La concubina del faraón

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Capítulo 19

Nef.

Cuando nos paramos para poder acampar porque cae la noche, uno de los hombres me entrega una carpa la cual armó en un dos por tres, veo como todos esos hombres se me quedan viendo y yo entro en pánico, pero no le quiero pedir a Sept que duerma conmigo.

Porque eso ya sería mucha molestia de mi parte.

El más viejo de todos prepara algo de avena para cenar y me ofrece un plato el cual acepto para después comerlo tranquila en un rincón de mi carpa, una vez termino voy a entregar el plato para regresar al interior de esta para arreglar la bolsa de dormir, ya cumplido esto saco mi laptop para ver una película de las que descargue, cuando termina apago todo y pongo un poco de música en mi teléfono para tratar de dormir.

No sé qué hora es, pero siento como algo o alguien me observa y yo me hago la dormida para que no trate de acercarse, pero unos murmullos hacen que quiera abrir mis ojos.

- ¡Sal de aquí maldito cabron! Nadie puede ver y ni siquiera tocar a mi mujer- escucho la voz de Sept hablarle a esa persona en un perfecto árabe.

- ¡Pero señor! Es una belleza- susurra una voz desconocido para mí y escucho un golpe en seco.

- ¡Sal de aquí! Maldito infeliz y mañana te quiero de regreso a la ciudad antes de que cometa una locura- susurra este sacándolo de la carpa.

Yo me incorporo viendo la escena el tipo sale sin voltearse a verme lo cual agradecí y Sept cierra la pequeña puerta se gira de pronto y me ve.

- ¡Lo lamento de verdad! Yo no lo vi venir y si lo hubiera notado antes esto no hubiera pasado- dice cuando está a mi lado.

- ¡Gracias! Por sacarlo, de verdad tenía mucho miedo -sollozo aferrándome a su cuerpo- no me dejes ¡Quédate conmigo! -susurro cerca de sus labios.

El acorta la poca distancia que teníamos, logrando dejarme sin aire me aferró a su cintura haciendo que él me alce para quedar encima de él.

Cuando nos separamos veo sus ojos con la poca iluminación que entra para perderme en ellos beso, succiono y lamo su boca bajando mis manos para poder sacarle la polera y seguir mi camino de besos hasta el comienzo de su abdomen bajo, le desabotono el jeans, pero él me frena cogiendo mis manos.

- ¿Quiero que esto sea especial? - me susurra con una voz cargada de deseo.

-Sera especial- digo quitándole totalmente el jeans.

-Eso lo haremos en una suave cama, ¡No aquí! -reconoce señalándome el panorama.

-Está bien, pero déjame seguir besándote- le digo una vez me quitó mi blusa para volver a saltar encima de él.

Mis pezones están tan sensibles y su torso desnudo no me ayuda mucho, yo comienzo a darle besos por todo su torso y el me regala ronco gemidos que me enciende.

A la mañana siguiente lo encuentro a mi lado solo en bóxer y agarrando mi cintura, verlo dormir me recuerda esos lindos tiempos donde viví con el anhelado un futuro y ayer no sufrí de esas feas pesadillas si no de una muy diferente en la cual estábamos los dos cenando en nuestra habitación para después hacer el amor por primera vez lo cual hace que este acalorada.

Quitó sus manos de mi cintura para poder coger mis utensilios de higiene personal e irme a lavar la cara y cepillar mis dientes, cuando regreso lo encuentro colocándose su ropa y pude apreciar diferentes marcas de mordidas por todo su torso.

-Lamento eso- le señalo su cuerpo para después seguir guardando mis cosas.

- ¡Esto! -señala su cuerpo -no es nada, me encanta que me reclames como tuyo -dice recogiendo su polera para después ayudarme a recoger mis cosas.

- ¿En que nos convierte esto? -pregunto al verlo casi encima de mí.

-Ahora somos amantes, casi novios y futuros esposos- ríe mientras me roba un beso.

-Las personas hablarán sobre que haz dormido conmigo- susurró para que casi no me escuche.

-Déjalos que hablen, además me encantó mi escapada a tu carpa- ríe robándose una de mis bragas- te la daré cuando encuentre mi tumba.

-Solo prueba que lo que sueño, alguna vez fue verdad- digo tomando un poco de chocolate.

- ¡Todo es verdad! Solo acéptalo- me coge mi tasa de chocolate para darle un trago.

-Duerme conmigo hasta que el viaje terminé- suplico para que no se vuelva a repetir lo de anoche.

- ¡Por mi todo está perfecto! -dice saliendo de la carpa llevándose mis cosas con él, cuando salgo me ayuda a desmontarla.

Desayunamos avena que hizo Isabel la cual le quedó deliciosa para ser tan arrogante es buena cocinando, cuando terminamos nos vamos para seguir nuestro camino.



Melissa Cordero Lopez

Editado: 07.08.2019

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