La hija de Zeus y Hera [1.2]

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Capítulo 38| Aléjate

Aileen

Rasque mi brazo incomoda ante la atenta mirada de Maya. Estábamos almorzando con sus padres Damián y Emma incluidos en la mesa. No podía probar bocado por que la hermanastra de Emma parecía querer matarme con la mirada.

– ¿no tienes hambre? – pregunto Emma al ver que no había tocado mi comida

– si tengo pero no quiero molestar al parecer a Maya no le agrada que yo esté aquí – todas las miradas pasaron a la rubia oxigenada. Su rostro tomo un color rojo no quería dejarla en evidencia pero tampoco quería seguir sintiéndome incomoda.

– Maya deja de mirar a Aileen así – la rezongo su mama y la chica dejo de verme al fin. Escuche la risita ahogada de Emma a mi lado y mi pierna es golpeada por la de Maya. Sé que es ella porque nadie más tiene tacones en esa mesa a menos que Damián haya decidido ponerse unos. Yo le devolví el golpe pero con más fuerza lo que le ocasionó un pequeño gritito.

En resumen, el almuerzo fue un completo desastre si le sumamos que Maya no dejo de verme y Damián tampoco. Tal vez tenía algo en la cara y nadie fue capaz de decírmelo. Les aseguro que lo último fue lo que rebalso el vaso, Maya en su torpeza fue a servirme un poco de agua que no pedí y me arrojo toda el agua en la blusa. Termine pidiéndole un sostén a Emma y una nueva blusa por que la mía estaba toda mojada. Como afuera hacia un día lindo decidimos salir a pasear en bicicleta que es eso ni idea. Pero Emma me dijo que me enseñaría a usar una de esas cosas.

Me resulta un poco difícil montar esta cosa sin caerme para un lado o para el otro. La pobre de Emma estuvo casi media hora enseñándome a cómo manejar la bicicleta. Admito que me costó pero le agarre el ritmo hasta que Emma me soltó y pude andar sin perder el equilibrio. Esta cosa es divertida, Emma me siguió montando la suya ella me dirigía y yo la seguía. Hasta que paramos en un parque donde compramos un helado y nos sentamos en las bancas. Con las bicicletas a un lado de nosotras.

– Leen a ti.... ¿te gusta Adam? – me atore con el helado. ¿Quién se puede atorar con helado? Bueno yo sí.

– no estás loca Adam es mi amigo Em – nunca podría sentir por Adam nada más que amistad y cariño de amigos. – ¿porque la pregunta?

– ammm yo.... Por nada – claro que no me dejaras con la duda pequeña Emma.

– vamos dime – insistí dándole un leve golpe con mi brazo.

– nada Leen solo curiosidad – suspiro mirando a las parejas que estaban en el parque. Esperen un segundo.... Jamás vi a Emma enamorada de ningún chico o que al menos le gusté. Facundo solo fue un buen bailarín de una noche nada especial para ella. El único chico que la hace sonreír es Adam, la lleva a fiestas y ella va solo con él. Por los dioses otra vez Eros metiendo sus flechas entre los mortales.

– oh Em te gusta Adam – chille emocionada. Los labios de Emma comenzaron a temblar su mirada paso a las parejas que paseaban cerca de nosotras

– me gusta desde siempre, pero él jamás se fijó en mi – tome su mano y en la otra el helado comenzó a correar. La bocha del helado cayo del cono y tuve que darle lo que quedo a el perro que paso a comerse el helado. Emma suspiro y le dio el suyo al pobre animal que parecía hambriento. – para Adam no soy más que su mejor amiga la fridenzone apesta.

– de algún modo Adam tiene que verte como más que una amiga y ya se dé qué modo – sé que me arrepentiré de pedirle este favor a cierta persona, pero es el único que puede volver una amistad en más que eso y no estoy hablando de Eros. Limpie mi mano con la servilleta del helado y ambas nos volvimos a montar en la bicicleta. Al principio creí que me caería pero no fue así solo me tambalee.

Frenamos en casa de Emma donde tuvimos que guardar las bicicletas en su garaje. Entramos en la casa donde se podía escuchar el sonido de música alta lo que nos indicaba que Maya estaba en la casa. Me quede en la sala esperando a que Emma traiga mi camiseta que su madrastra se ofreció a lavarme. No estuve mucho tiempo sola porque Maya apareció con un modelito algo diferente al que me había acostumbrado a verla. Tenía puesto un vestido rosa pastel holgado que solo se ajustaba en su busto cayendo libre hasta sus rodillas. La rubia oxigenada se acercó a mí con una mirada desafiante.

– veo que aun sigues queriendo venir a mi casa

– no sé por qué razón te caigo mal que yo recuerde no te hice nada.

– solo quiero que te alejes de Damián he visto como lo miras – puso sus brazos en jarra frunciendo el ceño.

– ¿Qué no te dijo que fuimos pareja? – admito que decirle eso estuvo mal pero se sintió tan bien

– si lo se eso no te da derecho a mirarlo princesita del olimpo – di un paso hacia mí que parecía una estatua mirándola. Sabe mi secreto la rubia oxigenada sabe lo que soy. – aléjate de Damián y prometo no hacerte daño a ti ni a Emma.

La muy bruja se fue dejándome con las palabras atoradas en la garganta.

Creo que fue por sínica ella sabía que los vería besarse en la puerta de la casa justo delante de mí eso fue un golpe bajo. Damián no pareció notar mi presencia hasta que Emma me entrego la prenda despidiéndose de mí. Salí de esa casa más que rápido y el clima estaba como mi estado de ánimo. Tormentoso. La lluvia me empapo de pies a cabeza pero no me importo en lo mas mínimo así podría llorar sin que nadie se dé cuenta. Caminado con la cabeza gacha permitía que las lágrimas corrieran. Como pude ser tan tonta. Es obvio que Damián prefiere estar con la súper modelo oxigenada antes de estar conmigo. Cuando aprenderás Aileen las princesas rotas no son las que se eligen primero. Freno justo enfrente a un súper mercado tengo que comprar algo para tomar esta noche el alcohol no solucionará nada pero al menos ahogare mis penas en algo. Lo olvidaba aun no tengo veintiuno para los mortales aun no puedo comprar alcohol. Fácil de solucionar una ilusión me agregare años para parecer de veintiuno o veinticinco.



Danny Baladon

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En el texto hay: hijadezeusyhera, princesadelolimpo, diosadelcielo

Editado: 07.05.2019

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