La concubina del faraón

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C31

Todos están ansiosos con la posible noticia de la perdida de los bebes de Nefera, todos lloran.

Los médicos tratan con su vida de que se salven los niños y la madre, pero ya es tiempo de que el padre decida la vida de la mujer. Todos se quedan quieto cuando un doctor sale quitándose su gorro de cirugías.

- ¿Familiares? -pregunta con voz rasposa todos se levantan de sus lugares.

-Esposo -responde este sin dejar que nadie opine.

-Debes elegir a la madre o a los niños, en caso de que decidas a los bebes la tendremos que inducir al coma y una vez estos nazcan ella morirá- informa.

-Elijo a los bebes, ella quería que vivieran- dice con notable tristeza.

El doctor se va para seguir con su trabajo y la familia lo aborda diciendo que el debía elegir a Nefera que niños con el tiempo vendrán, pero lo que no saben es que ella desearía que estos niños crezcan sanos y salvos.

Mientras ellos juzgaban su opinión había tres seres que se aferraban a la vida y una diosa con un corazón tan grande. Ella se paseaba por todo el lugar y nadie la notaba todos habían olvidado a los dioses y todo porque otro hombre ocupó el trono de los gemelos. Hombres generosos y poderosos como ellos solo existen una vez.

Pero ella sacrifico su propia vida para poder cumplir el deseo de madre, ya que el papel que ella desempeñaba como diosa era las de los cumplimientos desde lo más profundo del corazón.

Pasaron los días y Sept observaba a su amada dormir como una hermosa princesa que era, le dolía verla y saber que ella perdería todo pero que él se quedaría con todo su amor. Los niños se salvaron por un milagro o porque alguien no tiene en sus planes hacer que ocurra lo mismo de hace ochocientos mil años atrás.

Todos necesitan a alguien y ahora el necesitaba que ella se recuperara para comenzar a vivir la vida que siempre debieron haber tenido. Ellos merecen ser felices pero eso no le agrada a Ra uno juega con fuego y eso lo demostró su pequeña hija al darles una  oportunidad para volverse a encontrar.

Los meses pasaron y el ya no salía de esa fría habitación pidiendo por milagro de que ella se levante, sus heridas habían curado los niños estaban bien, ya con seis meses se movían al escuchar la voz de su padre.

Todos se sorprendieron cuando él les dio la noticia de que serían niños, pero ella ya lo sabía, Ismael y Abimael los nombres que ella eligió para sus hijos, una tarde la madre de Sept lo convenció de que se fuera a duchar en su casa y afeitarse su muy crecida barba.

Ella toda la tarde cuido de su amada Reina Nefera la única que trato de salvarla de ese infierno, mientras ella rezaba a la diosa de los deseos de corazón puro, esta le hablaba en el oído a Nefera dándole razones para vivir.

Nefera.

No entiendo dónde estoy solo que veo a una pequeña niña susurrarme cerca de mi oído en un idioma que jamás había escuchado mencionar.

Esta jugaba me decía que quería que la cuidara, ya que nadie la amo ni siquiera Ra su propio padre.

Todos las renegaban y por eso se niega a decir su nombre pero que si se encariña contigo te protegerá hasta que mueras en paz.

Despierto con un dolor de cabeza y por el fuerte olor a medicina, coloco mis manos en mi vientre y siento como este está más grande y como ellos se mueven al compás con mis manos; todavía tengo mis ojos cerrados, pero alguien tira un grito cuando ve lo que hago.

Trato de levantarme un poco pero mi cuerpo se siente muy pesado, cuando logro abrir los ojos veo como entran muchas personas a habitación incluida la madre de Sept la cual si no olvido fue mi esclava Amelphitis.

La sacan a rastras y no me sale palabras para detenerlos me entregan un vaso con mucha agua el cual tomo deprisa para seguir bebiendo hasta que me siento llena, veo como revisan todo mi cuerpo para saber que está bien o mal conmigo.

-Esto es un milagro- susurra otro mientras revisa a mis hijos por un ultrasonido.

- ¿Están bien? -digo recordando como Isabel me tiro de la escalera, cuando la vea le daré una que preferirá estar muerta porque con mis hijos no.

-Ellos han crecido prefectos- me informa la enfermera.

- ¿Cuánto e dormida? -pregunto tratando de buscar a Sept con la vista - ¿Mi esposo? -vuelvo a preguntar.

-Casi cuatros meses y su esposo no se ha movido de su lado en todo este tiempo, hablando del ya se le informo que usted se despertó- agregan saliendo de la habitación.

-Antes de todo, no puedes moverte tu embarazo es de muy alto riesgo y dudo que dures los que restas del embarazo con total tranquilidad- dice una joven morena revisando una carpeta.

- ¿Cuando me podre ir? -pregunto.

-Una vez salgas de riesgos, pero tendrás que mantener absoluto reposo- agrega para seguir el camino de los demás.

Al rato me traen una bandeja de comida la cual devoró sin quejas y era que estaba muy hambrienta y por lo que vi tenía un tubo que me facilitaba alimentos para los niños. Lo cual hizo que mis hijos soportaran.

Veo como entra mi suegra acompañada de Sept el cual salta casi encima de mí, pero se controla y me toca temiendo que sea un sueño.



Melissa Cordero Lopez

Editado: 07.08.2019

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