La chica que piensa en el viento

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Secretos

 

Emm, Kote y Bast desayunaban huevos y salchichas cuando Ronan entro a la cocina con visibles ojeras y el cabello algo desaliñado.

Emm se levanto con una sonrisa en el rostro y se acerco a él.

-Buenos días – dijo encantadora.

-¿Por qué no me despertaste? – soltó Ronan serio y no muy alto.

-Lucias tan lindo dormido que...

-Eso no... sabes que debes hacerlo.

-Ven a desayunar – dijo Emm tomando su mano y llevándolo a la mesa.

El posadero le sirvió el desayuno y los cuatro comenzaron a comer en silencio. Bast se aburrió pronto de esto por lo que decidió iniciar una conversación.

-Así que... Emm, te casaras ¿eh?

-Así es – respondió la joven con una sonrisa.

-Y este chico es... ¿lo amas? – pregunto Bast con una sonrisa.

-Me casare con él – respondió la chica.

-Eso es muy diferente – dijo Kote.

Emm lo miro confusa.

-Casarte y estar enamorada es muy diferente.

Ronan iba a decir algo pero Emm lo interrumpió.

-Daniel es el hombre más lindo, tierno y amable que he conocido, como respuesta a tu pregunta Bast: si, lo amo.

-Genial – dijo Bast – me encantan los matrimonios por amor.

Kote trato de no hacerlo obvio pero pudo ver la tensa mandíbula de Ronan. Al retomar de la conversación de los dos jóvenes en la mesa se dio cuenta de que estaba muy lejos del amor.

-Pero puede ser que tengas que saber hacer pan alguna vez – dijo Bast.

-¿Por qué? El que la servidumbre hace me gusta – respondió la chica como si fuese algo obvio.

-No lo sé, que tal si algún día no te puedes dar el privilegio de tener servidumbre.

Emm lo miro como si hubiera dicho que la luna estaba hecha de queso.

-El mundo cambia constantemente, tal vez algún día tu futuro esposo no tenga dinero y tengan que...

Emm miro a Ronan con los ojos muy abiertos y totalmente aterrada.

-¿Es eso posible? ¿Puede Daniel quedarse sin dinero alguna vez?

-No – respondió Ronan sin dejar de comer y sin levantar la mirada – Daniel tiene tanto dinero que no se lo terminaría ni en tres vidas.

Emm suspiro aliviada y vio a Bast como si con eso se respondiera su pregunta.

Después de un rato Kote se encontraba lavando los platos del desayuno, Bast había salido y Ronan subió a su habitación. Emm se sentó en la mesa haciendo dibujos con las yemas de sus dedos sobre la superficie limpia de esta.

-Y tú ¿no sales seguido? – le pregunto al posadero distraída.

-No, no mucho – respondió él.

-Mmm, es aburrido estar aquí.

-Algo, bueno, si no tienes mucho que hacer.

-Sí, ya termine todos los libros que traje con migo, esperaba que para hoy ya fuéramos llegando al siguiente pueblo, la tormenta de nieve casi esta aquí.

Kvothe se volvió secando sus manos con su delantal blanco.

-Si quieres puedo prestarte un libro – dijo el hombre viendo a la joven juguetear con sus dedos en la mesa.

Ella lo miro sonriente.

-¿De verdad? Sería muy bueno.

La chica y el posadero subieron a la habitación del hombre, él encendió una lámpara al entrar y la habitación se ilumino. La chica entro y comenzó a mirar todo con curiosidad, olía muy bien, a pino. Era cálido dentro, había algo muy... muy Kote en el cuarto, Emm sonrió. Kvothe se acerco a un librero y bajo algunos libros, se volvió a ella que seguía de pie cerca de la puerta.

-Aquí hay algunos que te pueden interesar.

-¿Qué hay en el arcón? – pregunto viendo la enorme caja de madera.

-Mis secretos – soltó él con voz ronca, la chica no pudo diferenciar si estaba haciendo una broma o no.

Sonrió y coloco su mirada en los libros, al tomarlos sus manos acariciaron las del posadero, él se sintió algo incomodo pero ella no le dio la mayor importancia.

-Este – eligió uno con cubierta roja.

-Bien, creo que te gustara, si necesitas otro, solo dímelo.

-Bien.

La chica se encerró en su habitación lo que resto de la tarde.

Bast llego a la taberna y comenzó a hablar con Kvothe de cosas cotidianas y totalmente innecesarias.

Kvothe solo asentía sin escuchar realmente.

-¿Me estas escuchando Reshi? – pregunto el chico.

-¿Qué? Sí, claro que sí.

-Vamos, ¿en qué piensas?

-Nada, solo – comenzó el posadero limpiando la ya reluciente barra.

-¿Qué?

-Los inquilinos.

-¿Qué hay con ellos?

-No lo sé, ¿crees que en realidad estén juntos como dicen en el pueblo?

¿Qué son una pareja que huye? No. Aunque...

-¿Qué?

-No lo sé, sin duda hay algo muy extraño con ellos, Ronan, por ejemplo, ¿te has fijado que no duerme por las noches?

Kvothe frunció el ceño.

-¿Qué?

-Es por eso que se despierta tan tarde y se la pasa en su habitación todo el día.

-¿Cómo lo sabes?

-La otra noche cruce por su ventana para llegar abajo y las cortinas estaban corridas.



Frann Gold

Editado: 10.08.2018

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