La Hija De Poseidon [1.1]

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Capítulo 41| ¡Si quiero ser tu esposa!

A D O N I S🌙🌟🌙

A D O N I S
🌙🌟🌙

Revise que las luces estuvieran bien ubicadas, hable con las estrellas para verificar el plan. Todos me estaban ayudado para pedirle matrimonio a mi princesa. El nerviosismo se salía por cada poro de mi cuerpo caminaba de un lado a otro verificando y volviendo a verificar si todo estaba perfecto. Pedir matrimonio es una vez en la vida y quería que Ylenia lo viviera de forma perfecta.

– tenemos todo listo Adonis ahora tan solo respira y ve a buscar a Ylenia – me hablo Aileen apretando mi brazo para que dejara de moverme. Respire como ella me lo indico y me calme un poco más pero aun así seguía nervioso.

Salí del salón en busca de mi novia busque en mis bolsillos el pañuelo negro que debía ponerle en los ojos a Ylenia para que no arruine la sorpresa. Pero esta vez me asegurare de no hacerla caer mientras tenga la venda, sino ella jamás me dejara volver a vendarle los ojos. Parado frente a la puerta de su taller temblaba mis manos me sudaban y sentía que el cuello de la camisa estaba ahorcándome. Toque la puerta con los nudillos casi blancos sintiendo las uñas clavarse en mi mano. La puerta se abre, pero no es Ylenia sino una rubia con ostras marinas en su cabello. Me sonríe dejándome pasar informándome que la princesa Ylenia está atendiendo una sirena que podía pasar.

– Hola princesa – debí asustarla porque ella tiro por los aires el líquido que tenía en las manos – lo siento no quise asustarte

– no pasa nada mi príncipe, hola – volvió a su trabajo

– ¿estás muy ocupada? – mire por encima de su hombro viendo que estaba curando la aleta de o cola de una sirena no sé qué es eso en verdad

– no mi príncipe ya casi termino te animas a alcanzarme ese frasco que dice Mareno – señalo un estante lleno de frascos de diferentes formas colores y tamaños. Caminé hacia el estante buscando el frasco que me pidió hasta que lo encontré pequeño y de color rosa.

– aquí tienes – se lo entregue en la mano como un enfermero que le entrega los instrumentos al cirujano

– esto curara más rápido tus escamas, pásate loción de algas tres veces por semana y tus escamas crecerán de nuevo más rápido de lo que un tiburón se come un camarón – le entrego el Mareno a la sirena con una sonrisa.

– gracias princesa Ylenia – la sirena tomo el frasco volviendo al agua con lentitud

– de nada, cuídate – se giró para mirarme – ahora si estoy lista para lo que necesites – se sacó los guantes y dejo que el agua envolviera sus manos para luego dejar que el agua saliera de sus manos.

– ven te tengo una sorpresa – me puse detrás de ella vendando sus hermosos ojos azules

– una sorpresa mmm... ¿qué será? – la tome del brazo guiándola mirando cada paso que ella daba para que no se caiga

– no adivines las sorpresas son sorpresas – me reí por lo bajo

– está bien no intentaré adivinar es solo que ... – tropezó con un arco que no sé de donde salió – que fue eso Adonis no dejare que me vendes más los ojos la próxima me matas – salto en un pie a causa del dolor

– lo siento enserio no sé de dónde salió eso – la cargue en mis brazos para que no se vuelva a lastimar con otra cosa en el camino.

– está bien mi príncipe... mmm huelo a chocolate – respiro el aroma que había en el ambiente del salón

– muy buen olfato tienes princesa – me dirigí con ella a la mesa donde la deje en el suelo

– gracias príncipe ya me puedo sacar la venda – puso sus manos en la nuca para desatar el nudo

– si ya puedes – me pare enfrente de ella

- claro que si te ayudaremos - me respondieron todos al unísono

Y L E N I A

🌊🌊🌊

– esto es hermoso no tenías por qué molestarte Adonis, me encanta – su mirada recorrió el escenario decorado con luces Adonis no podía ser más dulce con la cena que me preparo el lugar se veía hermoso. Encima de nuestra mesa había un montón de estrellas pequeñas flotando a nuestro alrededor. El estanque tiene en el agua rosas azules y margaritas. La mesa tiene luces alrededor de ella en blanco y azul. Enfrente de nuestra mesa había un escenario tenía muchas lucecitas blancas, pero no estaban iluminadas. 

– me alegro mucho que te haya gustado – sonrío Adonis – déjame ayudarte a sentarte – movió la silla para que me sentara y me ayudo a acomodarme



Danny Baladon

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En el texto hay: hija de poseidon, semidiosa, poseidon

Editado: 23.07.2019

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