La Hija Ilegitima

Tamaño de fuente: - +

Capitulo 12

Desde aquel abrazo pasaron dos semanas en las cuales ninguno de los dos hizo acopio de volver a hablarse, más la chica que el mismo Aritz ya que esta nuevamente estaba con aquella timidez inicial escabulléndose cada vez que podía de estar sola con el muchacho.

De vez en cuando venían visitas importantes a cenar o alguna cosa similar logrando que todos corrieran de allá para acá, en especial Cleo, para mantener todo en orden y que saliera perfecto. Perfección que le paso la cuenta un domingo en la tarde, ya que cuando ambas estaban rápidamente preparando las habitaciones para unos inversionistas japoneses, esta se desvaneció sin previo aviso frente a las narices de la muchacha.

Por lo cual desde aquella vez es que Richard, el señor de la mansión, le prohibió hacer fuerza innecesaria y también que estuviera más relajada, colocando al mando a Agatha y Vicky… Si, la hija de Richard al estar estudiando la misma carrera que quiere estudiar la muchacha la estaría asesorando en cierto modo en los quehaceres del hogar mientras Cleo estaría mejorándose en compañía de su familia en Republica Dominicana durante dos meses, tiempo que le duraba la licencia médica mas las vacaciones pagadas que Richard le había dado.

- Mmm…- Vicky inspecciono el jarrón chino sobre la mesa de centro tocándose la barbilla y luego observo a Agatha quien la miraba a la espera de sus palabras, - Yo creo que ese jarrón podría ir cerca de la ventana o de la chimenea… ¿Qué crees tú?-

- En los dos lugares correría peligro…- Al ver la chica que Vicky alzo una ceja es porque esta hizo una ligera mueca y continuo evaluando – Yo creo que es mejor en la chimenea, en la mesa aquella- Se la señalo.

Vicky simplemente asintió y tomando el jarrón lo llevo hacia el lugar indicado por Agatha - ¡Perfecto!- Aplaudió dando saltitos en su lugar logrando que Agatha riera brevemente.

- Nos parecemos…- Comenzó a decir la morena (Agatha) notando como Vicky se detenía y ladeaba la cabeza al no comprender – Ahm… no físicamente pero si en las actitudes, por ejemplo tú también arrugas la nariz – Le demostró y Vicky parpadeo  lanzando una nueva risotada, risotada que Agatha le siguió.

Estuvieron charlando y ordenando la sala principal por un breve lapsus de tiempo, tiempo feliz que se interrumpió cuando la señora de la casa entro y se sentó en la sala de estar, Vicky saludo a su madre pero en cambio Agatha cambio su semblante a uno más serio.

- Con permiso señora…- Se iba despidiendo de manera “cordial” la muchacha mirando fríamente a la mujer mayor y luego se dirigió hacia Vicky, cambiando su rostro a uno más amigable – Voy a hacer las cosas arriba… Para que avancemos más rápido.- Le sonrió.

Vicky, quien se extraño de la actitud de Agatha hacia su madre no dijo nada sino que asintió pero antes de que Agatha pensara avanzar unos pasos hacia la escalera, la detuvo debido a una idea que se le formo en su cabeza – De hecho tengo algunas cosas que hacer arriba, ya sabes apuntes de universidad…- Argumento en parte la verdad y en parte mentira pero de alguna forma en vez de separar el ambiente tenso que se había formado en el ambiente es por qué hizo lo contrario.

- Ahm… entonces voy a la cocina para ver si mama me necesita…- A Agatha le incomodo un poco la situación pero no deseaba estar cerca de aquella arpía desgraciada quien de vez en cuando le lanzaba alguna indirecta y a veces la muchacha no sabía cómo salir de esta, ya que aprovechaba siempre de lanzársela cuando estaba acompañada.

- ¿Agatha me puedes ayudar a desenredar mis joyas por favor? Tú al ser más joven quizás lo puedas hacer más rápido…- Hablo Emily de manera suave y fingiendo ser amable, cosa que quizás para su hija hubiera funcionado pero para Agatha no.

- Soy mala para esas cosas señora… Lo siento…- Se volteo dispuesta a retirarse y también para hablar con Vicky, pero esta desapareció de su campo de visión y solo estaban Agatha y esa mujer.

- Nos quedamos solas, así que tendrás que hacer lo que digo, soy tu jefa mocosa – Esta vez Agatha la escucho más cerca y cuando volvió a mirarla vio a Emily ya levantada del sofá y cerca de ella mostrándole las joyas y una sonrisa socarrona.

- Primero que nada no eres mi jefa, mi jefe directo es don Richard, tu es-por-so- Canturreo la muchacha logrando que Emily resoplara y achinara su mirada.

- Pero yo puedo decirles todas las cosas que me hiciste en Oregón…- La mujer mayor sonrió de manera victoriosa al ver que la muchacha se había quedado callada por un tiempo, tiempo que pronto se agoto.

- ¿Ah sí?, Yo te puedo joder diciéndole a tu querido esposo de que fuiste amante de mi padre- Agatha también podía jugar sucio, sobre todo si era para joder a esa arpía maldita.

- Mira niñita… mientras estés en este lugar no tendrás mas opciones de que hagas las cosas, si no deseas que tu querida madre pague las consecuencias- Fue todo lo que menciono, generando más tensión en el ambiente.

Agatha en aquellos momentos sí que se quedo muda ya que si bien odiaba a muerte a esa maldita arpía, sus palabras ultimas calaron fuerte al corazón de la muchacha; Se tendría que conformar con aguantarla con tal de ver a su madre feliz y trabajando, ya que no sabía bien que podría hacer Emily en contra de su madre pero era mejor no averiguarlo.



Damaris White

#1536 en Novela romántica
#666 en Otros
#43 en No ficción

En el texto hay: amor prohibido, romance, secretos de familia

Editado: 02.12.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar