La coleccionista

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1. Buscando un perfil

Parpadeé confundido. Me recargué en la silla y quise buscar alguna hipótesis inicial en mi cabeza, pero aquello no me decía nada en absoluto. Era una palabra vana y a la vez extensa.

—¿La coleccionista? —Repetí pasándome una mano por la frente, aún en busca de ideas—. Me temo no entiendo del todo, Harry —admití.

Él me miró con seriedad. Ahí supe que no me dejaría negarme a tomar el caso.

—Nosotros menos podemos entenderlo, Allan —comenzó a caminar en círculos por mi oficina mientras hablaba—. Es un caso desconcertante, un verdadero misterio. Hasta se podría decir que tiene tintes extraños. Como sea, mis hombres se niegan a investigarlo por las inconsistencias. Bien podríamos decir que se trata de una alucinación colectiva, de una especie de reto como esos que circulan en redes sociales; pero tampoco hay evidencias que sostengan esa teoría.

—¿Entonces lo que quieres hacer es…? —inquirí.

—Mientras no se demuestre lo contrario, esta persona a la que llaman la coleccionista debe ser tomada como real. Será tu trabajo desmentir o corroborar su existencia —me sentenció.

En definitiva no fue a pedirme ningún favor o en su defecto a contratar como tal mi servicio, sino a ordenarme como cuando aún trabajaba en el departamento. Eso me exasperó visiblemente. Lupin volvió a bufar en mi apoyo.

—Muy bien, Harry, veré que puedo hacer —me levanté de la silla y tomé el folder, dudando un poco sobre qué debía pensar sobre el asunto—. Revisaré más a fondo los archivos que has traído antes de decidir cualquier cosa.

—Claro. Cuando lo revises te darás cuenta de lo extraño que es. Decidí traértelo a ti porque sé que gustas de ese tipo de cosas —su boca se frunció en una extraña sonrisa—. Los detectives del departamento ya sabes cómo son, totalmente lógicos y no muy entusiastas por los retos.

En eso tenía razón.

—Si bien estoy abierto a casos que parezcan extraños, no lo hago por puro gusto —dije para recordarle que además de que debía pagarme por ello, sería mucho más de lo que paga en el departamento de policía.

—Lo sé, Allan. Si resuelves este asunto te pagaré bastante bien —volvió a fruncir la boca de tal manera que me preocupó si estaba bromeando con el tema del pago y miró el brillante reloj dorado que estaba ceñido en su gorda muñeca—. Demonios, ya es tarde. Te dejo el archivo entonces para que le eches un vistazo. Llama a mi oficina si tienes noticias o envíame un correo electrónico. No llames a mi celular. Estoy muy ocupado con problemas más reales.

Dicho eso se dio la vuelta y caminó tan rápido hacia la puerta que no tuve oportunidad de abrirla yo mismo para darle la salida. Sin más que decir, giró la perilla con brusquedad y salió a toda marcha; azotando la puerta tras de sí. Un poco más y me habría dado en la nariz de lleno. Ahh, como olvidar esa amabilidad tan característica del señor Lewis.

 

 

Luego de pasarme la mano por la nariz para asegurarme que no me había golpeado, caminé al otro lado de la oficina y encendí la cafetera. Nunca pienso sobre nada sin antes tomarme un café, aunque a diferencia de muchos yo lo tomo ligero si no me he desvelado demasiado la noche anterior. Lupin salió de debajo del archivero donde se había escondido durante la amena visita de Harry y maulló suavemente. Lo ignoré pensando que si tenía hambre ya se habría aferrado a mi pierna con sus afiladas y pequeñas garras. Mientras estaba listo el café, miraba por la ventana y pensaba en las palabras de Harry. Su sola explicación no era suficiente. No me decía nada ni siquiera para comenzar. Solo esperaba que los archivos dieran unas pocas pistas al menos.

El pequeño foco rojo de la cafetera encendió y con cuidado retiré la taza. Revolví 2 cucharadas grandes de azúcar en ella y regresé a mi escritorio, seguido de cerca por Lupin en silencio. Hice todos los papeles que tenía encima a un extremo para hacerme espacio y puse el folder en medio del escritorio para abrirlo y separé las hojas agrupadas con clips. Inicialmente lo que hago es darle un vistazo rápido y superficial al archivo para ver que puedo captar en primera instancia y comenzar desde allí.

Las primeras cosas a notar eran: un documento escrito por Harry, seguramente con sus especulaciones personales; 12 archivos de las personas en juicio o ya procesadas y sus fotografías. Fruncí el ceño. No era precisamente un buen material para comenzar. Leí los nombres de los involucrados y los delitos. Había variedad entre cosas graves y más graves. Vaya, sí que eran tipos de cuidado. Luego leí cuidadosamente cada archivo, aunque era un resumen solamente de los hechos. Tampoco me daban suficiente información como para sacar conclusiones. Estaba tan concentrado que no me di cuenta cuando Lupin saltó a mi regazo para dormirse. Para finalizar mi vistazo inicial, leí el documento de Harry que decía así:



Yami Gaia

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En el texto hay: ficcion

Editado: 21.03.2018

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