La Gema de la Reina

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Capítulo IX. "La gota que reboso el vaso".

De camino, me zambulló en mi mente, pensando en aquellos flashes. Puede que solo es un mal sueño, o que mi alocada mente la creo en base a esas pesadillas terroríficas del mes pasado. Y justo cuando pensaba que mis pesadillas quedaban atrás, reaparece. Este inusual sueño, que no se si clasificarlo como una pesadilla, era más a una especie de epifanía por la sensación de paz que sentía en mi interior, aunque al final esa tranquilidad se tornó en una angustia. Recordarlo me hizo pensar en la frase que dijo aquella extraña mujer de ojos sangrantes, tatuándose en mi mente…

Para un futuro lleno de paz y armonía, tendrás que dejarte llevar por la gracia que se te fue otorgada…

"¿Gracia? ¿qué mierda es eso?", exclame frustrada tomando aire, recostándose de la ventana, en dirección al exterior, mientras que Hela no paraba de hablar.

-... y ahora mis padres quieren que vaya con ellos, y no entiendo por qué. No quiero ir – deja de hablar y me empujo con levemente el hombro – ¡tierra llamando a Taylor! – exclama captando mi atención.

Respingo en el asiento observándola con desasosiego. Ella no se contuvo en seguir llamando mi atención si quitar la mirada de al frente. Detallo que llevaba con un vestido de corte princesa semi-formar con un estampado de flores con un pronunciado escote en "v" en el cuello, combinándolo con unas sandalias beige de muchas tiras junto con una chaqueta negra, si cabello estaba recogido en una trenza.

-lo siento, estaba pensaba en algo que ocurrió hoy en mi casa – dije apenada, llevándome una mano a la frente soltando un suspiro de cansancio.

- ¿todo está bien?

-sí, pues eso creo... te lo cuento después... por cierto, ¿qué pasó con tus padres? – pregunto retomando el tema.

-Tay – me reclama – te lo acabo de decir, ¿no me escuchaste?

-lo siento – me vuelvo a disculpar apenada – dime ¿qué ocurrió?

-en vacaciones de invierno, quieren que vaya a Tokio a casa de mis abuelos – dice con voz desanimada.

-y eso es... ¿Malo o bueno? – pregunto, sin captar la situación.

-obvio que malo... quiero estar aquí con ustedes, y... – alarga la última letra, contrayendo las facciones de su rostro, como si fuera a decir algo errado – Al – me doy un leve golpe en la frente por la estupidez que acaba de decir –. Planeamos ir un fin de semana a su casa de verano que tienes sus padres en Malibu en las vacaciones – aclaro con emoción.

- ¡wow! – exclamo desconcertada – ¡pausa y retrocede! ¿Solos? – Asiente –. ¿Al y tú, o también ira Carmen? – el sarcasmo en esa frase se hizo notar, riendo sin humor. Colocó los ojos en blanco, quitando la mano izquierda del volante para apoyarse de ella – serán unas lindas vacaciones.

-Tay – reclamó ofendida –no seas mal, él es bueno, lo que sucede es que...

-que sales con un egocéntrico, bravucón con cara de idiota, que piensa en sí mismo – la interrumpo con ironía – ¿cierto?

-no – contesta mirándome de reojo – es más que eso.

- ¿qué es el novio de Carmen? – mi sarcasmo rebosa el vaso de paciencia de mi amiga.

Esta conversación no tenía solución, Al no es el hombre que daría todo por ella, más bien seria su destrucción.

-no – responde con firmeza.

Y junto antes de que agregara otro comentario. Mi amiga me interrumpe y señalándome con su dedo acusador.

-no, y por supuesto que la siguiente tampoco.

-bien – me rendo –, pero no puedes tapar el sol con un dedo. Y odiaría que salgas lastimada añado en busca de que entrara n razón.

-nada es lo que parece Taylor – su voz descendió.

-por Dios Hela abre los ojos – me comienzo a alterar, desvío la mirada hacia la ventana, tratando de bajar la tensión creada.

-creo que... – dice con mucha inseguridad en sus palabras – tienen que conocerlo un poco más. Así Vicky y tú se darían cuenta que no es como lo ven todos. Math lo ve al igual que yo.

Siempre Hela viendo el lado bueno de las personas, así sean las peores.

-Hela, él no es Petter.

Hela frena de golpe, que ha no ser por el cinturón de seguridad, mi frente hubiera golpeado contra la guantera. La miré con disgusto por frenar de esa forma. Ella ni se tomó la libertad de mirarme a ver si estaba bien.



B. B. Muria.

Editado: 13.08.2019

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