La guerrera durmiente: la maldición © [completa]

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Capítulo 16 | El secuestro es consecuencia

El restaurante al que Halli llevó a Aurora era bastante bonito. Era simple, con velas y un delicioso aroma a flores. Era un lugar que, bajo otras circunstancias, Aurora hubiera encontrado encantador. Pero no al lado de Halli. A su lado las cosas no se sentían tan cómodas.

—Le pedí que preparara uno de mis platillos favoritos. —Miró a Aurora con un hombro alzado e hizo una mueca—. Lo siento, no sé cuál es tu platillo favorito. Esa hubiera sido una buena manera de impresionarte.

Aurora se encogió de hombros.

—No te preocupes, no tengo ninguno.

Halli entrecerró los ojos por un segundo, pero después suspiró de alivio. Al menos en eso no había arruinado todo.

El amigo de Halli en persona llevó la comida: pollo con salsa de ajonjolí y croquetas de zanahoria. Aurora miró la salsa con desconfianza. Jamás había visto, mucho menos probado algo así.

Comenzaron a comer, y Aurora no estaba fascinada con la comida. Esos días en el campamento había probado muchas más cosas que no le habían gustado, pero en secreto esperaba que esta comida le gustara. Al menos eso.

Halli comenzó a hablar sobre su trabajo, sobre su tiempo en la resistencia y, tras preguntarle a Aurora sobre su vida antes de conocerla, continuó hablando sobre cómo perdió a su familia un par de meses atrás. No paraba de hablar, sin dejar hablar a su cita. No es que Aurora se quejara, de hecho le encantaba que Halli no la dejara hablar, no sabría de qué. No quería hablar sobre su pasado, pues no quería mencionar el hechizo de Maléfica y arriesgarse a que la vieran como si estuviera loca. A Nairi le faltó conocer a Maléfica para creerle, no quería que se repitiera la historia.

Cuando terminaron de comer, Halli la tomó de la mano y la llevó hacia el campamento, todavía hablando sin parar sobre pacientes a los que había atendido y con los que había terminado entablando una amistad.

Aurora observó el cielo nocturno y sintió la brisa en su cara. Para olvidarse de la incómoda y extraña sensación de tener a Halli tomado de la mano, recordó que en el castillo jamás había podido disfrutar de esas agradables brisas y ese aroma a plantas tan reconfortante. Le encantaba.

Llegaron mucho después de que todos estuvieran en sus tiendas. Los únicos que estaban afuera eran los guardias o los que tenían alguna tarea que hacer; todos estaban cansadísimos.

Se pararon frente a la puerta de su tienda.

—Me divertí mucho —dijo Halli.

—Yo también —mintió. ¿Cómo decirle que salir con él había sido una de las experiencias más incómodas y menos placenteras que había tenido?

—Ahora hablé mucho yo —Rio—, pero, por favor, a la siguiente habla más tú. —Observó a Aurora que no quería mantener contacto visual y miraba a todos lados menos hacia su cara—. Porque habrá una siguiente, ¿verdad?

Aurora se quedó congelada. Lo observó y tuvo una intensa y corta lucha interna. ¿Qué era lo correcto?

—Claro —volvió a mentir. De todas maneras, le haría cumplir su palabra a Nanaia, tal y como lo había previsto: haría que ella lo rechazara en su lugar.

Halli, sin embargo, no se había dado cuenta de la incomodidad de Aurora y cómo ésta lo evitaba. Atribuyó su comportamiento a los nervios que incluso él tenía.

—¿Nos vemos mañana?

Aurora asintió e hizo contacto visual por primera vez desde que dejaron el restaurante. Fue un segundo, un simple segundo que Halli interpretó como una invitación. Acercó su cara a la de ella, listo para besarla, cuando ella esquivó su lento movimiento y abrió el cierre de su tienda.

—Hasta mañana.

El comportamiento de Aurora hizo que Halli riera lo más bajo que pudo. ¡Pero qué tierna! Se hacía la tímida, la difícil. «Mañana será mi oportunidad», pensó y se fue de la tienda.

En el instante en el que Aurora entró en la tienda, con la respiración acelerada y la cara colorada, Nairi, furiosa, la recibió.

—¿Se puede saber dónde estabas?

Aurora brincó del susto. No la esperaba ahí, mucho menos esperaba que le hubiera hablado.

—¿Me hablas a mí?

—¿A quién si no? —espetó, enojada—. ¿Dónde estabas?

—Fui a cenar con Halli —susurró, cohibida.



Leire Cortés

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En el texto hay: retelling, magia, labelladurmiente

Editado: 16.09.2019

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