La guerrera durmiente: la maldición © [completa]

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Capítulo 21 | La confusión de nuevos sentimientos

—Ahora sí, ¿qué querías decirme?

El mundo le parecía más opaco de repente. El sol ya no parecía tan brillante y el día parecía un horrible día. Uno nublado. Uno lluvioso. Ya no estaba tan de buen humor. Observó a Nairi tragando saliva y decidiendo cómo era que le iba a decir aquello, como iba a terminar con ella.

—Después de lo que pasó con Anahit, me di cuenta que Aurora me importa más de lo que me gustaría.

—Me he dado cuenta.

—No, en serio. Me importa más de lo que me importaría una amiga cualquiera. Y no fui la única en darme cuenta, Anahit le dijo lo mismo.

—¿Anahit le dijo algo a Aurora?

—Muchísimas cosas. Lo que quiero decir es que no puedo seguir fingiendo que seré feliz contigo. Aurora me gusta y siento que la traiciono, te traiciono y me traiciono siguiendo contigo.

Caelina sonrió con tristeza, de lado, recordando esa pequeña espinita que siempre estuvo en su subconsciente.

—Eras bastante obvia. Nanaia se había dado cuenta, yo me había dado cuenta. Me sorprende que Aurora no se diera cuenta por sí misma.

—¿Tú sabías? —Nairi abrió la boca, incrédula. Ella misma había notado su atracción hacia Aurora, pero de eso a saber —o admitir— que le gustaba, había mucha diferencia.

—Ya te dije que no eras la más discreta.

—¿Entonces? ¿Por qué querías salir conmigo?

Caelina se cruzó de hombros.

—Porque esperaba que esa atracción hacia Aurora, incluso el cariño que sentías por ella, no crecieran hasta este punto. Hasta el punto en el que me terminaras. Y porque de verdad me gustas. —Sonrió—. De todas maneras, estaba preparada por si esto sucedía.

—¿Qué estás intentando decirme?

—Que lo entiendo: estás enamorada de ella. Y que, como tu me entendiste cuando me enamoré de Saulé, me quitaré de tu camino.

Nairi inspeccionó la cara de Caelina buscando alguna señal de que estaba enojada o muy herida por la situación, pero no encontró nada. La verdad era que Caelina había asumido que eso podía pasar desde el momento en el que aceptó ser su novia, y termino resignándose cuando Nairi se negó a hablarle a Aurora de su relación.

Y le dolía. ¡Por supuesto que le dolía! Esta vez no sólo pasaban bien el rato, sino que se habían acercado mucho más. Se había comenzado a enamorar, la había comenzado a ver como una gran compañera, una aliada, incluso una pareja romántica. Y la estaba perdiendo. Pero sólo la perdía en parte, porque sabía que Nairi nunca se había sentido de esa manera con ella. Sabía que las cosas entre ellas eran más unidireccionales que correspondidas, y por esa razón no sentía tanto la pérdida. Iba a ser casi lo mismo, como amigas, sólo que esta vez sin el contacto, los toques y los besos. Dios, iba a extrañar tanto sus labios... Pero quería que fuera feliz. Le importaba tanto que sabía que no iba ser feliz a menos que terminaran, y estaba dispuesta a dejarla ir.

—Pero, tengo que preguntar: ¿qué harás? ¿Cuál es tu plan? ¿Piensas iniciar algo con ella? —la cara de Nairi se opacó. No tenía idea de qué hacer con lo que sentía—. ¿Siquiera sabes si le gustan las mujeres? Ya no hablar de si le gustas tú.

—No lo sé, Caelina, y la verdad es que eso no me importa tanto en este momento.

—¿No?

—No. No termino contigo para empezar con ella, termino contigo porque me —Tragó saliva, iba a ser la primera vez que lo dijera— porque me enamoré de Aurora y estar contigo sería intentar ignorar eso, ignorar que no te quiero como me quieres a mí y, en el proceso, lastimarte más de lo que me gustaría. ¡Por la Diosa! Si yo jamás quise que esto pasara, jamás quise lastimarte.

Comenzó a llorar y Caelina la abrazó. Sobó su espalda, intentando reconfortarla.

—No te preocupes, yo lo entiendo.

Pero sus palabras no calmaron el vacío que sentía Nairi. Seguro nada lo calmaría, pues sólo podía pensar en la triste verdad que Caelina le había hecho ver: tendría que superar a Aurora, olvidarse de ella. No le quedaba de otra, no podía hacer nada más.

Aunque, pensándolo bien, sí había algo que calmaría el vacío: un abrazo de Aurora.



Leire Cortés

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En el texto hay: retelling, magia, labelladurmiente

Editado: 16.09.2019

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