La Desilusión, El Amor y El Triunfo

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Capítulo IV: ''NOCHE ROMÁNTICA DE ANA''

Narra Ana:

Siento como el calor invade mi cuerpo pero al mismo tiempo siento un aroma a lavanda que me mata, me encanta y de repente tengo una sonrisa en mis labios, que aunque estoy un poco dormida siento perfectamente como se forma la sonrisa en mis labios. Por otra parte, siento una respiracion muy relajada que da directo a mi cara. -¿Qué?- digo para mi misma, abro mis ojos lo más lento que puedo tratando y deseando que no sea lo que pienso.

 

Efectivamente, tal cual, abro mis ojos y me veo envuelta en unos fornidos brazos de tez blanca, con mi cabeza recostada sobre un pecho muy marcado y cuando logro levantar mi vista, ahí está él, MI DIOS ESPAÑOL, Darwin descansa como un bebé, con respiración relajada y sueño profundo.  Por un momento me quedo observandolo y es realmente hermoso, el definitivamente es el sueño de cualquiera.

-De seguir mirándome asi juro que nadie más me volverá a ver, deja algo para los demás.- Dice con los ojos cerrados y reflejando una pequeña sonrisa.

-Disculpa- Digo un poco avergonzada. Gracias por lo de......

- Hey nena, nada de verguenza, gracias a ti, gracias a ti por entregarte a mi, es una locura pero te quiero y te quiero mucho, joder que irónica es la vida, te juro que no quiero terminar aquí, Dios me vuelves loco. 

- Gracias a ti Darwin, contigo siento que puedo ser yo misma.

Veo como sus ojos se tornan de un verde oscuro, me mira fijo, está embelesado, el es simplemente encantador. No me aguanto ante tal tentación y los gemidos de Alexa y Carlos al otro lado de la habitación empiezan a excitarme. Sin pensarlo me trepo encima de Darwin, pego sus labios a los mios y siento como su lengua juguetea conmigo, mientras me muevo en círculos y su erección no tarda en aparecer. Gime en mis labios de tanto placer, Darwin hecha a un lado mi ropa interior y sin pensarlo dos besos sin despegar sus labios de los mios, me penetra y cada embestida cada vez es algo más rítmica, el ritmo aumenta y yo gimo y gimo de placer.

Dios este hombre me volverá loca. Agarra mis nalgas mientras yo subo y bajo con ritmo, mientras Darwin juguetea con mis pezones, los muerde, los chupa y masajea mi clítoris, este éxtasis me llevara al cielo, tantas sensaciones en una sola embestida. Siento mis piernas temblar y derretirse como gelatina y noto los ojos de Darwin dilatados y se que es justo en ese momento donde ambos llegamos a la cumbre. Nos corremos con tanto placer. Simplemente me encanta.

El día transcurre entre besos y mimos. Al atardecer tanto Darwin como Carlos se regresan al hotel y al fondo puedo ver en Alexa la curiosidad. Quiero descansar pero con Alexa en casa se que sera imposible. Estoy lista para el cuestionario.

 

-¿ Y bien? ¿Irás al convento o de pronto a....? Dice Alexa intrigada y su mirada de inquietud e incertidumbre me hacen estallar de la risa.

-Creo que para el convento habrá más chicas más adelante, por el momento paso.

- Ya cuenta- Dice Alexa con ojos de perrito suplicantes.

-Pues veras...

- Con detalles, no omitas ni una coma- Dice con una sonrisita.

- Continuando, verás que..... - Me sonrojo solo al pensar lo que viví esa noche.

Cuando Carlos y tu se marcharon, Darwin me llevó hasta el lugar de la sorpresa. Era en la playa, una mesa perfectamente decorada con rosas blancas, no se como lo supo pero son mis favoritas, nuestra cena fue exquisita y lo mejor de todo es que todos eran sumamente deliciosos. Darwin no dejaba de coquetearme y sobre todo de decir lo hermosa que me veía, la verdad Alex es que estábamos bajo la luz de la luna y sus ojos se veían magníficos eran diabolicamente enloquecedores.

Luego, el me obsequio una hermosa pulsera de oro con un dos manitas entrelazadas. Me beso y te juro que fue el mejor beso de toda mi vida. Estaba nerviosa no sabia que hacer o decir, simplemente me encanto. El me dijo que esa no era toda la sorpresa, sabía que me encantaba la playa y que siempre que podía me gustaba ir en barcos a alta mar. ¿Cómo lo supo? No lo se, pero el fue encantador. Fuimos hasta el muelle y ahí estaba el barco que nos esperaba.

Cuando llegamos cerca a la Isla Saona detuvo el barco, me invitó a darnos un baño en el mar, el calor estaba muy intenso pero el más intenso era el que sentía en mi entrepierna, Dios Alex, sentía un hormigueo y lo unico que queria era sentirlo todo, todo de él dentro de mi. Acepte el baño y ambos nos lanzamos desde lo más alto del barco hasta el mar con todo y nuestra ropa, mi vestido se puso prácticamente transparente y al no traer sujetador porque el vestido no lo necesitaba, los ojos de Darwin casi se salen de orbita.

Me tomó entre sus brazos y con mis piernas rodee su cintura, me beso asi como yo lo bese a el, con deseo, lo deseaba, era mi primera vez era mi primer hombre, sentía como mi intimidad mojaba mientras más lo besaba, ya no podía parar. Llegamos hasta el barco y me llevó hasta el dormitorio. Con tanta delicadeza saco mi vestido, ayude a quitar su ropa y el me besaba por todas partes, me penetro y aunque dolía pero era un dolor placentero y el simplemente fue la delicadeza en persona.

Fue mi mejor noche, la mejor noche de toda mi vida, no se cuanto dure, no se cuando se acabe, pero lo que si se es que mientras dure quiero disfrutarlo. Se que solo seran 15 dias de vacaciones para el de los cuales solo queda menos de una semana, pero el tiempo que sea yo quiero vivirlo al máximo. Me gusta, me encanta, me fascina, lo adoro.



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Editado: 29.10.2019

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