La Esclava

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13 | Líos resueltos

 Cuando quedaron mirándose a los ojos, Selene atinó a dar un par de pasos hacia atrás pero Olimpia le habló:

—Ni lo intentes, sé que quieres irte de aquí pero no lo harás —su voz sonó con maldad.

—Ni siquiera me he movido, ¿por qué no bajas el arma? —cuestionó intentando no ponerse nerviosa.

—¿Acaso te da miedo un simple cuchillo? —su sonrisa fue de cinismo—. Es inofensivo, solo puedo cortarte el cuello o clavártelo en alguna parte de tu lindo cuerpo —respondió y la joven tragó saliva con dificultad—, me robaste lo que me pertenecía por años.

—No te lo he robado, Achilles no es el trofeo de nadie —aseguró.

—Llegaste al imperio con tu carita de buena niña y con la simplicidad que dejó embelesado al emperador pero no eres más que la ramera del momento de él, no volverá a casarse contigo jamás —le dijo.

Selene sabía bien que todo aquello era mentira y trató de estar calmada.

—Puedes decirme todo lo que quieras, sé quien soy —declaró sin ponerse alterada—, podíamos haber sido buenas amigas, sin embargo preferiste hacer lo que hiciste el día de la unión.

—No ha salido tan mal como pensé, principalmente cancelé la boda —sonrió de lado.

—Todos te están buscando porque Espartacus confesó todo.

—¡Mientes! —gritó exasperada.

—Es la verdad.

—Siempre he estado enamorada de él y tú te apareciste para cambiarlo todo —levantó más la voz haciendo que la persona que pasaba por el corredor escuchara—. ¡Te odio por eso! —volvió a gritar—, ¡jamás tendrías que haber pisado el imperio!

—Ni siquiera yo sabía que terminaría aquí, no puedes culparme por algo así Olimpia —expresó con seriedad ante su comentario ilógico.

—Que te le hayas metido por los ojos al emperador sí te hace culpable —escupió con odio.

—No digas tonterías, ninguno de los dos planeó eso —remató de nuevo con seriedad.

Sara llegó corriendo hacia donde se encontraban los guardias y el emperador.

—Señor —gritó la esclava.

—¿Qué sucede Sara? —preguntó preocupado acercándose a ella.

—Debe venir enseguida al imperio, creo haber escuchado la voz de Olimpia en el recinto de Selene —le comunicó.

Achilles dio las órdenes a sus guardias para posicionarse en la entrada de la alcoba de la muchacha y detrás de sus aposentos donde se encontraba el balcón para rodear a Olimpia.

Mientras tanto, dentro del recinto Selene intentaba calmar a la otra mujer porque la veía muy alterada.

—Pude haber sido la emperatriz pero tu linda carita se puso en el medio de él y mío y arruinaste todo cuanto he planeado.

—Jamás he hecho algo así, ya te he dicho que ninguno de los dos pensó en que termináramos juntos. No seas así Olimpia, tu emperador siempre ha sido bueno contigo, tú misma me lo dijiste cuando yo apenas entré al imperio, no puedes hacer este tipo de cosas ahora.

La esclava cada vez se acercaba más a la joven y a pesar de que ella trataba de retroceder más la apuntaba con el cuchillo. Cuando ambas escucharon la puerta abrirse sin previo aviso, fue el momento oportuno para que Olimpia la sujetara fuertemente del brazo para arrastrarla hacia ella sin darle tiempo a nada que pudieran hacer ni Selene y mucho menos él.

—Es preferible que te entregues y no compliques más las cosas Olimpia —dijo con seriedad—, ya hecho demasiado daño como para cometer una locura y terminar llevándote a la horca. Así que mi consejo es que bajes el arma y la sueltes.

—Ni siquiera te atrevas a acercarte más a ella porque la tiro por el balcón —gritó furiosa apuntando con ligereza a él y a ella.

—Deberías tener más respeto por tu emperador, después de todo lo que te ofrecí aquí dentro, me es increíble que me pagues de esta manera.Años estuviste trabajando para mi madre y para mí, ¿y así nos pagas Olimpia? ¿Intentando matar a la mujer que amo? —cuestionó avanzando pasos mientras ambas mujeres se acercaban al balcón.

Selene sentía un nudo de nervios en la boca de su estómago, por miedo a ser tirada hacia el vacío o apuñalada por Olimpia. Comenzó a forcejear con ella para soltarse de su agarre. Sujetó la muñeca con la que sostenía el cuchillo y levantó su brazo, pero Olimpia era demasiado fuerte para ella, entre gritos y que Achilles quería separarlas, la mujer le hizo un tajo en el brazo del hombre y fue en aquel instante en que Selene furiosa con ella la sujetó de los pelos para que se soltara. La mujer cayó y la muchacha fue hacia el emperador para verle la herida. Olimpia se levantó para arremeter contra alguno de los dos, principalmente hacerle daño a ella y así terminar de cometer lo que desde un principio había planeado.

El instinto de la joven hizo que se diera vuelta para verla acercarse con decisión y paso firme. Uno de los guardias que estaba en la parte del balcón, vio los movimientos sospechosos de la esclava ya puntó a su espalda solo parar esperar el momento propicio para poder herirla. Selene se enfrentó a ella a pesar del miedo que sentía en su interior, quería quitarle el cuchillo de la mano y que todo terminara, pero la mujer la rasguñaba en los intentos por querer dañarla.



Sylvie Dupuy

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En el texto hay: esclavagriega, emperador, amor

Editado: 01.08.2019

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