La concubina del faraón

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Capítulo 21

Sin darnos cuenta ha pasado el tiempo y ya estamos a nada de llegar al valle de los reyes, no sé a vuelto a repetir lo de que alguien entre a mi carpa, pero Sept ha ayudado en eso, cumpliendo su promesa de dormir a mi lado; ya estoy un poco quemada y mi cabello no ayuda con el calor, el desierto está diferente en la tarde hace tanto calor, pero en la noche hace mucho frío.

Al caer la noche ya estamos en la fortificación de las tumbas de los reyes la cual en su entrada hay estatuas de los más grandes e imponentes faraones, arreglamos todas las cosas para cenar e ir a arreglar nuestra carpa, cuando terminó ingreso a esta, para poder arreglar mi bolsa de dormir y ponerme a repetir una de las películas que tengo en la laptop la cual solo uso en la noche y siempre para apagada para ahorrar mi batería, igual que mi teléfono porque aquí no hay recesión.

Al rato veo entrar a Sept con una bolsa de dulces la cual me ofrece y yo el recibo gustoso.

Sus mimos hacen que comience a brotar un gran amor hacia su persona y cuando este viaje termine yo debo regresar con mis padres, los cuales deben estar más que preocupados por no poder hablar con ellos.

- ¡Nefera! mañana temprano, comenzaremos a escavar para encontrar la tumba- me informa tomando asiento a mi lado.

-Mañana sabré si me dices la verdad- le recuerdo.

-Yo no miento, solo evado un poco la verdad- susurra ganándose una mirada de reproche de mi parte.

-Me voy a dormir- digo enojada cubriendo mi cuerpo con la colcha.

Él no dice nada y la verdad es mejor asi, ciento como él se recuesta a mi lado para después subirme encima de él. Duermo con mucha calma porque él siempre se mantiene a mi lado y ya las pesadillas dejaron de venir, pero al él siempre lo veo cuando susurra ese nombre con anhelo, queriendo encontrar ese recuerdo.

A la mañana siguiente no lo encuentro a mi lado, cuando regojo todo salgo a fuera para ver si lo veo; pero no hay nadie en el campamento sigo caminando hasta que encuentro una pequeña entrada que da camino a una ante sala. Recorro el lugar con mi vista, tratando de encontrarlo, pero solo escucho pequeños murmullos los cuales sigo hasta que los veo a todos, tratando de sacar una vieja caja de madera la cual cae al suelo precipitadamente, haciendo un horrible sonido que todos los presentes rechazan tapándose sus oídos.

Esta se rompe dejando al descubierto su interior, un hermoso sarcófago de oro puro el cual tiene el diseño de un faraón cruzando sus brazos para poder agarrar un bastón de oro y en la otra un bastón con pequeños trozos de la seda más fina. Escucho a Sept gritarles a los hombres palabras en egipcio las cuales no entiendo.

Ellos se percatan de que estoy hay y se inclinan ¿reverenciándome? a mí que todavía no sé cuáles son mis inicios, yo no les hago caso y ellos proceden a abrir el ataúd, el cual contiene uno más pequeño en su interior igual a otro, ellos siguen quitando el primero para después abrir el segundo el cual contiene otro ataúd, pero más pequeño y al final al abrir el ultimo pude apreciar el cadáver de Ramsés III.

- Isabel, por favor traduce el primer ataúd, Nefera te toca el segundo y yo mismo traduciré el más pequeño, mientras Paul escribe todo- dice confiado y por lo que puedo apreciar él debía estar aquí desde temprano.

-La tumba nunca fue saqueada- informa Isabel pasando su mano por la fina escritura- Ramsés III, nacido de Sept II en el 1201 a.c su reinado comenzó a la corta edad de 17 años en el 1184 a.c, en su reinado se vivieron grandes logros y avances para hacer prosperar su pueblo- termina de decir Isabel con un deje de fastidio.

-Ramsés a la edad de 25 años fue a dar un paseo cerca del cauce del rio Nilo y allí encontró una hermosa joven de 17 años, la cual fue enviada por los dioses para que le sirviera hasta que su vida se acabase, la joven era hermosa de grandes ojos azules y magnifico cabello dorado que le llegaba hasta más abajo de la cintura, esta fue su segunda concubina y más tarde se volvió su primera consorte -termino de decir yo sin haberme equivocado.

-Esta estaba embarazada y escapo antes de dar a luz privando al faraón de conocer al próximo heredero de Egipto- dice con un deje de tristeza- el cual tuvo que llenar el vacío de su corazón con su segundo hijo y heredero de Egipto Ramsés IV el cual tuvo por una confusión con su primera concubina Isis la cual lo engaño y se metió a su aposentos, pero su dolor fue más fuerte que envió a su esclava más fiel a que le preparar veneno para morir a la edad de 46 años en el año 1153 a.c pero esa noche la concubina Isis cansada del poco caso que le ponía e faraón, planeo un complot en el cual logro degollarlo pero era tarde él ya había muerto de amor- termina su relato y solo me da una sonrisa forzada.

Mi mente me juega una mala pasada porque todo lo que he soñado viene hasta mi pero esta vez tan fuerte que hizo que saliera corriendo en otra dirección, cuando me encontré sola y pérdida solo llore mientras el recuerdo de perder a esos niños me había consumido y las verdades que me habían revelado me hicieron sufrir más que nunca, porque sé que mi perdida lo dejo devastado hasta el grado de cometer suicidio.



Melissa Cordero Lopez

Editado: 07.08.2019

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