La chica del hoyuelo en la mejilla

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Capítulo 3/ Primera carta

—No —respondí cortante y volviendo mi mirada a mi celular para seguir jugando a mi juego. 

—¿Por qué? —me pregunta Fernanda mientras pone su mano en mi teléfono para que la voltee a ver. 

—Porque es un tema que no me incumbe. Es algo que no le debo de decir yo, una completa desconocida, si no una persona que tenga más confianza con él.  Además no estoy para meterme en los problemas que no son míos , suficiente tengo con los míos, que ya son bastante grandes, para estar lidiando con los de los demás. Tal vez si fuera sido que le ayudara con algo del colegio fuera aceptado pero esto es algo que sobresalta los límites de ayudar. 

—Pero… —empieza a decir Fernanda, sin embargo no lo termina de decir porque la corto. 

—Pero nada Fernanda, ya hablé y es mi último veredicto —sentencio con firmeza mientras quito la mano de Fernanda de mi teléfono para seguir con mi juego.  

Sin embargo no pasó ni un minuto para que me volvieran a interrumpir, pero está vez fue Rebecca quién lo hizo y no mi amiga. 

—Entiendo tus puntos para no querer ayudarme. Porque entiendo que tienes tus propios problemas y no tienes que estar lidiando con los demás. Pero por favor ocupó tu ayuda. Yo no puedo decírselo las palabras simplemente no salen de boca, porque para mí como persona cercana a él, me cuesta decirle algo tan sensible. Por ende te pido por favor que me ayudes. A ti no se te dificultara tanto decirle. Ya que no lo conoces de nada y decírselo no significará nada para ti. Además Fernanda me dijo que esos temas son fáciles de decir para ti, y que debía preguntarte que si podías ayudarme. 

Me quedé quieta por unos minutos analizando sus palabras. 

En primera ni me moleste en voltear a ver a Fernanda acusatoriamente por andar, prácticamente, ofreciendo mi ayuda. Ya que al final de cuentas para nadie es un secreto lo directa que soy al decir las cosas. Además no lo hizo con malas intenciones, si no con las mejores. 

Sin embargo eso no quita que lo que haya hecho esta mal y que no debió ofrecer mi ayuda sin antes preguntarme. Pero lo hecho, hecho esta y no podemos cambiarlo. Después hablaré de eso con ella. 

Ahora pasemos a las otras palabras de Rebeca y lo convincentes que son. 

Sin embargo eso no es suficiente para convencerme. Y es que a mi no me cuesta ayudarla al final de cuentas no me afecta en nada. 

Aunque, como ya dije antes, esto se lo debe decir ella, porque es, supongo, una persona que lo conoce y sabrá manejar la situación.  

De hecho por el tono tan preocupado que emplea al hablar de la situación podría jurar que comparten un lazo sanguíneo. Sin embargo esto solo es un hipótesis. 

Además, que vuelvo a repetir, tengo suficiente con mis problemas para meterme en los de los demás. 

Pero eso no importa ahora, lo que importa es que si voy a decir si o no a la preposición se Rebecca. 

Suspiró antes de dar mi respuesta, la cual es la misma. 

—Rebecca a pesar que ya lo pensé y lo analice la respuesta seguirá siendo la misma, siempre será un… —Pero antes de que terminar mi frase Rebecca me interrumpió. 

—Por favor, Niliad ¿Verdad?—pregunta como por si se hubiera equivocado. Yo asentí—. Realmente ocupo que le digas a Liam sobre el engaño que le están haciendo. Estoy desesperada porque por más que lo intento no tengo el valor de decírselo. Entonces por favor ayúdame. 

Cuando termina sus palabras siento como algo dentro de mi se revuelve. Lo cual no se porque. 

—Rebbe déjalo, cuando Niliad dice no es no. 

Aunque escucho perfectamente lo que dice Fernanda siento como si no lo fuera hecho. Dado que mi cabeza solo piensa porque se creó ese raro revoltijo de estómago. 

Tal vez sea por la cara de desesperación que tiene Rebecca por ayudar a un ser amado y no poderlo hacer, cosa que me recuerda a ciertos episodios de mi vida. 

Sin embargo eso no justifica lo que sale de mis labios. 

—De acuerdo —digo sin saber porque. 

—¿Qué dijiste? —dicen Rebecca y Fernanda al mismo tiempo. Aunque una lo dice con emoción y la otra con confusión. 

—Que si, te ayudaré —sigo sin saber cómo salen esas palabras de mi boca. 

