La concubina del faraón

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C33

Tengo una semana en el hospital, gracias a Ra no ha sucedido nada de lo que deba preocuparme, a mi casi me van a dar el alta pero los bebes deberán quedarse en revisión porque nacieron de ocho meses y todavía faltaba un mes, mientras camino hasta el área donde están las cunas de los bebés, ósea el área de recién nacidos.

Camino con ayuda de una enfermera porque mis padres salieron a comer para celebrar el nacimiento de sus amados nietos, les cuento que cuando llegaron los vieron en mis brazos y se volvieron locos al ver el gran parecido que tiene con su padre de mí solo sacaron la nariz, la oreja y los labios después todo es a Sept, pero ahora mi habitación tiene tantos juguetes que parece un mini parque de diversiones para bebés.

Cuando llego me encuentro el aire más pesado que de costumbre y me asusto al ver a esa mujer, pero ahora no le sigue la suciedad que tenía cuando la encontré en el desierto, veo que carga a Abimael y le susurra algo en los oídos y yo grito por ayuda, pero nadie viene.

- ¿Que sucede? ¿Me tienes miedo? -pregunta ahora cargando a Ismael.

-No sé qué quieras, pero deja a mis hijos en paz- susurro y ella me los entrega.

-Sabes que no le hare daños a unos niños por algo deje que vivieran otra vez- susurra tomando la forma de una pequeña niña y ahora que la veo ella era la que me cuidaba mientras dormía.

-Eras ella- susurro tomando asiento a su lado y esta se vuelve adulta.

-Si soy ella, ya no te volveré a molestar mi padre Ra me a maldecido por ayudarte una vez- dice levantándose y agarrando a Abimael en sus brazos y veo como besas sus labios -no te preocupes el ya no estará ligado a mí, serás libres con tus hijos y espero que aproveches esta oportunidad- agrega entregándomelo.

-Gracias ¿Me puedes decir tu nombre? -le pregunto al ver como los bebes duermen tan tranquilos.

-No podre, si algún dia aparezco delante de ti, aleja a este niño de mi porque él te dirá mi nombre y no podre abandonarlo- dice antes de desaparecer como polvo de luz, señalando a Abimael a su paso.

Eso fue muy raro, salgo con los nenes en mis brazos y un pequeño bulto me detiene veo como un pequeño lucha por vivir. Dejo a mis bebés en su lugar para ver mejor a ese pequeño niño.

¿Te gusta mi bebé? -dice esa voz y me giro para ver a Amón el cual luce cansado.

-Es hermoso pero muy pequeño- digo sincera dándole un gran abrazo.

-Ella se fue dejándomelo y pienso largarme de este lugar, quisiera hablar con Sebak para aclarar algo que hace años el dejo pasar de largo solo porque soy o era su mejor amigo- dice sincero mientras ve a ese bebé como si fuera lo más hermoso de esta tierra y confirmó que ese es amor de padre.

-El me conto todo, pero él te quiso dejar la felicidad para que hicieras algo especial y lo lograste con ese bebé- digo señalándole a esa ser.

-No creí que era mío ya que nunca me amo, solo fui un juego de ella mientras recuperaba a Sebak, pero no todo sale como uno quiere- susurra y veo a Sept entrar y abrazar a su amigo.

-Sabes que nunca te culpare- susurra dándole un beso en la frente -ya dejemos el sentimiento de tristeza y enséñame a mi sobrino- dice feliz.

Asi pasamos la tarde jugando con nuestros bebes y dialogando con el sobre los cuidados que deberá tener con un bebé prematuro, el de verdad es agradable y buena gente. Nos confirmó que no dejara que Isabel se acerque al bebe llamado Adom casi parecido al nombre del padre y es muy mono cuando trata de reír junto a mis peques.

Ese dia me dan el alta y me quede cerca de mis hijos porque no me iré sin ellos, me coloco un chándal negro con una polera ya que el hospital es súper frió y ya no aguanto esto.

Me encargo de la semana que se tiene que quedar los nenes la pasen súper abrigados juntos a el bebé de Amón. Por otro lado, Paul ha venido más seguido a visitar a los pequeños, Rebeca se tuvo que ir por cuestiones de trabajo y mis padres añoñan a los niños.

Tan pequeños y frágiles, cuando nos dan el alta definitiva, le prometemos a Amón que vendremos a visitarlo siempre que los niños no nos quiten mucho tiempo; también le invito a una cena la cual acepta y por fin podre enseñar mis dotes de cocinera.

Una vez ya en casa me sorprendo al ver que ellos reciben a los bebes con una gran sorpresa y Ismael comienza a llorar seguido de su hermano ya que están sensibles a los sonidos.

-Ya cariño -acaricio su espalda mientras Sept se encarga de calmar a Abimael.

-Tan quisquillosos -ríe Sept con él y me quita a Ismael para hacer su magia.

-Abuela quiere cargar a Isma- dice mi madre y el ñoño que es se va con ella.

Rio viendo como todos aceptan a mis hijos y tengo ganas de llorar porque mis verdaderos padres nunca verán esto, vengo de una época pasada y lo que de verdad deseaba era más que nunca ser feliz y tener mi familia, pero nunca pensé en lo que dejé atrás, él se acerca a mi dándome un beso en mi hombro.

- ¿Qué piensas? -pregunta dándome a Abby en las manos.



Melissa Cordero Lopez

Editado: 07.08.2019

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