La Habitación más Oscura

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Sesión 3: Mucho que asimilar.

Vueltas y vueltas le sigo dando al asunto. La entrevista, o apenas las pocas preguntas que Emma le respondió a ese atrevido reportero apenas alcanzan para entender siquiera sobre lo que sucede en realidad; pero las palabras de Mónica no dejan de bailar en mi cabeza.

    Incluso sin la intervención de mi secretaria ya me había pasado por la mente el pensamiento de que algo no termina de encajar en la historia de Emma; es decir, su conducta no concuerda con el perfil clásico de una víctima. Además al principio se veía muy renuente acerca de si confiar o no en mí, pero ahora parece llevar las cosas con mucha soltura y naturalidad.

    Observo con cautela la comunicación no verbal de la chica mientras responde y esquiva las preguntas del hombre y mi desconfianza crece de a poco. No sé qué parte de su historia sea una mentira ni cual sea verdad, pero estoy completamente convencida de que todo lo que me ha contado y contará llevará un poco de esas dos verdades; porque, para bien o para mal sé que Emma ve todo esto como su verdad y eso es todo lo que contará.

    Tengo que ser cuidadosa con esta chica, de eso no hay duda.

    Debo decidir por mí misma qué parte de su historia debo creer y qué gana ella fingiendo todo el asunto, pero sobre todo debo tener cuidado de no dejarme utilizar por ella.

   Sabrá Dios para qué.

********

    Dos funerales en tres días. Eso es lo que recuerdo.

    La abuela Elena murió tras la trágica y nada accidentada caída por las escaleras. No sé bien si murió en el acto o lo hizo en el hospital, solo sé que aquel día fue el último de la mujer y mis hermanos y yo fuimos cómplices de aquel asesinato.

    Nadie aparte de nosotros supo lo que había hecho mamá y gracias a las amenazas de ésta nunca más mencionamos siquiera entre nosotros el asunto. Todos creyeron que la mujer, producto de la tristeza por la pérdida de su hijo había tropezado por las escaleras y mi madre se encargó de consolidar esa teoría, incluso conmigo y mis hermanos.

    Cada día mamá se encargaba de meternos en la cabeza que lo que sucedió con la abuela había sido un accidente; que la mujer había tropezado cuándo intentaba bajar y que aquel empujón era más bien un intento de mamá para atraparla en su caída. Julia y yo le creímos en ese momento, Brandon no; pero dejamos el asunto por terminado. Era algo de lo que no volveríamos a hablar en mucho tiempo.

    No sé si todo el mundo creyó aquello, lo que sí sé es que ese día nadie más de nuestra familia paterna regresó a nuestra casa. Se olvidaron de nosotros o bien ya no les importábamos.

    A partir de aquel segundo funeral, la única familia con la que conté fueron mis hermanos; incluso cuándo las cosas comenzaron a cambiar y nuestro pequeño infierno comenzó a crecer.

    Antes, creía que mamá amaba a mi padre, se supone que según los cuentos e historias que me leían en aquella época, el amor era como lo que veía en ellos cuando estaban juntos y por lo tanto, debía perdurar más allá de la muerte, pero la realidad era otra y cuando papá cumplió un año de fallecido, mamá estaba casándose con Tom.

    Apenas si había visto al hombre hasta que mamá nos lo presentó como su novio y una semana después se casaron; esa fue una boda a la que mis hermanos y yo no fuimos invitados, por lo que nos enteramos de ese hecho algún tiempo después. Ni Bran, ni Julia, y mucho menos yo, teníamos idea de lo que eso significaba todo eso, hasta que Tom se mudó con nosotros y nos dejó entrever lo que era "la vida de casados".

    Tom era un hombre de unos casi cuarenta años, no era tan apuesto como papá, pero tampoco era desagradable del todo, por lo menos no hasta que lo conocías realmente. Con su título de abogado ganaba mucho dinero y "ayudaba" en algunas cosas del hogar, insinuando siempre que si no fuese por él, todos estaríamos muertos; lo cual, con el tiempo resultó ser bastante irónico.

    Cada día aprendimos a sobrellevarlo sin pensar en qué vendría después, pues no nos quedaba demasiado tiempo para preocuparnos en lo que ocurriría más adelante. Aunque sí que deberíamos habernos preocupado.

    La vida con Tom fue todo menos agradable y hablar de él implica mucho tiempo para invertir. No hay una sola escena buena que se haga mención con ese sujeto así que iré de a poco contando lo más relevante.

    Resulta que Tom tenía dos hijos de un matrimonio anterior y cada fin de semana teníamos que coexistir con los dos diablitos. Dos diablitos que ayudaron mucho a marcar otra línea en mi vida, esta vez entre lo malo y lo realmente malo.



G.R. Millán

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En el texto hay: maltrato y sufrimiento, niños, doloryvenganza

Editado: 19.05.2018

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