En la cara de Rebecca se muestra la gran felicidad que siente por dentro y por otro lado Fernanda me ve como si tuviera cuatro ojos. 

—Un alíen te poseído la cabeza, ¿Verdad? —me pregunta Fernanda sin entender mi cambio repentino de respuesta. 

—No me ha poseído un alíen Fernanda, y ni entiendo tu actitud tu fuiste la que le sugirió a Rebecca que me pudiera ayuda.  

—Claro, lo hice. Porque te conozco y pensé que podías ayudarla. Y sabía que había la posibilidad que dijeras tanto si como no. Aunque nunca contemple que dijeras que no y después que sí porque se que eres una persona de palabra firme y que es muy difícil de que cambies de opinión ¿Entonces porque cambiar de opinión tan de repente? 

Me quedo viendo directamente esperando respuesta. Una respuesta que no le podía dar, ya que estaba tan confundida como ella. 

No sabía la razón por la cual habían dicho aquellas palabras, fue algo inexplicable.  

Sin embargo antes de que le dijera una mentira a Fernanda Rebeca me interrumpió. 

—Fernanda no la hagas volver a cambiar de opinión con tus preguntas. Las personas solemos hacer, en algunas ocasiones, cosas que se salen completamente de nuestra personalidad y actitudes de siempre. 

Y aunque las palabras de Rebeca eran ciertas, esa no era la razón de mi cambio de opinión.  

Sin embargo eso pareció convencer a Fernanda ya que no le dio más vueltas. 

—¿Qué y cuando quieres que haga lo que sea que tenga que hacer?—le pregunto a Rebeca para iniciar de una vez el asunto. 

Ella piensa y analiza su respuesta por unos segundos. 

—Mira si te soy sincera prefería que se lo dijeras hoy mismo porque entre más antes mejor sin embargo si lo quieres hacer otro día no hay problema. Después como dijiste que no te querías meter en esto lo mejor sería, pienso yo, que le escribieras una carta anónimamente y que se lo metas en su taquilla. 

Asentí lentamente. Es una buena estrategia lo de la carta. 

—De acuerdo. Y por mí no hay problema de hacerlo hoy mismo. Solo necesito saber cual es su taquilla. 

Por alguna extraña razón siento como si estuviera haciendo un negocio sobre cosas turbias. 

—Mira para que no te equivoques de taquilla cuando salgan de su última clase yo las estaré esperando en frente de ahí para enseñarles el lugar y tu puedas dejar la carta. 

—Entiendo ¿Y sabes cuál es nuestra última clase. 

—Sí lo sé, ya que los lunes y miércoles me voy junto a Fernanda a mi casa, y por eso se cual es su última cada uno de esos días. Después no te preocupes por si él nos vaya a descubrir echando la carta en el casillero, los lunes siempre se queda un poco más tarde porque le ayuda a dar tutorías  a algún estudiante que le cueste una materia. Y lo sé porque esa es la razón por la cual me voy con Fernanda los días que antes mencioné porque él está ocupado y es con él con quien me voy a casa todos los días. Porque, creo que olvide mencionarlo, es mi hermano. 

Algo en mi interior sintió cierta satisfacción al saber que mi hipótesis resultó cierta. Sin embargo otra parte de mi ser le surgió una duda. Y es que parecía tener todo fríamente calculado. 

Por mi mente pasó que me mintiese, aunque la descarte al segundo. Y es que yo siempre he tenido un sexto sentido para las mentiras y las detectó a kilómetros. Y nunca note indicio de mentiras en sus palabras y gestos.  

Por lo asumo que su tan calculado plan lo hizo para ya tener todo preparado por si yo decía que sí. 

—De acuerdo, entonces te esperamos ahora. 

Justo cuando termine mis palabras escuchamos la campana que indicaba el final del recreo. 

—Entonces nos vemos ahora, adiós chicas —nos dice Rebeca se levanta del piso y se va hacia su clase. 

—¿Estás segura de lo que vas hacer? —me pregunta Fernanda cómo si temiera a que volviera a cambiar de opinión.  

—Sí estoy segura —le respondí con firmeza. Aunque todavía estaba un poco dudosa. No entendía porque aquellas habían salido me boca. Aunque tenía una teoría de porque fue no estaba cien por ciento segura de que está fuera cierta. 

Después de eso nos quedamos calladas esperando a la profesora de español llegase. 

Y al día de hoy me sigue siendo un misterio. 


                             💕 📝



ladyfantacia19

Editado: 13.01.2020

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