La chica del tiempo

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Los veinticuatro tesoros de Cronos

Cuando Cronos se sentía solo y aburrido observó a los demás Dioses sera amados y aclamados por sus súbditos, pero, ¿quién le pediría ayuda al Dios del tiempo? ¿Quién iba a aclamarlo como lo hacían con los demás Dioses?

Fue entonces cuando escuchó hablar de aquellas inmortales creadas de un pedazo de su Dios para rendirlos con amor y lealtad por toda su eternidad, cada una de ellas dotadas de belleza y gracia con el único fin de permanecer a su lado por siempre.

Entonces Cronos fue al árbol de la vida y solicitó a las Moiras unas cuantas hojas de él. Ellas pedían algo a cambio como era evidente y todo lo que Cronos pudo ofrecer fue tiempo en su belleza lo que resumía en ser hermosas para siempre.

Las Moiras arrancaron veinticuatro hojas del árbol de donde nacían los Dioses y se las entregaron a Cronos.

Entonces Cronos observó el claro azul del cielo mortal y el nocturno oscuro del mismo, una combinación hermosa a la que nadie temía, una combinación que avisaba de grandeza y a la vez era imponente.

Tomó su primer hoja y la llamó Aria dándole un hermoso cabello oscuro, una piel hermosamente blanca y unos ojos azules tan hermosos como el agua. Ella sería quien acompañara a Cronos por el resto de sus días, con una belleza sin igual.

Entonces fue cuando la hoja comenzó a formar un cuerpo y Cronos se deleitó con su creación y la chica observó a su creador.

Pero Cronos no se sentía satisfecho, sentía que una sola no era suficiente para honrar su magnificencia.

Y después recordó el color puro de la nieve y el verde de los árboles, entonces con su segunda hoja creó a Bryony, con toda la belleza de la nieve, le hizo acompañar a Aria para poder amarlo incondicionalmente.

Pero dos hermosas jóvenes inmortales no le eran suficientes, quería que también vivieran su vida y recordó que entonces el día consistía de veinticuatro horas y él tenía veinticuatro hojas en su posesión, las Moiras lo habían tenido muy bien planeado.

Tomó su tercer hoja y le dio cabello rojo como el fuego y unos ojos morados igual que la magia que había puesto en ella. A esta creación la llamó Calíope.

Entonces creyó que no tenía que usar todas sus ojos en es instante. Al cabo de unos días de pensarlo muy bien y con sus tres jóvenes venerándolo observó a un humano común y corriente con ojos cafés y cabello negro.

Fue de la simpleza de tal ser de donde salió el corazón puro de Desa, con un amor inigualable para todos los que rodeaban a la chica, con tanta gentileza.

Después de Desa llegó Elie con ojos negros como la misma oscuridad y el cabello verde más brillante que podía existir en el universo. Elie era muy apática y Cronos lo prefería así, no quería que todas fueran robots para simplemente amarlo, sino que le dedicaran una hora del día para amarlo.

Finn nació de las llamas del coraje, con el cabello amarillo y unos ojos rojos inmensos. Era sin duda de las mejores guerreras al lado de Cronos y todos lo envidiaban pues tenía tantas joyas al alcance de su mano que simplemente podría convertirse en el Dios más envidiado de todos.

Galena tenía cabello rosa y largo, le encantaba su forma tan femenina de ser y la manera en que sus ojos cafés lo observaban, con tanta gratitud y amor.

Pero Hylym era de sus más preciados seres. Había superado a Finn en cuanto a la guerra, se había convertido en un alma con un corazón puro, con cabello plateado y ondeante y unos ojos verdes oscuros que incluso en la noche brillaban. Era la furia de Cronos, o por lo menos así la llamaban ahora simplemente para temerle.

Al cabo de un tiempo, con sus ocho hermosas mujeres, envidiadas por todas y aclamadas por muchos, observó un lago del mundo humano, esclarecido con la luz de la noche. El puro blanco hipnotizó los ojos de Cronos.

Ivy fue su siguiente creación inspirada en lo que sus ojos deleitaban. Con el cabello blanco y unos ojos inusualmente plateados. Esta hermosa mujer tenía el corazón más amoroso en todo el universo, su gracia y amor por todo superaba incluso a todas sus creaciones.

Y de ella siguió Jeno, con ojos grises y grandes, pero era muy neutro, sin carácter siempre siendo despreocupada y también la llenó de dones con un hermoso verde.

Al cabo de un tiempo Kiersten nació de la onceava hoja, con su cabello negro y sus ojos grises se consideraba de las más temibles de sus joyas, sin embargo, aunque era realmente fría, con Cronos su corazón se derretía.

Hylym y Lexie eran inseparables, eran unidas y hermosas en batalla incluso. Lexie a penas llevaba unos cuantos días de nacida y con eso, sus ojos azules y su cabello a juego reflejaba su inteligencia a la hora de formar coartadas. Sin duda alguna, estaba orgulloso y feliz de tener a ellas dos como suyas.

Un día cualquiera reunió a todas y cada una de las doce que tenía y les dijo cuanto las amaba. Les explicó que aunque fueran diferentes, un pedazo de él corría por ellas y por lo tanto eran hermanas.

Al cabo de un tiempo nació Millicent, una hermosa joven desorientada de cabello morado y ojos rojos pero este no reflejaba coraje en ella, sino amor y convicción. No recordaba un día en el que no se ofreciera a ayudar en algo o a alguna de sus hermanas.



Berenice Belmonte

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En el texto hay: mitologia, amor, divinidades

Editado: 16.07.2018

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