La chica de la habitación de enfrente

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Capítulo 7

Por algún tiempo trabajaste en muchos lugares mientras, terminabas la secundaria en un Instituto público. Ahí conociste a Ernesto quien fue tu novio toda la secundaria. Vivías con él y sus padres. Ellos no tenían ningún problema con que te quedaras en su casa. Su hijo tenía mucha libertad, misma que ellos practicaban como su propia religión.

Te dieron trabajo en un restaurante de comidas rápidas, él ayudaba en el taller mecánico de su padre y su madre era enfermera. El día de la graduación todo cambió, te propuso matrimonio, dijo que ya no tendrías que volver a trabajar, nunca más en tu vida, pero querías seguir estudiando. Su propuesta parecía ser más bien un llamado a convertirte en una simple ama de casa que aunque no tiene nada de malo, no estaba en tus planes. Varios días después de la graduación, te levantaste en la mañana, muy temprano y desapareciste sin decir adiós. Y así llegaste a esta ciudad.

Esperabas cumplir todos tus sueños. Y te conocí...

Cuando terminaste de hablar, el anochecer había invadido la ciudad, nuevamente hablabas de los juguetes en el cielo. Mientras regresábamos a la pensión, detuviste el paso frente a un hotel grande y elegante, era de tus padres adoptivos. Te sentí resignada a no volver a ver a tu familia. Quería verte feliz, por esa razón emprendí un viaje. En vacaciones cuando todos se fueron y estabas de excursión con tu grupo, decidí ir a tu pueblo, quería encontrar alguna información que me llevara a tu familia.

Cuando llegué ahí, pude descubrir que tenías razón, Berenice, a penas reconstruían el pueblo, se levantaba poco a poco de los escombros. Me senté en el parque del que hablabas y miré pasar a unos niños entonces les pregunté, si conocían a la profesora Nora y sin dudar me llevaron hasta ella. Su rostro se iluminó cuando mencioné tu nombre, le conté que estabas bien, que estudiabas arte y lloró. Dijo que te creían perdida, desconocían tu paradero, tu familia jamás se fue, esperando que regresaras, nunca sucedió. Nunca dejaron de buscarte, la profesora Nora me llevó con tu familia.

Aquella mañana tu padre se arreglaba para ir por ti, buscarte sería lo último que haría, porque todos huían, despavoridos del pueblo. Los violentos se tomaron el lugar, desalojando a todos sin piedad; empezaron a quemar las casas, tu familia tomó lo que pudo y fueron por ti a la escuela, pero no estabas, fueron a varios lugares sin hallar una pista de dónde podrías estar. Cuando llegó el ejército, muchos habían huido a pueblos aledaños, otros eran puestos a salvo. Tu familia también. Tus padres decidieron buscar entre cadáveres de niños que habían muerto por las explosiones, pero no hallaron tu cuerpo entre ellos.

Cuando años más tarde, lograron recuperar el pueblo, inició la reconstrucción que tardaría años. Tus padres emprendieron la búsqueda con una fotografía, nadie parecía conocerte o decir que te había visto alguna vez. Entonces se resignaron a pensar que jamás te encontrarían.

Hasta ese día en el que llegué, con la misma esperanza que ellos de encontrarte, de encontrarlos a ellos. Las lágrimas retenidas por tantos años en su interior, fluían como la lluvia sobre sus mejillas, habían transcurrido muchos años desde la última vez que vieron tu hermoso rostro. Dejé todo arreglado para el reencuentro con tu familia. Regresé muy feliz, con ganas de contarte todo, ¡por fin! ¡Después de tanto tiempo! Nuevamente volverías a ver a tus padres.

Mientras regresaba, recordé que nunca te dije, el problema que siempre representé para mis padres, justo en este momento en el que siento que muero en vida, vienen a mí los recuerdos de las riñas que protagonicé con otros chicos, me golpeaban tan fuerte que perdía el conocimiento. En una ocasión mis amigos tuvieron que arrastrarme por toda la calle, huíamos de la policía; mis heridas no eran de gravedad, no podían cargar más conmigo, debieron abandonarme un poco más allá. Estando en el suelo, me dije "es suficiente" entonces dejé de sufrir y me dediqué a estudiar. Sin embargo pronto descubrí en la Universidad, que mis vacíos eran demasiado grandes, no puedo creer que haya logrado amarte. De mis padres sólo recibí afecto por medio de lo material, solamente llenaba espacios en una habitación, nunca consiguieron llenar mi corazón abrumado...nunca.



Nani Ferrin

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En el texto hay: amistad y amor, cambio de vida, dolor y sufrimiento

Editado: 12.06.2018

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