La chica de la habitación de enfrente

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Capítulo 6

Me llevo a dar una vuelta al día siguiente por la ciudad, Berenice era una gran guía, hasta se sabía historias de vagabundos, nómadas que se trasladaban de basural en basural y de viajeros atrapados por la herida que dejó alguno que otro amor. La gente muy indiferente pasaba, parecían ignorar a los menos favorecidos en la sociedad. A pesar de lo duro que me choqué contra el mundo, ignoraba absolutamente todo; Berenice estaba tan sumergida en la sociedad invisible, que puedo asegurarles que si pudiera hubiera hecho mucho más que mirar y dar migajas de pan.

Me mostró un viejo hospital, se había incendiado hace poco, ahí fue llevada mi tía, a pesar de su apellido e historial, no la asistieron a tiempo y murió en el pasillo del área de urgencias, postrada en una silla. En esa misma semana hubo un incendio, algunos miembros del personal y pacientes fallecieron aun así no se le puede llamar justicia divina, son cosas que suceden. En la tarde cuando el sol comenzaba a matizar, nos sentamos en una banca del parque y decidió continuar con su historia...

Por casi dos años de pueblo en pueblo viajaste con aquel hombre ambicioso a quien llamaba Plutón. Todo lo que ganado en la venta de tus dibujos, era para él, asimismo te hacía pedir limosna; cuando no le fue suficiente hasta a robar te obligó. Todo ese dinero para él, lo único que comías era pan y agua. Para ti el tiempo pasaba tan lento, pero realmente no sucedía así. Cuando llegaste a la pubertad, te envió a la ciudad con un amigo, el cual tenía un prostíbulo, todo era feo ahí, según me contaste. Al primer cliente que te llevaron, corriste con suerte, era policía, por años había vigilado e investigado la prostitución infantil en esa región. Te llevaron a una casa hogar, ahí conociste a Lula, quien era una chica que no escuchaba mucho. Crearon un lazo muy fuerte, inseparable, pero al final, Lula, no pudo continuar luchando por ser feliz; fue lo más lindo vivido en ese tiempo.

Nadie quería adoptarte, porque eras "grande" y según ellos "podía tener muchas mañas". Llegaron niños después de ti y se iban. Te quedabas sola, día a día, tan sola. Cuando tenías 15 años, una pareja un poco mayor, decidió adoptarte. Ellos jamás pudieron tener hijos. Fuiste la hija que nunca tuvieron y nada te faltaba, después de años de miseria, nada te hacía falta, excepto que no eras feliz.

Estudiaste en la mejor secundaria de la ciudad, ahí sólo asistían, los hijos de adinerados. La familia Jiménez Cervantes construyó su fortuna, con esfuerzo y dedicación; con grandes hoteles, de la más alta calidad, figuraban en las listas de los mejores del mundo.

En esa secundaria conociste muchas personas, hijos rebeldes sin causa, hijos que pretendían ser lo que sus padres deseaban, hijos que aparentaban ser buenos pero no lo eran, hijas que deseaban ser santas, perfectas e incluso hijas secretamente embarazadas y muchos jóvenes destruidos por la violencia que era ejercida en privado en sus casas. Por último no menos importante estabas tú, a pesar de tu inteligencia no querías estudiar, solamente dibujando en todas las clases, a veces ni siquiera ingresabas al Instituto, te quedabas haciendo grafitis en los murales educativos.

Nunca obedecías, siempre que Romina y Cesar te aconsejaban los tirabas a la basura, porque sentías que nadie comprendía tu forma de ser. Lisa, una compañera de clases se creía gran cosa, por ser hija del alcalde. Siempre se burlaba de otros chicos. Un día decidió burlarse de ti, se enteró que eras adoptada, que te rescataron de un prostíbulo; sus padres lo comentaron con los tuyos. Se burlaba todo el tiempo, diciendo palabras despectivas, sobrenombres y frases ridículas y sin sentido.

Un día planeaste una venganza en contra de ella y sus amigas cómplices. Los amigos que tenías eran pandilleros. Las esperaron a la salida, las llevaron a un edificio abandonado y les dieron el susto de sus vidas, dijiste jamás olvidarían la situación. Espero sinceramente que no se te haya ido la mano con esas chicas. Nunca me contaste lo que hicieron.

Si me hablaste de aquella chica que se burló de tu madre, tu verdadera madre. Le rapaste la cabeza, ¡Eso no estuvo bien!; después de la expulsión, tus padres adoptivos te inscribieron en un internado, del que tiempo después escapaste.



Nani Ferrin

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En el texto hay: amistad y amor, cambio de vida, dolor y sufrimiento

Editado: 12.06.2018

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