La hija de Zeus y Hera [1.2]

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Capítulo 28| Ser mala es bueno

A I L E E N
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Todo lo que quería era ser feliz con la persona correcta, pero parecía que todos estaban en mi contra. Las personas que pensaba que eran mis amigos me traicionaron. Ahora entendía por qué mi papá y abuelo son gruñones vengativos. Mi abuelo paranoico porque alguien lo traicione. Pero yo quise ser diferente para que todos puedan ser felices, pero pareciera que a nadie le importo en lo más mínimo mis sentimientos. Todos veían por ellos y nadie más tan solo mis primos más cercanos estaban conmigo. Ayudándome en lo que sea y sin dudar me seguían. Me gustaría decir lo mismo de muchos de mis a amigos, pero parecía que no podía decirlo así.

Veía el cuerpo inerte de la persona que podía hacer que mi sufrimiento acabara. Las lágrimas amargas empezaron a emerger de mis ojos corriendo por mis mejillas. Lo estaba a punto de perder todo si Artemis moría yo jamás podría ser feliz. Jamás podría volver a ver a Damián con vida otra vez.

La voz de mi papá en mi cabeza me dio fuerzas. Logre desmayar a Alysa que al parecer se volvió loca cuando vio que Artemis intento besarme. En mi mente repetí la escena para aclarar por qué ella me atacó.

Luego de venir de la visita a los abuelos pedí ver a Artemis. Este accedió muy tranquilo sin sospechar que yo sabía todo acerca de lo que hizo a Damián. Preparé todo para tomar el té en el estanque de los dioses.

– me llamabas Aileen – gire mirándolo sería no podía fingir que estaba feliz. Cuando lo único quería era golpear a Artemis.

– tenemos que hablar acerca de una visita sin autorización al tártaro – sorbo mi te tranquila. Viendo como él se ponía cada vez más nervioso.

– ahhhh... lo siento Aileen fui por curiosidad – rasco su nuca con nerviosismo

– ¿la curiosidad de saber cómo matar a un semidiós? ¿o la de como liberar un monstruo? – mire seria a Artemis que empezó a tener un liguero sudor recorriendo su frente. Estuvo un par de segundos pensando y luego contesto una excusa que me pareció algo pobre.

– yo... lo hice por ti todo por amor a ti – sus ojos desorbitados tuvieron un destello algo violeta y volvieron a su color habitual. Cerré mis ojos respirando, pero la furia que tenía dentro no pudo ser calmada.

– amor a mi dices, mataste a mi novio – deje caer mi puño sobre la mesa. Haciendo que las tazas de café se tambalearan

– y lo siento.... pero fue lo que se me ocurrió para sacarlo del medio y no sabía que más hacer – balbuceo de forma rápida y algo confusa, pero pude comprender sus palabras.

– ¿qué? – masaje mis cienes intentando no estallar en furia.

– Aileen me gustas desde que te conocí y quiero todo a tu lado – se levantó de su silla para acercarse a mí. Pero me aleje lo único que sentía hacia Artemis en estos momentos era odio.

– aléjate de mí ceras llevado de nuevo al campamento y alguien más vendrá en tu lugar. No te quiero aquí yo no te amo...

Salí casi corriendo del lugar. Los recuerdos con Damián me inundan provocando dolor... nostalgia... yo lo extraño. Todo mi ser se siente inestable, los rayos recorren mi piel. Quiero llorar, pero no puedo verme débil en un momento así. No se por cuánto tiempo estuve corriendo, pero cuando pare caí frente a la tumba de Damián. Se veía desarreglada y tenía flores muertas. Cuanto tiempo hace que no vengo a verlo.

– hace tanto tiempo que no venía a verte Damián. Acabo de enterarme quién fue el responsable de tu muerte y me siento confundida. Al final tenías razón Artemis no es un buen chico después de todo. Lamento no haberte escuchado antes mi amor, pero... tu sabes que siempre le veo la bondad en todo... – no me contuve más y dejé las lágrimas caer por mis mejillas.

– Aileen – una mano apretó mi hombro, pero no fue de forma amigable para nada. Gire un poco mi cabeza para ver a la persona que me tenía agarrada de esa forma. Alysa se encontraba para enfrente de mi con los ojos rojos por haber llorado pero su mirada no refleja solo tristeza sino furia. Ella me odia por lo que le paso a Damián. El mundo parecía estar congelado y veía en cámara lenta su puño dirigirse a mi cara. Mi pómulo sintió el impacto de su furia, perdiendo el poco equilibrio que tenía haciéndome caer al suelo. – vamos levántate rayito de luz. Me quitaste todo lo que era mío primero matas a mi hermano y ahora me quitas a mi novio. Sabes cuánto te odio – me tomo del brazo con fuerza levantándome del suelo.

– te tengo que explicar... – otro golpe en la boca de mi estómago me quita el aire de los pulmones



Danny Baladon

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En el texto hay: hijadezeusyhera, princesadelolimpo, diosadelcielo

Editado: 07.05.2019

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