La Fantasía de Elena

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Prólogo

Alex

Faltan dos meses para la boda de mi hermano.

Hemos sido compañeros desde que estábamos en el colegio. Entramos juntos a la Escuela de Investigaciones y ahora somos detectives de la brigada de homicidios. Siempre los mejores amigos. Me provoca cierta envidia. Conoció a Anya, una gran mujer que lo acompaña en todo. Y yo… sigo solo. Me gustaría encontrar una mujer así… aunque me comporte como un casanova, quiero una mujer que me ame… sé que se merece ser feliz, pero quisiera ser yo quien estuviese en su lugar.

-¿Qué pasa Alex? Te veo pensativo…

-Nada… estaba pensando con quien iré a tu boda, maldito cabrón mamón… ¿por qué te casas? Cometes matricidio, te vas a arrepentir… - él pone los ojos en blanco, sabe que estoy jugando- igual eres un cabrón mamón.

-¿y tu molestia por mi boda es porque no tienes acompañante?... puedes ir con la chica de turno, no te juzgaré… pero tienes que estar ahí.

-El problema es que en este momento no hay chica de turno y no quiero llamar a alguna ex para que me acompañe… sería deprimente… creo que iré solo.

-Aún faltan dos meses, confío en que tus dotes de casanova no te abandonarán. Conseguirás a una rubia “inteligente” que te acompañe – hizo énfasis en la palabra inteligente – no hay quien se resista al Detective Martínez…

-Maldito imbécil… ven vamos a dar una vuelta… quizás encontremos algo de acción. ¡Vásquez muévete! Saca la patrulla ¿qué diablos esperas?, una invitación!!!

-Sí Señor! – Vásquez sale corriendo y en su carrera choca con otro oficial…

-¿Por qué es tan idiota? No se cómo los están formando en la escuela, son una vergüenza, parecen unos pollos…

-Está bien señor perfección, mueve tu trasero, tenemos que hacer algo por la vida… - Roberto toma su chaqueta del respaldo de la silla y sale de la oficina.

Vamos a dar una vuelta… han golpeado a varias mujeres en las últimas semanas. En su mayoría es por robos con fuerza. Vamos dando la vuelta a la esquina de una calle llena de pubs cuando un guardia nos hace un gesto con la mano.

Detrás de él hay un grupo de personas… es otra riña de borrachos… estamos obligados a intervenir… por mí que se fueran al carajo.

-Creo que después de todo tendremos algo de acción- Roberto sonríe… todas las chicas adoran su sonrisa de dientes perfectos… maldito cabrón.

-Son sólo borrachos, ven, vamos a separarlos… - no puedo evitar la sensación nauseabunda… detesto a los borrachos. Mi padre lo era. Nos golpeó a mí y a mi madre durante años hasta que fui mayor para defendernos.

-Tranquilo – dice Roberto quien intuye mis pensamientos.

Él conoce la historia mejor que nadie, estaba conmigo la noche en que mi padre llegó a casa gritando y maldiciendo. Tenía dieciséis años en ese momento. Por muchos años le tuve miedo, terror, pero ya nada más, la última vez que golpeó a mi madre, le quebró la nariz y una costilla, no permitiría que le pusiera otra mano encima. Estábamos con Roberto terminando de estudiar mientras mi mamá nos preparaba algo para comer. Lo sentí dando tumbos en el pasillo, ebrio. Me puse de pie de un salto conteniendo la respiración.

-No se preocupen, esta vez yo también estoy aquí – dijo mi amigo poniéndose de pie también.

Cuando mi padre logró entrar a la casa perdió el equilibrio y chocó con una mesita rompiendo la lámpara que había sobre ella. Estaba tan ebrio que apenas se mantenía en pie. Se fue a la cocina buscando a mi madre. Y me dio un empujón cuando me puse delante de ella choqué con una silla y me golpee la frente en el borde de la mesa.

-Alex! – Gritó mi madre y se arrodilló a mi lado para ver cómo estaba.  

 Mi padre se dirigió a mi madre y la agarró con fuerza del brazo y de un solo tirón la puso de pie.

-Dame algo de comer maldita infeliz, buena para nada!! – le gritó.

Su aliento alcohólico era nauseabundo.

-Señor Martínez, por favor, suéltela le hace daño. – Roberto intervino tratando de separarlos pero él la afirmaba como si su brazo fuese una tenaza de hierro. Mi madre comenzó a llorar por el dolor y los nervios.

-Suéltame pendejo de mierda, entrometido. – y le soltó un manotazo en la cara a mi amigo que lo hizo tambalear. Yo estaba medio mareado del golpe en la cabeza y pude notar algo tibio correr por mi cara.



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En el texto hay: romance, asesino, policias

Editado: 03.08.2018

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