La Dimensión Ideal

Tamaño de fuente: - +

CAPÍTULO I

Hola, soy Ángel Valencia, tengo quince años, soy de estatura promedio, estoy delgado, soy de tez media, tengo ojos cafés y mi cabello es corto, lacio y de color negro. Ahora que saben un poco de mi, es hora de hablarles acerca del tema "Los mundos paralelos".

–Muchas personas creen que los mundos paralelos son reales, para mi es algo tonto el pensar que existe un mundo similar al de nosotros, pero según la teoría del físico y astrónomo Hugh Everett explica que «el universo se está transformando constantemente y que en esos cambios del universo se dividen formando varios independientes unos de otros y con realidades que resultan también independientes.» Siendo realistas, a quién le interesaría saber si hay alguien igual a ti, por algo se dice que somos únicos e irrepetibles, no veo porque nos deberíamos dejar llevar por una simple suposición, por algo que aún sigue sin ser comprobado científicamente.

–Estoy de acuerdo contigo– me responde mi hermano menor mientras entra a la habitación.

Él es Luis, mi hermano menor, tiene tan sólo diez años, usa lentes, es de tez blanca y mis padres procuran que su corte de cabello sea estilo escolar, lo considero mi mejor amigo aunque me saque de mis casillas de vez en cuando.

–¿Cuánto tiempo llevas espiándome?– le respondo riéndome levemente.

–No te espiaba, sólo quería irme a dormir– me lo dice entre bostezos.

–¿Mamá aún no llega?– le pregunto mientras me acerco a él.

–No, nuevamente tuve que cenar sólo– me da un fuerte abrazo.

Note una tristeza profunda en sus ojos, sentí como un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, no tenía una respuesta clara para intentar calmarlo, así que solo le correspondí el abrazo.

–¿Porqué no me hablaste para cenar juntos?– pregunté con un tono consolador.

Luis me deja de abrazar y me contesta mientras limpiaba sus lágrimas –Porque sé que estás muy ocupado, no quería interrumpirte.

Sintiéndome un poco culpable por la situación le respondí con una voz suave: –Sabes algo, no importa que cosa esté haciendo, siempre me tendrás aquí para ti.

Sonríe levemente –¿Lo dices en serio?

–Es lo más sincero que he dicho en toda mi vida.

–Te quiero mucho hermanito– me lo dijo con una ternura que es difícil de explicar.

–Yo también te quiero mucho.

Sentí un gran alivio al verlo sonreír, así que decidí darle las buenas noches y leerle un cuento para que descansará. Pasaron varios minutos hasta que por fin se quedó dormido, yo solo lo arrope como lo haría mamá, le di un beso en la frente y salí de la habitación para que no lo fuera a despertar mientras ensayaba para mi exposición que tenía que presentar al día siguiente. Bajé a la sala y decidí sentarme en el sofá, observé el reloj y marcaba las doce en punto, seguí ensayando por unos minutos más, pero por alguna razón me estaba ganando el sueño, así que terminé durmiendo en uno de los sillones de la sala.

Desperté de golpe cuando la alarma de mi celular comenzó a sonar, mire el reloj y apenas marcaba las seis y media de la mañana, me levanté del sillón y me dirigí a mi habitación, entre lo más silencioso posible para no despertar a Luis, me puse el uniforme de la secundaria Woxman, tomé mi mochila y salí cuidadosamente de la habitación. Bajé al comedor para ver lo que mamá había preparado para desayunar, abrí el refrigerador y como siempre estaba vacío, cerré la puerta e inmediatamente salí de la casa.

Cuando iba a medio camino, escuché un gritó detrás de mi –¡Espera Ángel!– como no reconocer esa dulce voz, era nada más y nada menos que mi mejor amiga Blanca, así que me detuve.

Blanca es mi vecina y mi mejor amiga desde que tengo recuerdos, ella es muy hermosa, sobre todo por su pelo tan largo, lacio y pelirrojo, con esos ojos que encantan a cualquier persona y también es de tez media, a pesar de ser un año menor que yo, siempre nos ha tocado juntos en la escuela.

–Hola Blanca– dije con una sonrisa en los labios –¿Cómo estás?

–Muy bien Ángel, ¿y a ti cómo te ha ido?

–Pues considerando que terminé mi investigación de la clase de Ciencias, creo que no voy tan mal.

–Me alegró mucho por ti, pero mejor hay que apresurarnos si no llegaremos tarde a clases.

A veces olvidaba que Blanca era toda una nerd, pero ella era la única que me comprendía de cierta manera.

Después de caminar por varios minutos, por fin llegamos a la secundaria, para ser realistas la escuela era perfecta, tenía canchas deportivas como de fútbol americano, básquetbol y natación, pero también contaba con clubes como de lectura y dibujo. Aunque para mi lo mejor de la escuela era el árbol que se encontraba justamente en medio del jardín. Por lo general ahí paso mis tiempos libres leyendo y escuchando música.

Sentí como Blanca me tomo del brazo y me dijo apresuradamente: –Ya mejor vámonos a clases porque ya sonó el timbre de entrada.

–Si quieres tú ve a clases, yo me quedaré a leer un rato.

–Pues como quieras– me soltó del brazo bruscamente y se metió a la escuela muy molesta.

Decidí ir al jardín a sentarme debajo el árbol ya que me servía para concentrarme en mis pensamientos, saqué mi libro favorito titulado "Dos crímenes" de Jorge Ibargüengoitia, conecté mis audífonos a mi celular y comencé a escuchar música de orquesta sinfónica. Cuando terminé de leer el capítulo dos mi música dejo de sonar, y al voltear la mirada hacia arriba, observé a Ryan y a Enrique con mis audífonos en mano.



Daniel Aguilera

#900 en Thriller
#448 en Misterio
#354 en Ciencia ficción

En el texto hay: mundosparalelos, dimensiones, vida ideal

Editado: 02.12.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar