La guerrera durmiente: la maldición © [completa]

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Capítulo 14 | La más buscada

Llegaron al campamento a la hora de la comida. Todos estaban en sus grupitos, platicando y comiendo antes de volver a sus tareas.

—Aurora, Nainai, tienen que venir —dijo Nanaia en cuanto las chicas llegaron. Las tomó de la mano y las guió hacia la carpa líder.

—¿Qué pasa, Nana? —preguntó Nairi, sin entender qué estaba pasando.

—Nada muy grave, sólo ha llegado información del pueblo que deben saber —contestó.

Cuando llegaron, la carpa líder estaba bastante concurrida.

—¿Qué es lo que está pasando, Yamin?

Yamin hizo una señal hacia un chico del otro lado de la mesa, que se dio la vuelta para observar a Nairi.

—Hoy fui al pueblo, como siempre, por provisiones y eso. Hay muchos anuncios sobre una recompensa a quien recupere a Aurora y hay muchos guardias buscando en cada casa y negocio. Por el momento, todo está siendo tratado oficialmente como un secuestro y no como un escape, pero no creo que el rey esté muy convencido de eso —dijo, serio.

—¿La están buscando? —preguntó Nairi, procesando la información.

—Sí. Sabíamos que esto pasaría, Nairi. Sólo era cuestión de tiempo.

—Sabíamos que la buscarían, pero no sabíamos nada de una recompensa. ¿Cuánto es?

—Cien nestios.

—¿Cien? —Nairi abrió la boca y se quedó sin palabras un segundo—. Que estén ofreciendo cien nestios pone a Aurora en un peligro increíble. Cualquier persona, con tal de tener ese dinero, la podría delatar.

—Ni siquiera es tanto dinero —interrumpió Atem.

—No, pero estamos en un tiempo de crisis. Es como volverte millonario cuando no tienes ni qué comer —explicó Caelina.

—Les informamos para que Aurora no salga del campamento. No es seguro —dijo Yamin.

—¿Te parece que seguir aquí, cerca de la capital, es seguro? Debemos irnos, necesitamos regresar a Shyama lo antes posible —dijo Nairi.

—En ningún lugar va a estar más segura que aquí —intervino Caelina.

—Por supuesto, todos aquí la protegeremos.

—¿Y volver a la resistencia el objetivo de un ataque?

—Nadie sabe dónde estamos, Nairi, no me preocuparía tanto por eso —dijo Atem.

—Además, Nainai, acabas de llegar ¿y ya te quieres ir? No nos hagas esto.

—Chicos, no es seguro para Aurora, ni para ustedes ya que estamos en eso.

Yamin suspiró. ¿Sería un buen momento para preguntárselo? No parecía oportuno.

—Déjenme a solas con ella, por favor.

Todos se retiraron. Nanaia, Atem y Caelina se llevaron a Aurora con ellos y la carpa estuvo en silencio.

—Quiero que te quedes, Nairi. Te necesitamos aquí, necesitamos a nuestra mejor estratega con nosotros. Estamos en un punto muerto en nuestra misión: hace tiempo que no nos acercábamos al castillo, mucho menos al rey. Luego llegaste tú y ¡mira! Todo resultó bien. Te extrañamos y necesitamos. Por favor, quédate.

Nairi suspiró. Una parte de ella quería quedarse con su familia, con quienes la hacían sentir acompañada y a salvo. Pero, ¿la otra? La otra parte de ella gritaba que quedarse ahí ponía en un peligro inminente a Aurora, que era su prioridad ahora.

—Aurora no estará a salvo.

—¿Qué le debes a esa chica, después de todo? La ayudaste, la rescataste, y ahora la pones primero. ¿Por qué? Según tengo entendido, no hace mucho que la conoces.

—Es cierto que no la conozco desde hace mucho, pero necesita ayuda. No tiene a nadie más, y hoy regresamos de ver a la bruja de la que te conté: no pudo ayudarla. Las cosas se están cayendo a pedazos para ella, necesita a una amiga más que nunca.

Las imágenes de ella perdida, intentando encontrar la casa de su tía después de la muerte de su madre, se reprodujeron en su mente. Había estado tan sola, tan desesperada, tan triste. Su tía fue su salvavidas, fue su amiga cuando lo necesitó. Ella había tenido a alguien, ahora Aurora la tenía a ella. Y no le iba a fallar.

—Yo sé cómo es no tener a nadie, Yamin. Es algo que no le deseo a nadie, y si puedo evitar que alguien se sienta así, créeme que lo intentaré. No me convencerás de no hacerlo.

Yamin asintió.

—Bien. Pero aquí no corre peligro, nadie de aquí querrá traicionarnos, nadie la delatará. Aquí hay un pequeño ejército que puede protegerla —insistió Yamin, desesperado.

—Yo estoy ayudándola, no puedo pedirle a nadie que arriesgue su vida por proteger a una desconocida —dijo, seca.

Una risa fuerte salió de la garganta de Yamin.

—¿Siquiera te estás escuchando, Nairi? ¡La resistencia se trata justo de eso, de ayudar a los demás, los conozcamos o no! Luchamos contra el rey, sí, pero eso sólo es uno de los dos trabajos que realizamos; el otro es darle refugio a los heridos, a los niños, a los ancianos, a quienes no se pueden mantener, a los prófugos… ¡Nos protegemos los unos a los otros!



Leire Cortés

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En el texto hay: retelling, magia, labelladurmiente

Editado: 16.09.2019

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