La caída del cielo negro: Guerra en llamas

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CAPÍTULO 7: La luz del principio.

Hace miles de años, los mares despedazaban las montañas y las nubes se escondían tras los arboles de grandes bosques, el fuego danzaba y corría buscando matar a quien pudiese, los días eran apenas horas, las horas apenas minutos... ¿Cuándo empezó el tiempo a existir?

La leyenda dice que en tiempos de caos 3 diosas del cielo nocturno y pusieron el orden sobre las tierras caóticas, la primera nació entre luz y dividió los mares de la tierra enviando el agua al suelo, llovió por 7 años enteros... Cuando la lluvia paro la diosa suspiro y desato una gran corriente de aire que hizo que las aguas que ahora formaban los océanos se movieran sin parar, la segunda diosa llegó entonces; tomo un gran manto de colores vivos y otro manto de color negro. Perforo el manto de color negro miles de veces y lo extendió haciendo que todo el mundo fuera cubierto por él, por aquellos pequeños agujeros pasaba solo una tenue luz a lo que los hombres llamaron "estrellas". Los mantos de colores los puso junto detrás y como una hija consentida le dio permiso al mundo de cambiar sus vestidos cada vez que quisiera.

-¿Cómo te llamas?- Pregunto la segunda diosa a la mujer que había separado el cielo y la tierra, pues aquella apacible y solitaria miraba su creación y pensaba profunda sin notársele alegría.

-Mi nombre es Sarah- Dijo la joven diosa para después suspirar, la otra alegre le cubrió con más telas de colores hermosos y tan finas que ni el más rico rey podría conseguir jamás.

-Yo me llamo Fith- Entre saltos y risas animo a Sarah a bailar con ella, saltaron hacia el cielo y corrieron en el manto oscuro, así pasaron meses, jugando y riendo, pero Sarah se sentía triste, cada vez que miraba hacia abajo miraba las tierras que había creado, vacías, sin nada... ¿De que sirvió ordenar aquello si nadie iba a verlo de todas formas?

-¿Eres feliz aquí?- Pregunto la diosa Sarah a su compañera apenas un poco más pequeña que ella, la chica murmuro como si estuviese haciendo un berrinche y salto respondiéndole muchas veces.

-¡Lo soy! ¡Lo soy!-

Meses, años, décadas, siglos... La paz en el corazón de la diosa estaba perturbada, se sentía vacía, sola, aunque su "hermanita" estuviese ahí con ella la felicidad que aquella tenia no era compartida... Un día mientras Sarah esperaba mirando hacia el horizonte en una gran montaña una luz bajo despacio de entre aquellos telares que llamaban cielo, una luz intensa y fuerte que pronto se transformó en una bella mujer de cabellos largos, aquella era la tercera diosa... Sarah fascinada se acercó a ella y al ver su belleza le llamo "Allure".

-Buenos días...- Dijo la pequeña muchacha que aun brillaba en su piel, Sarah le respondió con una sonrisa.

-Buenos días- En aquel momento el cielo se coloro, tanto como las mejillas de Sarah, fue el primer momento en que existió el alba y se dice que desde entonces todas las tardes el mundo se viste de colores rojizos a esa hora para recordar ese momento.

 

 

LUCY: ¿Qué significa este texto?

La chica preguntaba mientras sostenía un libro de tapa gruesa entre sus manos, se encontraba en la gran biblioteca de Rusty Clover junto a Leo, quien buscaba entre los estantes otro rollo manuscrito pues el que acababa de leer Lucy solo era el inicio de la historia.

LEO: El escritor... Johann Gutenberg, se dice que fue uno de los descendientes directos de los primeros hombres, hace tanto tiempo... Sus escritos han estado en la biblioteca de Rusty Clover desde hace más de 600 años, el inicio de todo... El Origen, está narrado aquí –El chico extendía sus brazos hacia los estantes y Lucy subía la mirada para apreciar bien cada uno de los empolvados rollos que estaban ahí-.

LUCY: Se veían felices... Las diosas...

LEO: Antes de que existieran los primeros hombres las diosas jugaban y reían todas tomadas de la mano...

LUCY: ¡Quiero seguir leyendo la historia! –Decía con una sonrisa cálida en el rostro, Leo asentía y buscaba otro pergamino pero en ese entonces Ashley irrumpió en la biblioteca para poder hablar con Lucy-

ASHLEY: Lamentaría mucho interrumpir tu tiempo de ocio, pero necesito que vengas conmigo.

Lucy parecía inquieta y preocupada al escuchar a la mujer que casualmente ese día no traía ropajes de entrenamiento o armaduras, iba vestida con una camisa a botones blanca y un pantalón de lona que le hacía parecer un caballero retirado pero gracias a lo marcado de su cuerpo más parecía una chica intentando en vano camuflarse entre hombres.

Después ambas se dirigieron al salón real donde estarían reunidos Velad, Gerald, Luxor y Black, sentados en una gran mesa adornada por vistosas copas llenas a medias de vino. Gerald miro a la joven de pies a cabeza un instante y una de sus sirvientas alejó la silla para que Lucy se sentara. Ashley se situó cerca de la puerta y juntando sus manos separo sus piernas e hizo guardia.

GERALD: Estamos felices de que vayas a ser una Paladín de Sangre, jovencita.

Lucy entonces miro a todos a su rostro, Black mantenía una expresión indiferente mientras Velad sonreía con característica amabilidad y bondad, Luxor se notaba preocupado y Gerald más curioso pero serio y con el ceño fruncido.



Edd L. Hills

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En el texto hay: reinos, guerras, medieval

Editado: 28.08.2018

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