La concubina del faraón

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Capítulo 13

Esta niña está acabando con la poca paciencia que todavía me queda, tiene más de 40 minutos de retraso y sin contar su comportamiento hoy yo digo que soy irresistible pero que se me lancé lo cual pensándolo mejor no me incomodo es más hasta quería que eso sucediera, yo lo estaba esperando tuve una gran sorpresa cuando el señor Collins me llamo para pedirme que yo incluyera a una persona a mi excavación lo cual acepte porque es un viejo amigo de mis padres, pero me llevé una tremenda sorpresa al verla tan parecida a mi amada Nefera, la chica de mis sueños con ese cabello totalmente dorado y largo con ese cuerpo de forma de pera con proporciones perfectas para mí, una mujer tan perfecta enviada por los dioses.

-Lamento llegar tarde- escucho de pronto viendo hacia mi lado para verla a ella con la respiración entre cortada por lo que creo que ella corrió para tratar de llegar temprano, oyeron mis sarcasmos.

-Ya vámonos de aquí... Odio los lugares tan fríos- digo con sarna entrando a mi jet privado seguido de mis más leales amigos y la novia de uno, Amón Dur un egipcio que conocí cuando tenía 15 años el cual por así decirlo es mi enfermero privado, su novia Isabel Nadouri una bella egipcia de buen cuerpo la cual es influyente en el medio oriente y Paul Evans un inglés que conocí en la universidad el cual es mi guardaespaldas.

-Amón Dur, Isabel Nadouri y Paul Evans- los señaló a cada uno para enseñárselos a la hija de Collins.

Cuando todos se acomodan le hago seña a la chica para que se siente en el asiento enfrente de mí, mientras Amón me inyecta un sedante para poder dormir sin el recuerdo de verla a mi lado, de sufrir por quererla a mi lado y ponerme a llorar como un niño al saber que eso no se podrá cumplir, me decido a conocer un poco a la muchacha que está enfrente de mí.

- ¿Nombre? -Pregunto cuando Amón se va para proceder a ponerme el cinturón de seguridad.

- ¿Qué? -no responde mi pregunta y simula una pregunta incrédula.

-Eres sorda Nef... -digo y por poco la noto a ella solo por tener a una chica parecida a ella.

-Como supiste que me llamo Nef -dice incrédula y yo le doy una mirada asesina y está procede a contestar -me llamo Nef Eva Collins, pero me puedes decir Eva, porque odio que me llamen Nef- asiento sin darle importancia, pero yo la llamé como quiera.

- ¡Bueno Collins! nos veremos al rato- digo cuando siento que el sedante empieza a hacer efecto.

- ¡Adiós! -oigo que dice cuando ve que yo cierro mis ojos para quedar dormido.

En las tres horas que dura el efecto del sedante, soñé con mi amada Nefera cuando reíamos en el palacio por cualquier tontería mientras yo besaba su vientre de cuatro meses y cuando ella se escapaba solo porque estaba aburrida y prefería irme a molestar en mi trabajo mientras yo discutía cosas del país, también soñé cuando hacíamos el amor en un hermoso lago de pronto me remuevo incómodo buscando su tacto, despierto al darme cuenta de que solo son mis recuerdos dándome una mala jugada, mientras despierto me quedo fascinada por una adorable imagen de Nef dormida delante de mí la cual se remueve incómoda en su lugar, yo siento que algo me hace querer ir a su lado y yo me tomo el atrevimiento de ir y sentarme a su lado atrapando la en mis brazos yo por milésima de segundo veo como se aferra a mi como queriendo que no me aleje de su lado.

Caí dormido al poco tiempo abrazándola y oliendo su rico perfuma de fresas, siento como me remueven, pero hago caso omiso para seguir abrazándola hasta que por curiosidad abro uno de mis ojos para verla muy apenada por la forma en que dormimos.

-Lo siento señor Armet, pero ya hemos llegado a nuestro destino- nos informa la azafata ayudando a Nef a quitarse el cinturón de seguridad.

-Me pase para tu lado porque estaba más caliente, espero que eso no te moleste- le digo agarrando su mano.

-Está bien, pero que no se vuelva a repetir y ya debemos bajar del avión- dice regresándose para ayudarme con mi cinturón.

Cuando me levanto camino hasta salir del jet, sonrió al ver el hermoso amanecer de mi amada Egipto huelo el olor a tierra mojada porque llovió un poco y camino hasta una camioneta que nos lleva de regreso a mi casa, cuando llegó saludo a mis padres con un beso en la mejilla de cada uno para después presentarle a la nueva del grupo lo cual ellos la reciben dándole un beso en su mejilla, yo me dirijo a las escaleras para subir a mi recamara dejando a los demás acomodarse en la casa, duermo un rato pero las pesadillas vuelven más fuertes y peores que las anteriores haciendo que gritara para que mis padres entren preocupados al lugar.

-Los Vi a ellos, pero esta vez fue peor que las otras- digo llorando y siento como me falta el aire.

- ¡Cálmate! Pequeño- dice Melphit mi madre adoptiva y su esposo David los cuales me adoptaron cuando tenía ocho.

No les hago caso y salgo corriendo de ese lugar para buscarla por toda la casa, la encuentro comiendo un poco de fruta en la cocina, a la cual no dejo racionar y me acerco rodeando mis brazos por su cintura sin dejar que se separe de mi escucho sus latidos son tan rápidos iguales a los míos y eso hace que me calme.



Melissa Cordero Lopez

Editado: 07.08.2019

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