La concubina del faraón

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Capítulo 9

Han pasado tres meses donde mi vientre ha crecido notablemente tanto que ya estoy deseando tener a mi bebé en mis brazos por otro lado a Isis la enviaron al palacio del silencio para no tener que reconocer lo que me había ello y desde que Nazca su hijo se me será entregado para que yo sea su madre lo cual me alegra porque tendré dos hermosos seres vivos a mi cuidado, hoy me encuentro en el templo de los dioses que Ramsés envío a construir toda la decoración es digna de un dios todo bañado en oro y plata ya que estoy aquí aprovecho para rezarles a mis dioses por el bebé de Isis y el mío.

Cuando se puede admirar el atardecer me quedo un rato admirando el oriente para después regresar al palacio donde me reciben todos los sirvientes y el faraón el cual me regala un beso de bienvenida, así pasa el tiempo y conozco muchas facetas de Ramsés que me enamoran pero ya casi no me puedo mover por mi enorme vientre, ya hace varios días que él tuvo que irse al país vecino para negociar un acuerdo de paz ya que hubo varios enfrentamientos entre los ahipre y los egipcios, ya que el faraón decidió tener como concubina a una de las hija del rey la cual es Isis, la menor de 10 hermanas todas hermosas.

Me encuentro en compañía de mis esclavas y desde hace rato me siento mal pero ellas me calman diciendo que es normal al ser mi primera vez en ese estado, pero unos fuertes dolores atraviesan mi vientre y yo giro un grito agudo haciendo que Amelphitis entre a la recamara preocupada; cuando ve que estoy sudando y con un gran charco de agua debajo de mí corre buscando ayuda mientras las demás tratan de limpiarme y vestirme con una túnica de lana de oveja para que después regresar Amelphitis con un curandero mientras las esclavas preparan unas sábanas cortadas del techo para que yo la pueda tomar, mientras el curandero me revisa veo que él dice algo que no logro escuchar mientras las esclavas corren a cumplir sus órdenes veo que regresan con una cantera llena de agua con mucha tela.

-Su majestad necesito que haga lo que le pido- me informa y yo solo asiento con la cabeza- su bebé quiere visitarla- dice notablemente feliz por decirme la noticia.

- ¡De verdad! ya lo tendré conmigo- sollozo feliz.

-Haga lo que le diga para que no tenga tanto dolor- vuelve a repetir mientras respira pausadamente y yo trato de copiarlo.

-Sigue doliendo- sigo sollozando.

-Agarre estás telas, ya que entraste en labor de parto- me muestra las telas que las esclavas pusieron antes- ahora abra las piernas y cuando le diga usted solo puja- termina de informarme y yo le hago caso.

-Cuanto falta- reprochó por el dolor.

-Uno, dos, tres, ¡Ahora! Puje su majestad- dice y yo cumplo su orden, este proceso dura largo rato- solo uno más y lo tendrás contigo- me apoya mientras sudo por el dolor.

- ¡Ahhh! -tiro un grito ahogador y de pronto se escucha un llanto que calma mi dolor- pásamelo -exijo cuando veo su cabeza llena de sangre, lo limpian rápidamente para cumplir mis órdenes, pero un fuerte dolor atravesar de nuevo mi cuerpo - ¡Ahhh- sigo gritando para después coger las telas de nuevo, sigo gritando hasta que se escucha otro llanto.

-Son dos hermosos varones- me informa el curandero entregándome los para poder darles el pecho.

Las esclavas me ayudan a acomodarme los para darles el pecho mientras yo veo sus cabecitas y beso cada una ellos al ver mi acto abren sus ojos y me sorprendo al ver sus hermosos ojos azul con marrón claro.

-Abimael será llamado el mayor y Ismael será el pequeño- informo.

Todos de acuerdo con sus nombres, proceden a venir los sacerdotes para bendecir su nacimiento por otro lado ya mandé a informar a Ramsés sobre el nacimiento de nuestros pequeños, me duermo cuando todos me dejan sola con mis hijos y los guardias custodiando la puerta así pasan dos días en los cuales espere que Ramsés viniera a conocer a los pequeños, pero parece que la guerra es más importante para él, pero no soy quien, para cuestionarlo, unos gritos hacen que salga de mi trance.

-Su majestad están atacando el palacio- nos informa uno de los guardias y las esclavas me visten haciendo lo mismo con los pequeños -terminen y llévenla al palacio del adiós que está cerca del valle de los reyes con los infantes- dice agarrando mi cofre con mis piedras preciosas y dándoselo a las esclavas con túnicas mías.

- ¡Mis hijos! - pido y ellas me lo entregan.

-Salgan detrás del palacio- informa otro.

- ¿Que ellos quieren? - pregunto cuando salimos de la alcoba.

-Solo a la debilidad del rey- sonríe otro de forma maliciosa.

-Bien dijeron, ellos solo me quieren a mí ya que nadie sabe del nacimiento de los gemelos- digo entregándole mis bebés a Amelphitis- cuídalos con tu vida, yo seré la carnada para que mis hijos huyan- informo arrastrando me de regreso a la sala del trono.

-Reina si no viene con nosotros el faraón nos matarán-dice un guardia agarrando mi muñeca.

-Soy su reina déjenme y protejan a los hijos de su faraón- digo soltando me para seguir mi camino.

Con cada paso que doy me siento un poco más desvanecida, llegó hasta el salón donde me encuentro a Isis pidiendo mi cabeza al saber que es ella yo no me dejaré agarrar, trato de correr de regreso lo cual no consigo porque me toman del brazo haciéndome caer y dándome un fuerte golpe en la cabeza lo cual hace que pierda la consciencia, cuando me levanto estoy amarrada en uno de los pilares más altos del lugar por lo que me desmayo por lo menos una o dos veces al día sé que tengo buen rato aquí porque no se escucha nada y el lugar está algo tétrico con poca iluminación lo cual me da a entender que estoy sola aquí sin pensarlo comienzo a llorar pidiéndole a mis dioses que me liberen de que algo le suceda a mis hijos y a mi amado Ramsés.



Melissa Cordero Lopez

Editado: 07.08.2019

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