La hija del daimyo

Tamaño de fuente: - +

Capitulo 17

        Tsuneoki se apoyó en la barandilla del pequeño balcón que se encontraba en la parte superior de la vivienda. A pesar de tener un enorme jardín, escuchaba el bullicio de la gente al otro lado del muro que limitaba la propiedad. Igual que la primera vez que llego a Kyoto, le sorprendía la facilidad que tenía la población para ignorar los acontecimientos ocurridos. No solo la muerte del emperador parecía no afectarles, también la desaparición de Katsuei o de Tadamasa les daba igual. Tampoco tenían interés en la muerte de Nobunaga, la cual ya no se limitaba a rumores tanto fuera como dentro de la capital. Hideyoshi se la había confirmado a los diferentes generales con lo que se había reunido. Tal y como este predijo, ninguno daba una respuesta clara sobre la posición que iban a tomar. Se limitarían a esperar.

 

Habían pasado dos días desde que Saki les dijo la ubicación del campamento, pero no se realizó ningún movimiento por parte de los dos bandos. Para Tsuneoki esta calma era tiempo perdido y corría en contra de sus amigos. ¿Y si habían decidido ejecutar a Ranmaru? Saki dijo que Nene era importante pero, ¿y si muerto el emperador ya no tenía valor? Si Tadamasa poseía Owari podrían gobernar a la fuerza y por lo tanto, Nene ya era prescindible.

 

        Escucho risas y desvió la mirada hacia un lateral del jardín. Algunas sirvientas parecían estar allí descansando. Hideyoshi había salido acompañado de Tokugawa, por lo que la casa estaba tranquila. Desconocían el paradero de Kambei, pero seguramente estaría realizando algún encargo del general. Distinguió la risa de Saki, quien parecía estar escuchando la historia de una de las muchachas, donde una amiga fue engañada con una pócima de amor. Hideyoshi le permitió entrar a su servicio como sirvienta y médico personal. Así se aseguraba tenerla cerca y vigilada.

       

        Tsuneoki apenas había reparado en ella desde que la conoció. Los acontecimientos no le permitieron centrarse en otra cosa que no fuera proteger a Nene. Además, Saki parecía haber trabado más amistad con Ranmaru. El chico parecía tener una habilidad natural para hacer amigos. Cuando estuvieron en Owari prisioneros, ella estuvo con él y, al regresar a la capital, incluso lo ayudo como asistente. Quizás fuera por su tapadera, pero Tsuneoki sabía que ella lo consideraba su amigo. En esos dos días que transcurrieron desde que la capturaron, pasaron tiempo juntos y le asombraba el conocimiento que tenía la chica de medicina. Además, estaba colaborando con Hideyoshi y siempre que requerían información, ella se la facilitaba. Quería ayudarla a salvar a su hermana, aunque sabía que con esa herida poco podía hacer. Le dolía, no podía negarlo y se preguntaba como Ranmaru se repuso tan rápido.

 

Volvió al interior de la habitación y se sentó en el suelo, no sin antes esbozar una mueca de dolor. Se llevó una mano a la herida y rio por lo bajo. ¿Qué hacía comparándose con Ranmaru? Cada uno era responsable de lo que le ocurría y esto, solo se trataba de una coincidencia.

 

- Y aun así, ambos tenemos la misma herida por tu culpa Nene – suspiro molesto.

 

No quería competir con el pero lo hizo de manera inconsciente todo el tiempo. Le molestaban las atenciones que tenía con Nene y como conseguía hacerla reír o consolarla. Sabía que tenía la confianza de la joven, lo había demostrado en infinidad de ocasiones. Y, aunque no ponía en duda las decisiones que Tsuneoki pudiera tomar o escuchaba lo que tenía que decirle, Ranmaru era quien siempre estaba con ella. La acompañaba en todas las travesuras que cometieron de pequeños y cargaba con la culpa siempre que eran descubiertos. Además, ella lo había elegido como su guardia personal, enfrentándose incluso a su padre por él.

 

Cuando descubrió quien hizo las grullas de papel, deseaba ir a la puerta de la habitación de Nene y hacerlas pedazos. En ese momento no conocía que podría ser ese sentimiento. Apenas era un niño de 9 años, ¿Cómo lo podría comprender? Pero, casi sin darse cuenta y sin poder evitarlo, se abrió una brecha en la amistad de ambos niños, que a Tsuneoki le parecía imposible de cerrar.

 

Se consideraban hermanos, todo el mundo podía verlo, pero dentro del joven sentía un odio creciente hacia su mejor amigo. No quería que eso ocurriera, así que en un intento desesperado porque el odio no lo consumiera, le confeso lo que sentía por ella. Ranmaru se retiró de la batalla incluso antes de empezarla. Antepuso los sentimientos de Tsuneoki por encima de los suyos propios. Eso le dio tranquilidad, pero en el fondo sabía que aquello no estaba bien y no era justo. Pero, ¿y Nene? ¿Cuáles eran sus sentimientos? No dudaba de que sintiera algo por él, sino Oichi no hubiera podido hacerla dudar o plantearse una boda. Su tía la manipulo y ella dejo ver parte de sus sentimientos. Sin embargo, no estaba seguro de cuáles eran sus pensamientos.



Tsunai

#7385 en Otros
#479 en Novela histórica
#11418 en Novela romántica

En el texto hay: novela romántica, novela historica, japon

Editado: 30.07.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar