La competencia

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|La bienvenida|

¿Saben lo que hizo el muy hijo de puta? Se pasó la clase entera acaparando la atención del profesor, ¿que cómo lo hizo? Fácil, el sólo respondía cada pregunta que el profesor hacia, sin dejarle turno a más nadie. Admito que se llevó muchas de mis malas-miradas-Brooke.

Aunque, el profesor también tuvo la culpa, pues solo tenía ojos para él. ¡Estaba fascinado! ¿Saben lo furiosa que me pone eso? Porque yo también existo. También, ¿saben lo que hacía cuando terminaba de responder cada pregunta? Me miraba de manera superior. ¿Entienden? O sea, ¿y la inmadura soy yo?

La clase acabó. ¡Por fin! Así que recojo mis cosas y me paro de mi asiento dispuesta a irme.

—Así que tú eres Brooke —dice una voz bastante masculina y sexy a mi lado, deteniendo mi trayecto.

¡También tiene una voz sexy, de esas que mojan bragas! Aunque creo que eso ya lo había mencionado.

—Se me había olvidado por completo tu existencia —digo mirándolo de reojo, no sintiéndome preparada para enfrentar su presencia.

¿Realmente? Sabemos que eso no es así, pero no debemos decírselo, porque entonces sabría que es un maldito sabiondo caliente y a todas las chicas les encanta eso. Además, saben que lo miraba porque el estaba siendo un idiota y no estaba para nada admirando su belleza y atractivo. Es más bien, porque he estado evaluando a mi competencia. O por lo menos dejenme creerme que es por eso.

Distingo una sonrisa asomarse en sus labios y se para de su asiento, por lo que cobro fuerzas y lo miro de frente, sin importarme que probablemente todos aquí nos miren, porque nunca tienen nada mejor que hacer.

¡Wow, sí que es alto! Contengo el aliento cuando alzo la cabeza para mirarlo a los ojos y su azul intenso me llega de lleno.

—Así que tú eres Alessandro —le respondo sin intimidarme, sin que note que su presencia me afecta. Bueno, ¿y a quién no?

No apartamos la mirada el uno del otro y nos retamos silenciosamente. La tensión es algo que no debería sorprenderles. Pero no se crean, es de la mala, por lo menos de mi parte.

—¿Por qué me da la impresión de que esto terminará en sexo? —pregunta Link de repente, haciendo que pierda mi enfoque de señor-yo-lo-sé-todo.

—Se puede palpar la atracción —aporta Hanna evaluandonos como si fuéramos un experimento.

—Ellos son jodidamente calientes. Mis ojos casi no aguantan tanta perfección junta —suelta Megan impresionada.

Bien, supongo que esto ya llegó a ser demasiado raro, porque todos la miramos extrañados, sin entender sus palabras. Bien, eso fue bastante extraño.

—Esta bieeen. Es suficiente —tomo mis cosas rodando los ojos.

—Espera, Blade —dice Walter apurado.

¿Y ahora qué?

—¿Tienes nombre de hombre? —pregunta el idiota de ojos claros arqueando una ceja.

Un jadeo de indignación sale de mi. Diganme que no dijo eso. Entrecierro los ojos hacia él.

—¿Tiene tu mente machista algún problema? —pregunto cortante, tratando de matarlo telepáticamente.

Aunque a esta altura deberían de saber que yo no tengo poderes de telepatía. Como los deseo en este momento.

—Bueno, bueno. Como que ya está bien hasta aquí —interviene Hanna pacíficamente, para luego mirarme—. Se hará una fiesta esta noche en la fraternidad como bienvenida para Alesso.

¿Alesso? ¿En serio? ¿Hace cuánto lo conoce, un minuto? Mis amigos me deben muchas explicaciones.

Lo miro fijamente, sin dejarme engullir por su azul.

—No creo que iría a una fiesta solo porque estará él en ella —digo mirándolos mal, pues todos están participando en esto.

—Pero ni siquiera te he hecho nada —sonríe y entreveo sus hoyuelos—. No soy tan malo como crees.

¿Acaparar la atención del profesor y dejarme como estúpida no es malo? Alguien busquele un diccionario, por favor.

Aparto mis ojos de él, y comienzo a bajar las escaleras para irme, ignorando todas las protestas.

—¡Oh vamos, Blade! —exclama Walter suplicante—. ¿En serio tenemos que rogarte?

Eso no estaría mal, pero no quiero ser cruel, así que solo suspiro y me volteo.

—¡Maldita sea! Esta bien.

Dicho eso último, me dirijo hacia la salida masajeando mis sienes, pues, ¿esa resaca que tenía? Volvió con más fuerza.



Anny Mejia

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Editado: 03.07.2018

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