La concubina del faraón

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Capítulo 6

Cuando pregunte por eso me esperaba con muchos tipos de respuestas, pero no so con esa.

-Ellos te abandonaron por órdenes de la concubina Isis- me responde a mi pregunta. Como fuiste la única persona que se porta bien conmigo decidí quedarme aquí contigo. Dice sincera por lo cual la abrazo.

-Gracias por no dejarme como el resto- digo al borde de las lágrimas dejando que salgan sin control.

Yo sabía que no podía confiar en ella, tan bien que me trato solo para robarme mi amado cabello, pero les pedí a todos los dioses que me protegieran en esta huida ilógica de que me sucediera algo malo ahora que me pongo a pensar un poco, pero sé que se debe a que soy una cobarde y ahora me encuentro rezándole a mis dioses para que alguien se apiade de nuestras almas y nos encuentren porque ese dia corrimos a los establos pero era tarde a los caballos los habían soltados para perderse en el infernal desierto, la único que previno Ra fue que al menos Amelphitis  escondió comida suficiente para sobrevivir cinco lunas llenas me hice buena amiga de ella la cual me conto que fue vendida al palacio cuando apenas tenía 6 años.

Esa noche tuve un horrible sueño donde estaban los dioses bendiciendo a Isis con un varón para el faraón, lo cual me entristeció porque yo no llevo una vida conmigo y me molesté tanto que estuve a punto de irme caminado a Tebas, creo que tenemos una semana aquí y Amelphitis no se separa de mí en ningún momento, ahora me critico de cómo me puedo ir a su lado y si cumple su amenaza ya habrá matado a mi familia lo cual de pensarlo me daba unas inmensas ganas de vomitar.

-De nuevo rezándole a los dioses señora- me dice trayéndome un poco de fruta.

-Es mi única esperanza para calmar mi corazón- digo sincera- que tal si nos vamos al pueblo más cercano- propongo.

-Eso quedaría a un dia a pies, podemos logarlo- dice emocionada- preparare todo lo necesario- se gira para salir de esta habitación.

Yo sigo en lo mío hasta que se me ocurre escribir en las paredes sobre la historia del faraón y mía, lo cual quedara en como si nuestro destino fue escrito por los dioses y fue cumplido a cada punto y coma, sin pensarlo me siento en el barcón admirando la nada, hasta que siento un pequeño piquete en mi pierna izquierda llevo mi vista hasta el causante para encontrarme con un escorpión venenoso y por mis conocimientos sé que solo me quedan dos o tres dia de vida.

Asi terminara la vida de la joven que soñaba con conocer el mundo, pero cuando salió se encontró con algo mejor solo con él, cual disfruto su corta vida, siento mi rostro humado y decido poner mano en el asunto comienzo a succionar la sangre para después rasgar un poco de mi velo para parar el flujo de sangre a mi pierna y que el veneno no se expanda, cuando me siento un poco mejor decido caminar para encontrarme a Amelphitis.

. Vamos a regresar a Tebas- le informo- aunque al menos tu tendrás un gran futuro al lado de mis padres –lo último lo pienso.

-Entonces necesitaremos un poco más de comida- dice, pero la interrumpo.

-Vámonos con lo que reuniste después Aton proveerá- le digo sobando su cara.

-En marcha señora- dice alegre y yo la ayudo con varios de los bultos.

El sol se está ocultando y nos hemos parado varias veces para tomar agua la cual rechazo, porque ella debe tenerlo toda para sobrevivir, cuando anochece comienzo a alucinar con antorchas y hombres en caballos, el poder de un veneno y el hombre me hace verlo delante de mí y la pobre de Amelphitis arrodillada pidiendo perdón por las dos sin fuerzas solo pido que no sea una alucinación para que ella viva, cuando logro incorporarme veo todo borroso para caer en un abismo, todo por desobedecer a mis padre y salir ese dia, pero por ello conocí el amor y no me arrepiento de nada.



Melissa Cordero Lopez

Editado: 07.08.2019

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