La chica que piensa en el viento

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Ronan cae enfermo

 

Pasaron dos días desde la noche que pasaron en vela, Kote trataba de convencerse a sí mismo de que lo que sentía por la dama era solo una profunda conexión derivada del hecho de que ambos se sentían en un invierno permanente y de su pasado con los Chandrian. Aun así, cada vez que la veía se ponía en alerta, como un zorro al escuchar el más sutil ruido en la espesura del bosque. Se ponía nervioso, él, que había pasado por tanto que alguna vez pensó que los nervios lo habían abandonado. Sus palmas sudaban y su respiración se volvía más rápida mientras que su olor se quedaba con él durante todo el día cuando tan solo pasaba por su lado.

Emm entro en la cocina pálida y nerviosa.

-Emm ¿Qué ocurre? – el tabernero corrió hacia ella.

-Es Ronan, está enfermo, tienes que ayudarlo.

El tabernero y su ayudante corrieron escaleras arriba. En la habitación encontraron a Ronan tumbado en la cama, inconsciente, temblando y sudando frio.

-Por favor, por favor, tienes que ayudarlo Kote...

Kote la tomo por los hombros, ella estaba desesperada y a punto de echarse a llorar.

-Estará bien, tranquila. – Casi deposita un beso en su frente tratando de tranquilizarla pero logro contenerse – Bast.

El chico corrió fuera por las cosas que necesitarían para bajar la fiebre.

-Tranquila, Bast es muy bueno con esto, le ayudara.

-Si algo malo le sucede... moriré.

-No, no, no digas eso, estará bien, lo prometo.

Ella se acerco a Ronan y tomo asiento a su lado tomando su mano, que lucía enorme entre las suyas.

Después de unos minutos Bast regreso y comenzó a tratar a Ronan.

-Necesita un doctor.

-La tormenta es horrible, no podemos salir ahora, tendrá que esperar – soltó Bast.

-¿Esperar? No puede esperar – gruño Emm molesta.

-Escucha, iremos por el doctor en cuanto la tormenta nos lo permita, por ahora estará bien con los cuidados de Bast.

Bast les pidió que salieran pues debía revisar al hombre.

-No saldré – dijo Emm.

-Lo desnudare – soltó Bast.

Ella trato de rezongar pero Kote la tomo por los hombros y la saco de la habitación.

-Tengo que estar con él...

-Sí, claro, solo... deja que Bast se encargue por ahora, cuando termine...

-¿De qué? ¿Qué le está haciendo?

-Bast sabe lo que hace... tranquila, él estará bien.

La dama se sentó en uno de los bancos de la barra y sujeto su cabeza con ambas manos.

-Todo esto es mi culpa, él estaría bien si no... si nos hubiéramos ido como él quería... pero yo... tenía miedo, he estado retrasando esto tanto tiempo... no quiero casarme Kote... tengo tanto miedo... es por eso que he estado poniendo excusas.

Kote la miro sin saber que decir. Se acerco y puso su mano sobre el hombro de la chica.

-Esto no es tu culpa.

-Claro que si, si hubiese dejado a Milo... ahora ya estaríamos con Daniel, probablemente estaría casada justo ahora y él estaría bien.

Kote cerró los ojos ante el sollozo de la chica. Esta vez no pudo evitarlo y deposito un beso sobre su cabello. Lamentaba que Ronan estuviese enfermo y que gracias a esto Emm estuviese triste pero no podía evitar sentirse aliviado y feliz de que la dama continuase en la taberna.

Emm no se movió del lado del enorme hombre en todo el día, ni en toda la noche. Él la había protegido de tantas cosas, era su turno de retribuírselo.

Bast se acerco al tabernero cuando la chica humedecía el paño que llevaba Ronan en la frente.

-Tenemos que hablar.

-¿Qué sucede? – pregunto Kote al ver a Bast nervioso.

Salieron al pasillo y Bast sindejar de ver a Emm y con la voz tan baja como pudo emitirla le conto a Kote lo que había descubierto al revisar el cuerpo del guardián. 



Frann Gold

Editado: 10.08.2018

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