La Hermosa Luna De Octubre

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La Hermosa Luna De Octubre

Como te lo prometí hace exactamente un año mi amor, estoy aquí en el Castillo de San Jorge, de noche, admirando la brillante, grande y hermosa luna llena de octubre. Recuerdo que la primera vez que vinimos, me contaste con ilusión que según se cuenta, las lunas del mes de octubre son las más hermosas y que mejor que verlas en la parte más alta del bellísimo Lisboa y claro que estabas llena de verdad.

 Sabes, todo aquí me recuerda a ti; si cierro los ojos y toco las paredes de éste castillo, puedo transportarme al siglo XIII, verte correr en el gran patio de éste hermoso castillo, entre el pasto y las flores, portando un largo vestido blanco de seda, con tu largo pelo ondulado suelto y una pequeña corona de oro con piedras preciosas adornándolo, tu hermosa risa no deja de sonar a cada paso que das y yo, yo voy detrás de ti, con tanta lealtad y fidelidad como la de un lobo a la luna llena.

 De repente, ya no estamos en el castillo, ni en el siglo XIII, estamos tu y yo, hace diez meses, en nuestra primera cita formal en una pequeña cafetería, riendo gracias a alguna de tus ideas locas. Luego, viene a mi el recuerdo de hace meses, tu portando un hermoso vestido blanco de encaje, un velo que cubre tu cabello marrón y en tus manos llevas un ramo de rosas blancas; es el día de nuestra boda, uno de los más importantes de mi vida.

 Todo se va volviendo negro, hasta que puedo reconocer esa horrible habitación de hospital, y tu acostada en la cama, con una aguja que va directo a tu vena por la cual te dan medicamento, tu hermoso pelo marrón ya no está, pero tu hermosa sonrisa, esa no desaparece. Luego, por la puerta apareció el doctor, dándome la peor noticia que pude haber recibido. Tenías cáncer en etapa terminal, lloré como si no hubiera un mañana, tu tomaste mi mano y dijiste:

—Cariño, quiero que seas feliz, sigue tu vida, pero solo te pido una cosa. Observa la hermosa luna de octubre en el bello Lisboa por ambos.

 Aparto mi mano de las paredes frías del castillo, abro mis ojos y regreso a mi presente; puedo sentir como una lágrima caprichosa resbala de mi ojo derecho, pero ya no es de tristeza, ahora es de nostalgia y amor.

 Como te lo prometí ese día cariño, aquí estoy, y sé que desde el mas allá tu también me acompañas en éste momento, que estás junto a mi luciendo igual de hermosa, majestuosa y perfecta como siempre. Te amo y nunca dejaré de hacerlo como te lo prometí el día de nuestra boda.



Erika Ayala

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En el texto hay: amoreterno, lunahermosa, microrrelatos

Editado: 22.01.2019

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