La hija de Helena

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CAPÍTULO 8

 

 

—Vamos, cuéntamelo todo.

Wendy deja su maleta sobre la cama queriendo saber todo, por supuesto que quiere saberlo. A solo minutos de haber llegado de inmediato comenzó a preguntarme por Allen, he tratado de esquivar ese tema y buscar algo más de lo que conversar, pero cuando a Wendy se le mete algo entre ceja y ceja no hay nadie que la pueda hacer desistir.

—No hay mucho que contar —le respondo, ella ríe y niega con la cabeza.

—Revise mi correo de camino para acá y puede leer algunos de tus mensajes, así que es imposible que no tengas nada que contar, además cuando se trata de Allen y tu hay mucho que contar.

—Tiene otra, eso es todo.

Trato de actuar natural como si no me importara, pero estoy con mi mejor amiga ella sabe que estoy mintiendo y que me importa de sobremanera todo esto de Allen y su nueva novia.

— ¿Eso es todo? ¡¿ESO ES TODO?! ¿NO LE DIJISTE NADA?

— ¿Qué podría decirle? —Le pregunto mientras le ayudo a sacar la ropa de su maleta—. Fui yo quien decidió terminar, ¿Con que derecho le reclamaría? No es como si me hubiera engañado.

—Fue él quien hasta el último minuto te espero en ese puto aeropuerto, eso es mucho. Y apuesto mi colección de botas de que su pene se encogió a lo que te vio, él te quiere… tú lo amas.

—Eso ya no parece ser así, lo olvidare.

— ¿En serio? Cariño, años de amor y sexo no se olvidan de la nada.

Tapo su boca con miedo de Richard o Dashiel lleguen a escuchar alguna locura que llegue a salir de su picante boca.

—Baja la voz, ¿Quieres que Richard te escuche?

Ella enarca una de sus perfectas cejas y frunce su boca.

— ¿Ahora quieres ser virgen de la nada? —La miro acusatoriamente y pone los ojos en blanco—. Pero lo digo enserio, ese niño solo miraba por donde tu pasabas. Seguro quiere olvidarte con esa perra.

—Ni siquiera la conocemos bien para saber si es una perra. No creo que sean tan mala cuando Allen esta con ella.

—Yo digo que lo es. Conocí a muchas perras que se llamaban Sarah.

Rio por su comentario y niego.

—Es muy bonita.

—Tú lo eres más.

Si la hubiera visto estoy segura que no pensaría igual.

—Te lo repito, no la conoces. De verdad es muy bonita ni siquiera puedo soportar verlos juntos.

—Está bien, pero no te preocupes te ayudare a superar al pene flácido de Allen.

—Wendy…

—ok, ok —ella ríe y se sienta en la cama junto a mí—. Ahora lo importante es que estamos juntas de nuevo.

Sonrió junto a ella. La necesitaba, necesitaba a alguien que me recordara a mi antiguo yo porque ahora es lo que anhelo ser.

—Richard logro que en la escuela de artes se abrieran clases de diseño indumentario, es el puto jefe. Así que ya sabes quién tomara esas clases.

— ¿O sea que te quedaras aquí?

—Por supuesto cariño, ¿Acaso crees que hice un viaje tan largo solo para quedarme tres días aquí?

— ¿Cómo fue que Richard logro dar contigo?

—No lo sé, me imagino que a través de tía Katherine.

— ¿Sabes algo de mamá?

—La busque y en tu casa no hay nadie, Rich dice que se quiere dar un tiempo para ella.

—Me parece bien solo que quería saber de ella… no me dijo nada.

—Es comprensible Irene, estos meses han sido difíciles para ella y para ti también. Ambas necesitan darse un tiempo.

Asiento comprendiendo todo lo que decía Wendy y tenía razón, quizás este tiempo que nos demos nos ayude a analizar en la situación en que estamos y que de apoco logre acostumbrarme a esto y logre perdonarle todas estas mentiras.

—Y ahora… —dice Wendy—. Hablando de tu estadía aquí. Ese chico está que arde.

Sé que habla de Dashiel, por supuesto que ella tampoco perdería tiempo en darle su buen vistazo al chico y no la culpo.

—Nosotros… digamos que estamos llevándonos mejor. Cuando nos conocimos no fue la mejor situación pero ha hecho cosas por mí que me han hecho pensar que es buen chico.



YariiTorrez

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En el texto hay: romance, amor, drama

Editado: 20.11.2019

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