La hija de Helena

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CAPÍTULO 06

 

Tan difícil.

Fue tan difícil verlo con ella, quizás antes que llegara ellos… estoy llena de celos, frustración, arrepentimientos, tristeza, todos estos sentimientos terminan convirtiéndose en lágrimas, muchas lágrimas. Siento tanta impotencia porque quise gritarle, golpearlo, preguntarle por qué esta con ella, pero ¿Acaso tengo derecho hacerlo? La respuesta es no. Fui yo la que quiso dejarlo y la que dejo plantado en el aeropuerto. No pretendo que deje a su novia actual por mí solo quería hablar con él, pero lo amo tanto que no puede soportar verlo con otra, por lo que simplemente corrí de allí como una cobarde. Otra vez.

Mi cara esta empapada en lágrimas y mis labios tiemblan como una niña de 5 años a la que quitan su juguete favorito, no quiero que nadie me vea de esta forma por lo que cuando las puertas del ascensor del Penthouse de Richard abren trato de salir corriendo, pero la figura de Dashiel se me interpone. Esta justo frente a mí, sus ojos se abren ligeramente al verme de seguro debo verme patética y eso me dan más ganas de llorar.

— ¿Por qué? —le pregunto—.

— ¿Ehm?

El no parece entenderme y vuelvo a preguntarle. Debo parece una loca.

— ¿Por qué me odias tanto? —Ahora estoy sorbiendo por mi nariz y sollozando— ¿Acaso me merezco esto? Unos padres falsos, una madre muerta, una persona que me odia, la persona que amo ahora ama a otra…

Voy a colapsar.

Las lágrimas no me dejan continuar, estoy sollozando tan fuerte que de seguro en toda la casa se debe escuchar, Dashiel solo me mira como si estuviera analizándome, mientras que yo solo hago el ridículo, no sé porque estoy haciendo esto frente a él.

Dashiel por fin se mueve y pasa por mi lado y para mi sorpresa toma mi mano y me lleva dentro del ascensor.

—Salgamos —Estoy viéndolo como una idiota, totalmente sorprendida—. Solo deja de llorar.

Asiento varias veces y seco mis lágrimas. Trato de regular mi respiración, pero aún me sale entrecortada, quería gritar todo esto sola en mi habitación no con Dashiel, pensé que se burlaría, que se reiría de mí o quizás solo me está llevando a un lugar donde puede burlarse con comodidad.

Cuando salimos al estacionamiento del edificio no me sorprendo cuando me veo rodeada de autos lujosos, son increíbles. Veo la espalda de Dashiel y es ahora que me percato que lleva un traje negro recordándome cuando lo vi por primera vez, no deja de impresionarme lo alto es. El sonido de un auto me saca de mis pensamientos y reparo que Dashiel entra en una Silverado roja, abre la puerta del copiloto y esa es la señal de que quiere que suba a su lado.

Cuando nos adentramos a la calle de Nueva York no digo absolutamente nada, creo que ya he hablado demasiado, por lo que solo me concentro en ver las calles.

Ni siquiera sé por dónde estoy… No quiero estar aquí.

Y ahora es que comprendo que me siento tan sola, no tengo con quien desahogarme quiero hablar con Wendy con mamá... dios, quiero llorar otra vez.

—Si lloras de nuevo te lanzare de la camioneta —No respondo e intento no llorar por si acaso se atreve a hacerlo—. ¿Vamos por helado?

— ¿Eh?

—He.la.do —me dice, diciéndolo silaba por silaba como si yo fuera una idiota que no le entendiera—. ¿No es lo que comen las chicas cuando están todas sentimentales?

Asiento, y no comprendo porque Dashiel esta haciendo todo esto ¿Acaso me quiere hacer sentir bien? Si es así, ¿Por qué? Desde que llegue aquí me ha dejado bien claro que no le agrado.  Lo miro y lo odio, porque él sabe que es muy guapo y utiliza eso para ser más arrogante, además tiene unos ojos celestes preciosos, nota que lo miro como idiota y gira para verme y frunce el ceño, abre su boca para decirme algo, pero el sonido de su celular no se lo permite.

—Hola… iré más tarde a la empresa tengo algo de lo que ocuparme antes.

¿Se refiere a mí?

—Sí, adiós.

Parece olvidar lo que me iba a decir y para no hacerlo recordar decido dejar de verlo, además no tenía que estar haciéndolo. Damos otra vuelta más y cuando estaciona lo hace frente a un local llamado Morgenstern’s, cuando entramos varias miradas femeninas se posan sobre él y como juzgarlas si yo estuve haciendo eso mismo, además que cualquiera voltearía a verlo ya que su vestimenta no cuadra con este lugar.

— ¿De qué quieres el tuyo? —Me pregunta—.

—No se,  ¿Tú que me recomiendas? Eres el que frecuenta este lugar.



YariiTorrez

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En el texto hay: romance, amor, drama

Editado: 20.11.2019

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