La esposa de mi prometido

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Indagando en su pasado

María Inés estaba muy emocionada y atareada con los planes de su boda en el apartamento, apenas faltaban dos meses para decir el Sí en el altar, y alguien llamó por teléfono sacándola de sus pensamientos, era del salón de banquetes planteando un pequeño problema. Ella lo solucionó y fue a buscar a su prometido a la habitación, y al pasar por la habitación de Natalia escuchó:

—Tranquilízate Natalia, yo voy a hablar con ella, no he sabido como decírselo todavía, estoy tan preocupado como tú.

Al entrar a la habitación, los vio abrazados llorando y sobre todo a Natalia que se veía totalmente desesperada.

—¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué Natalia está así? ¿Con quién tienes que hablar Adrián?

Natalia asustada abrazó con más fuerza a su padre, vio aterrorizada a María Inés, y hundió su cara en el pecho de Adrián.

—Tranquila Natalia, déjame hablar con ella, por favor.

—No papá, no me dejes por favor, tengo mucho miedo.

—Por favor Natalia, suéltame para que pueda solucionar esto.

—¡No le digas nada, por favor!

—Voy a hablar con ella ¿está bien? –dijo Adrián soltándose del abrazo de su hija.

—¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué es lo que no me puedes decir? –dijo María Inés enfadada.

—Vayamos a la habitación, allí te lo explicó todo.

Natalia se tiró a la cama a llorar sobre su almohada, y María Inés los miraba a ambos preocupada. Al llegar a la habitación, Adrián cerró la puerta tras de sí, y miró a su prometida aún con lágrimas en los ojos.

—¿Me amas María Inés?

—Habla de una vez, no des más vueltas.

—Necesito que retrases la boda por 9 meses.

—¡¿Nueve meses?! A quién embarazaste.

—Yo no he embarazado a nadie, tú sabes que lo eres todo para mí.

—¿Para qué quieres que retrasemos nuestra boda?

—Necesito que confíes en mí, yo nunca te he fallado y lo sabes.

—¿Cómo me puedes pedir que confíe en ti después de lo que acabo de escuchar en la habitación de Natalia?

Adrián se acercó a ella y María Inés le permitió que le agarrara las manos.

—Por favor, necesito que confíes en mí, retrasa todo por nueve meses, es muy importante para mí.

—¿Se trata de Natalia?

—Sí, es un problema que debo resolver antes de casarnos, y no puedo hacerlo sino dentro de nueve meses, te amo y siempre te lo he demostrado, por favor, retrasa la boda.

María Inés soltó sus manos bruscamente, y le dio el beneficio de la duda.

—No te prometo nada, voy a pensarlo.

—¿Cuánto te tardarás? Hay que cancelar muchas cosas antes que nos cueste más dinero.

—No lo sé, dame una semana. No vayas a cancelar nada.

—Gracias amor. No te decepcionaré.

Dos días después, los celos se apoderaron de María Inés, nueve meses era un número demasiado sospechoso como para dejarlo pasar. Varias preguntas seguían rondando en la mente de María Inés, «¿Qué es eso tan importante que Natalia no quiere que yo sepa? ¿Esa niña estará embarazada? ¿Acaso no le he demostrado a Adrián lo mucho que lo amo? ¿Será que él seguirá casado con la madre de Natalia».

Esperó a que Adrián y Natalia se fueran del apartamento luego del desayuno, y revisó una a una las gavetas de la habitación de Natalia buscando su acta de nacimiento, buscó debajo del colchón, y en cualquier recóndito lugar sin encontrarla. «En una pareja no debe haber secretos, y mucho menos si nos vamos a casar, así que buscaré entre las cosas de Adrián» pensó María Inés. Entró a su habitación, y en una de las gavetas encontró algunas carpetas con papeles.

Una a una abrió las carpetas y las revisó hasta encontrar la partida de nacimiento de Natalia, y se llevó una sorpresa, el apellido de Natalia era García y no Gutiérrez como el de Adrián. «No entiendo nada, se supone que esa niña es hija de Adrián. No, no lo es, es cierto, ellos mismos me lo dijeron, él conoció a la niña cuando tenía 8 años» pensó María Inés, soltó un suspiro y se tranquilizó, si ella quería acercarse a la verdad, no podía dejar que sus celos la dominaran. Se llevó la carpeta a la mesa del comedor, buscó una hoja de papel y un lápiz para anotar los datos de Natalia, iba a contratar a un detective en España para localizar a la madre de ella, y saber si de verdad estaba muerta o no.

Se sentó a la mesa, tomó la hoja del certificado de nacimiento de la carpeta, y sin querer, otra hoja cayó al suelo. Se agachó a recogerla, la colocó en la carpeta y leyó «Acta de Matrimonio.» Los ojos de María Inés brillaron llenos de celos, anotaría los datos del acta de matrimonio también, así sería más fácil para el detective poder localizar a la antigua esposa de Adrián.



M.R.Fernandez

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En el texto hay: engano, boda, compromiso

Editado: 01.03.2019

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