La chica del cabello de algodón de azúcar

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PRÓLOGO

Otro día más, otra fiesta a la que asistir llena de gente petulante, estirada y esnob cuya única preocupación es caer bien a los demás mientras inflan su cartera de contactos. Sí, sé lo que estáis pensando. Que si tan poco me gusta ¿qué hago en esa fiesta? Forman parte de mi trabajo, aunque no esta concretamente. Este evento es solo para bloggers, instagramers y youtubers de moda. Lo mio son los videojuegos. No me malinterpretéis, no soy un hipócrita, es solo que los eventos a los que yo estoy acostumbrado son distintos, otro rollo. Y las pocas veces que he ido a alguno con influencers de distintas temáticas también había otro ambiente.

¿Que qué hago aquí entonces? He venido a acompañar a una amiga. No lleva mucho y es la primera vez que la invitan a una fiesta de este tipo.

—Will, te estaba buscando. ¿Dónde te habías metido?

Hanna era dulce, pero que no os engañe, dulce no significa tonta. Como le tocases mucho los ovarios se transformaba dejando aflorar un carácter bestial junto con una retahila de palabras malsonantes.

-Perdona, Hanna, necesitaba algo de alcohol para aguantar, digo, para disfrutar de esta maravillosa fiesta a la que, para nada, me he visto arrastrado.

—Pff, Will... —se colocó un mechón de esa larga cabellera rubia mientras sus ojos azules me miraban con súplica —. Me dijiste que me acompañarías encantado, que serías mi apoyo...

—Lo sé, lo sé. Solo bromeaba.

Le di un beso en la mejilla y, seguidamente, pegué un sorbo al whisky que llevaba en la copa. Un momento, ¿a quién quiero engañar? Lo que realmente llevaba en la mano era un ron cola. El ambiente pijeril me estaba absorbiendo.

Comencé a pasearme por la sala. Era enorme, llena de gente y con barras de bebidas a un lado, y barras de comida a otro. Continué hasta salir al jardín. El tamaño no tenía nada que envidiar a su antecesora. El cesped estaba perfectamente cuidado y cortado. En el centro había una enorme piscina a la que nadie estaba dando uso. Yo me habría dado un chapuzón encantado.

Seguí caminando, esperando encontrar a alguien que se sintiese tan fuera de lugar como me sentía yo. Hasta que la vi. Una chica joven, preciosa. Con una sonrisa capaz de iluminar toda esta casa. ¿Qué digo? Todo Los Ángeles, por lo menos. Y aun así, no era lo que más llamaba la atención de ella, no. Su pelo. Ese pelo rosa, del color del algodón de azúcar. La idea hacía que quisiera hincarle el diente. ¿Sabrá tan dulce como imagino?

—Will —escuché a Hanna llamarme mientras se acercaba —. Will, quiero presentarte a unas amigas, bueno, conocidas en realidad, pero son majísimas.

—Claro.

—Estabas embobado mirando al grupo de Leslie. ¿Has visto algo que te guste?

—Sí. Yo diría que sí...



Blair Meller

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En el texto hay: romance, influencer, youtuber

Editado: 01.11.2019

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