La guerrera durmiente: la maldición © [completa]

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Capítulo 38 | Regreso al mundo real

—Adivina quién está aquí —dijo la mamá de Aurora con una gran sonrisa en el rostro.

Desde que despertó, Aurora había sido casi hostigada con abrazos, palabras de cariño, y muestras de efusivo entusiasmo.

Todos parecían estar sorprendidos, aliviados, y genuinamente felices por su regreso. ¿Tanto tiempo había dormido? ¿Por qué, qué había pasado? ¿Había soñado algo mientras dormía?

Hurgó en su mente a ver si encontraba algo, pero la cabeza le dolió. Era extraño, porque sentía que estaba olvidando algo importante, algo que debería de recordar, pero no podía entender el qué.

Lo dejó pasar.

—¿Quién, madre?

—¡Julius! —exclamó—. Julius vino para tu cumpleaños, pero, como desde entonces estuviste dormida, se quedó aquí a tu lado. Todo el tiempo. Debiste de haberlo visto, pobrecito. Estaba muy preocupado por ti. Si no fuera porque no tiene dinero, te casaría con él. Es un buen hombre, ¿sabes? Aunque Felipe es un buen hombre y es un príncipe. Te conviene más. Él también vino a visitarte, y se quedó casi todo el tiempo contigo. Sólo se ausentaba cuando tenía que irse a resolver asuntos en su reino, pero volvía de inmediato. Lo antes posible. 

—¿El príncipe Felipe estuvo aquí? —preguntó Aurora, sorprendida. Jamás lo había conocido. ¿Cómo era? ¿Podría encontrar el amor con él? Lo que había oído eran susurros, chismes acerca de lo guapo que era. ¿Sería su príncipe azul de carne y hueso?

—Sí, Aurora, pon atención. El príncipe no te tendrá paciencia, él espera que entiendas las cosas a la primera, aunque no estés a su nivel, o que no le pidas que te repita nada. —Leah sonrió y se encogió de hombros—. En fin, que va a ser la boda del siglo. ¿Puedes imaginártela? Yo he estado esperando esto por dieciséis años.

Aurora terminó de ponerse el velo que su mamá le había conseguido y salieron juntas. Julius las estaba esperando en el salón real, junto a su padre, sentado a la mesa donde se estaba por servir un gran banquete en honor a su despertar.

En cuanto la vio, se paró de golpe y corrió hacia ella.

Julius había cambiado mucho. Ya no tenía una cara aniñada, y era mucho más alto que ella. Seguía sin tener ese porte y elegancia típico de la realeza, pero tenía un carisma inexplicable labrado en su cara.

La abrazó.

—Sabía que despertarías, tarde o temprano. Admito que tuve mis dudas después de que Felipe te besó y nada sucedió, pero la esperanza jamás murió. Eres toda una guerrera, sabía que no podías morir sin antes vivir de verdad, fuera del castillo.

—Espera, ¿Felipe me besó?

Aurora se puso roja de inmediato y mordió ambos de sus labios por dentro.

—Sí, varias veces. Pero nada. Lo intentaba a diario, esperando que despertases en algún momento, pero no pasó nada. Hasta ahora, que despertaste de la nada. —La volvió a abrazar—. Te extrañé tanto. Es más, tengo una idea. ¿Y si esta noche salimos al pueblo? Después de todo, Maléfica ya no te puede hacer daño, las cosas estarán bien. Ya intentó matarte una vez, no creo que quiera volver a hacerlo.

«Ya intentó matarte una vez.» ¿Por qué se sentía tan extraño ese enunciado? Se sentía tan… falso.

—¿Crees que me dejen?

—Quizá. Yo creo que sí. Al menos antes de que te presenten oficialmente ante el pueblo, porque después no creo que puedas salir del castillo sin guardias. Pero hoy, hoy podemos hacernos pasar por un par de personas más en la multitud. ¿Qué dices?

—Que me encantaría intentarlo.

Comieron en una conversación animada, el tipo de ambiente y ritmo que jamás se vivía en el castillo. Cuando Julius preguntó, lo más casual que pudo, si podían salir en la noche al mercado, el rey Estéfano asintió sin pensarlo dos veces.

—Disfruten del anonimato mientras puedan. Mañana es tu presentación oficial, Aurora, y pasado mañana llega el príncipe Felipe. Esperamos que la boda se pueda concertar cuanto antes.

—Seguro que sí, su majestad. Muchas gracias por el permiso —dijo Julius y, tomando de la mano a Aurora, la llevó a sus aposentos—. Entonces, ¿tuviste algún sueño? Dormir por seis meses es mucho.



Leire Cortés

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En el texto hay: retelling, magia, labelladurmiente

Editado: 16.09.2019

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