La Hija Ilegitima

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Capitulo 8

Luego de pagarle al chofer se bajo del taxi y fue ayudada por el mismo hombre a bajar sus maletas, maletas que fueron depositadas a un costado de ella.

- Que este bien señorita, si necesita algo no dude en llamarme –Le entrego una tarjeta de presentación, se subió al taxi y luego de despedirse el chofer se alejo del lugar dejando a Agatha sola frente del portón.

Un claxon la hizo sobresaltar, cosa que ahí recién se dio cuenta de que estaba en medio del camino, por lo cual cogiendo sus maletas se alejo un poco del portón para que el coche pasara, el chofer la saludo con un breve asentimiento de cabeza y los ocupantes, una pareja supuso ella,  solo la quedaron mirando a través de sus anteojos de sol, mas no hicieron ningún gesto, la mujer se le hizo conocida a la muchacha pero el coche paso tan rápido de que solo fue una visión fugaz, pero el hombre, quien iba más próximo a la puerta, aparentaba tener unos 50 años aproximadamente y tenía un pequeño bigote perfectamente recortado.

Una vez que el coche paso, las puertas de metal y fierro se cerraron delante de ella y por un momento la joven pensó en hacer una pequeña travesura y pasar a dicha propiedad cuando el coche iba pasando, pero temía que dicha familia la corriera a patadas, así que opto por ser más educada y respetuosa: Llamar al citofono que había en un costado esperando que pronto la atendieran.

- Buenos días, ¿Qué se le ofrece?- Se escucho una voz masculina del otro lado de la línea.

- Bu-buenos días, vengo a ver a Stella Montes, mi madre- ¿Por qué se colocaba nerviosa?, no tenia respuesta a esa interrogante, quizás se debía a que ella era una sola visita y no sabía bien con qué tipo de personas se podría topar allí adentro.

- Manténgase donde esta, la iré a buscar enseguida, no se mueva- Con esas indicaciones el hombre finalizo la llamada y Agatha mientras hacia lo que él le había pedido, se dispuso a sacar un espejo de su mochila y ver si tenía buena apariencia. Su rostro estaba algo sonrojado debido al sol que le pegaba de lleno en el mismo, debía haberse puesto un sombrero, pero por salir apurada de su casa en Oregón es porque se le había olvidado.

El portón se volvió a abrir pero esta vez salía una muchacha de la misma edad de ella con maletas y soltando cuanta palabrota de su boca salió logrando que Agatha la mirara algo extrañada y esta al percatarse de que la estaban observando se detuvo alzando una ceja.

-¿No pensaras entrar a esa mansión de mierda no?- Su actitud fue bastante arisca y resentida.

- Vengo a ver a mi madre…- Soltó la muchacha, algo cohibida, ya que la otra la miro de pies a cabeza y suspiro mostrándose ahora más calmada.

- Es de la servidumbre… ¿no?, espera… ¿Eres hija de la señora Montes?- La muchacha abrió los ojos asombrada mientras la continuaba escaneando.

- ¿Cómo lo sabes?- Agatha se mostro aun más nerviosa al ver que esta comenzaba a caminar alrededor de ella como si Agatha fuera un presa y ella un felino.

- Definitivamente si…- La muchacha iba a continuar sus palabras pero al mirar hacia atrás y ver quien venía, soltó un suspiro cargado de hastió y se aparto el flequillo de sus ojos – ¡¡Ya me voy maldito desgraciado!!- grito a un hombre de traje quien se detuvo mirándola completamente serio.

- Señorita, sígame por favor…- Ignoro las palabras anteriores dedicadas a él, observando con una pequeña sonrisa a la muchacha y ayudándola con las maletas.

- O-ok…- ¿Quién sería ella?, ¿acaso una antigua empleada?, se pregunto aquellas palabras mientras comenzaba a caminar detrás del hombre contemplando el inmenso jardín que se alzaba delante de ellos, donde varias personas trabajaban allí, algunos al verla la saludaban, cosa que ella sonrojada les correspondía.

- Disculpe el ruin espectáculo que tuvo que presenciar afuera, ella fue una ex empleada del lugar…- El hombre se encogió ligeramente de hombros luego de un silencio que se formo en el ambiente mientras iban caminando.

- ¿Era cocinera como mama?- Se atrevió a preguntar la joven temiendo que lo hubiera dicho en voz baja ya que el hombre se mantuvo en silencio y cuando ella ya iba a pensar que iba a ignorar su pregunta, este hablo.

- Ella era mucama…-Fue todo lo que menciono dejando en cierto modo suspenso en las últimas palabras ya que se notaba que iba a continuar hablando pero algo lo detuvo… ¿Quizás revelar más información?, puede ser.

- ¡¡MI PEQUEÑA!!- se escucho un grito proveniente del costado de la mansión y cuando la muchacha miro en esa dirección, los ojos se le llenaron de lagrimas deteniéndose en el lugar.

Su madre, una mujer bastante esforzada de 45 años, estatura media y muy parecida a Agatha comenzó a correr en dirección a esta, iba con su traje de cocinera y a medida que iba corriendo al encuentro con su hija se saco el gorro. Hacia un gran tiempo de que no sabía de su hija y cuando llamo a su ex esposo para preguntar por ella, este le respondió a secas de que Agatha se había ido de casa, generando bastante angustia en ella. ¿Por qué no la llamo apenas se entero?, porque intuía de que su pequeña se iba a ir donde ella o donde Sammy a vivir y por eso cuando le mencionaron que una jovencita buscaba a su madre, es porque esta supo que se trataba de ella.



Damaris White

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En el texto hay: amor prohibido, romance, secretos de familia

Editado: 02.12.2019

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