La caída del cielo negro: Guerra en llamas

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CAPÍTULO 4: El rey vagabundo.

La noche finalmente caía sobre los bosques de Sarah, los ejércitos de Fith marchaban entre los arboles buscando establecer su campamento y con ellos aprisionados con cadenas y cuerdas, avanzaban los 7, Black, Velad y Ashley, los escoltaban 3 soldados para cada uno de ellos pues sabían el poder que aquellos tenían. La cara del príncipe que hace unos días era de orgullo se notaba desesperanzado, su padre por el otro lado estaba pensando en todo momento, pues aunque sabía que muy posiblemente la historia no terminaría bien, debía luchar hasta el último segundo.

¿?: ¿Qué es lo que harán con esos? –Menciono un guardia al frente de la escolta a su compañero, Ashley le miraba con los ojos ardientes en odio y furia.-

¿?: Posiblemente los maten en la capital. –Respondió el hombre sin siquiera voltearlos a ver y acomodándose el yelmo que por alguna rama se le había hecho hacia adelante.-

¿?: Un destino cruel para un rey. –El hombre que había sido penetrado por la mirada de Ashley todo el transcurso volteo a ver hacia ellos y notaba como la mujer de ojos rojizos le miraba directamente, la escena para aquel debió ser espeluznante, nada le hacía agradecer más a las diosas el hecho de que aquella chica no tenía un arma en su mano y estaba encadenada para evitar que se moviese- Esa mujer... Da mucho miedo...

¿?: ¿Quién? ¿Ashley Brown? ¿No la conoces?

¿?: Sinceramente no, pero esa mirada me dice que debo tener cuidado. –Devolvía la mirada al frente sin poder evitar sentir el sudor helado que recorría su propio cuello por los nervios.-

¿?: Deberías, dicen que es inmortal y que ha vivido las guerras de las diosas.

La oscuridad de los bosques trastornaba la vista de los hombres de Fith, pues los desiertos bajo la luna donde estaban acostumbrados a pasearse eran fáciles de recorrer a comparación de esta senda sombría, después de un rato los hombres empezaron a salir de entre los arboles hacia un claro donde podrían acampar, por un par de ordenes los capitanes indicaron que la guardia del príncipe Gideon junto a Malledus avanzarían un poco más al Este para preparar algún tipo de movimiento que todos desconocían. Entre los comentarios que se hacían entre los soldados podía escucharse "Malledus da de comer los cadáveres de la gente que mato a ese dragón para que pueda seguir expulsando fuego en las batallas", "Dicen que hay muchas bestias de acero y que todas están ahora en Sarah", "¿Será cierto?".

¿?: ¡Atención! ¡Haremos un cuadrante defensivo con los campamentos, establezcan las bases alrededor de donde estarán los prisioneros, Malledus volverá mañana y lord Sieg viene en camino! –El capitán había dado aquellas órdenes pensando en que todo tendría que estar listo para el transporte hacia Fith, Malledus, el príncipe y su guardia avanzarían un poco más hacia el Este y según los rumores convocarían sus bestias de acero ahí.

El tiempo paso lo suficientemente rápido como para que el bosque se sumiese en oscuridad total y el claro fuera colonizado levemente por las fuerzas de Fith, lo que quedo del reino de Velad ahora estaba rodeado de soldados de Fith, un rey sin corona, un príncipe sin fuerzas para pelear, una mujer a la que todos temen y 7 soldados que ocultaban sus rostros apoyándolos sobre sus piernas, todos dentro de una celda improvisada de madera y encadenados de manos y pies.

VELAD: Talvez me equivoque en muchas cosas, y los arrastre con mis errores hacia aquí.

ASHLEY: Usted es alguien que no comete errores... Solo es demasiado justo para demasiadas cosas.

BLACK: En pocas palabras eres tonto, padre.

ASHLEY: No dije eso...

VELAD: -Sonriendo un poco y cerrando los ojos al agachar la mirada suspiraba y miraba hacia el cielo- ¿Cuántas más?... Veo muchas estrellas en el cielo esta noche.

BLACK: Mañana estaremos ahí también...

Ruidos inconfundibles interrumpieron la plática, eran cascos de caballos, 2 jinetes portando una bandera con un jabalí tras un fondo rojizo se acercaban, uno tenía armadura dorada y la otra era una mujer de cabellos azulados sujetados por una coleta, aquellos llevaban a alguien junto al caballo a pie, un hombre algo mayor de cabellos canos, Luxor Amstrong quien supuestamente iba a ser custodiado por la guardia de Malledus, después de hablar con un guardia de aquellos prisioneros, el hombre de armadura dorada indico a otros 2 soldados que llevaran a Luxor junto a Velad y sus hombres. Al entrar en la celda Velad le dirigía la palabra.

VELAD: ¿Paso algo para que te enviaran aquí?

LUXOR: Simplemente quieren ocultar algo.

BLACK: ¿Ocultar algo?

LUXOR: -Mirando al príncipe con el ceño fruncido y algo preocupado asentía- El misterio del fortín calcinado se debe a algo... -Aquel hombre no pudo contener por mucho algunas lágrimas que se le escapaban de sus ojos por unos segundos- Y Rider's Valley... También son cenizas ahora...

La escena se llenó de silencio, los 7, Velad, Black y Ashley abrían bastante sus ojos asombrados y asustados por lo que decía aquel hombre que lloraba por el destino de su esposa e hija que según recordaba antes de partir estarían en la capital.



Edd L. Hills

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En el texto hay: reinos, guerras, medieval

Editado: 28.08.2018

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