La historia corta de Layla West

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C A T O R C E

Los días pasan, llevo a mi hermano a rehabilitación por la tarde, desde la pelea en los vestidores Anthony, no me habla. No hice mal en decirle eso, pero es único modo que el entienda que lo quiero y nada cambiara ¿Hice mal?

— ¿Que tienes hermana?—escucho a mi hermano lo miro, sonrió.

—Nada, así me quedo cuando pienso un poco en el pasado.

—Yo creo que lo deberías dejarlo atrás.

— ¿A quién?—detengo el auto, el semáforo está en rojo.

—Al pasado, es lo que yo estoy haciendo. Bueno tratando de cogerlo y hacerlo una bolita—hace con las manos—y botarlo— hace como si la tirara para atrás.

Suspiro y me acomodo en el asiento, el semáforo cambia de color y arranco.

—Suena fácil, pero hacerlo es difícil—le digo, llegamos al casa, estaciono el auto. Me bajo del auto. Camino hasta la puerta del lado de mi hermano.

—Layla, yo puedo—se queja.

—Pero todavía...

—La doctora dijo que ya podía mover mejor la pierna y caminar mejor, hasta me dio el alta total—lo miro y ruedo los ojos.

—Lo sé pero, me preocupas...

—Layla, soy tu hermano mayor. Aparte soy un hombre. Yo puedo, no soy ningún nene.

Resoplo y me alejo de él.

—Gracias.

Voy abrir las rejas, mi celular suena ¡Un mensaje! Espero que se Anthony.

Saco el celular de bolsillo y lo abro...número desconocido. Lo leo:

Hola Layla. Soy Edgar, te quiero invitar a la playa. Hoy abra una fiesta y quisiera que vengas, y te enseñare unos pequeños pasos para aprender a surfear. Si deseas venir, la fiesta comienza a las nueve.

¡Me está invitando a una fiesta!

—Qué mensaje tan importante—veo a mi hermano atrás mío—tienes mirando el celular más de diez minutos.

—Mentiroso—guardo el celular y entro a la casa.

Estoy en mi cuarto sentada en la cama, pienso. Será buena idea en ir a la fiesta, pero... si se entera Anthony, será el fin del mundo.

Pero si él no te habla hace días, ni te lo topas en el trabajo. Ve y veras que nadie se enterara. Me tapo la cara con las manos, Señor que fastidio.

—Hermanita voy a salir—me saco las mano de la cara y me levanto la cama.

—A donde te vas a esta hora, sabes que no puedes salir.

—Hermanita—se acerca a mí y pones sus manos en mi hombro. Soy más pequeña que él—soy mayor. Se cuidarme, no me pasara nada. Ya tengo varios días metido en esta casa, solo al único lugar que he ido es al hospital... por favor entiéndeme.

—Pero, Carl...

—No tardare, solo voy a pasear por ahí. No hare nada malo— resoplo, el me mira con una cara tierna, esa cara que ponía para cuando le pedía algo a mamá. Me rio y asiento.

—Está bien, pero cuídate— el me da un beso en la frente.

—Tranquila no demorare.

Escucho que baja las escaleras y sale de la casa. Me da mucha alegría que ya pueda caminar como antes.

Ahora lo que tengo que resolver si voy o no. Me siento en el borde de la cama. Saben algo, me paro de nuevo. Me voy a la fiesta. Anthony, no me ha dado señal de vida. No sé hasta cuándo estará enojado conmigo.

Me voy de fiesta.

Parqueo el auto, imagino que la fiesta es donde lo vi esa vez con Anthony. Me miro mi atuendo. Un short azul y una blusa crema de tira, unas sandalias cremas. Guardo mi celular en mi bolsillo, apago el auto. Salgo de él. Camino hasta la arena, hay mucho movimiento por este lugar.

En un momento escucho música, ese ha de ser la fiesta. Camino hasta unas cabañas, de ahí sale la música. Veo a gente bailando, tomando cerveza y otras besándose. ¿Pero qué fiesta es esta?

— ¡Layla!— me doy la vuelta y veo a Edgar, tiene puesto una camisa gris, una pantaloneta negra y las zapatillas del mismo color—me alegro que vinieras— me sujeta de la mano y me hala.

—Bueno en un momento esta indecisa.

— ¿Y eso?

En verdad no he ido a fiestas. Siempre era de mi casa al colegio y viceversa.

—Bueno, no soy amante de las fiestas. Soy de esas personas pacifica— el sonríe, llegamos a una de las cabaña.

Se acerca a un muchacho y le pide algo. Con la música alta no escucho lo que dice. Veo que le entrega dos cervezas y me da una, la cojo... pero yo no tomo. El coge la otra y me hala.

—Bueno te hice venir, porque quería decirte algo—nos alejamos de un poco de la fiesta, esta situación se está volviendo un poco incomoda.

— ¿Algo?—nos sentamos en la arena, veo que estamos a varios metros de la fiesta. Se ve un poco oscuro.

—Es que... Layla ¿Tú crees en el amor a primera vista?—lo miro frunzo el ceño. ¿Amor a primera vista?

—En verdad no—lo miro, algo me dice que fue una mala idea venir a la fiesta.

—Pues creo que yo si, antes no creía. Pero desde que te vi parada esperando que te llamaran para la entrevista si—mis ojos se abren como plato. Estoy más que segura que fue una mala idea venir a la fiesta.

Miro hacia el mar, yo en verdad esperaba cambiar mi vida aquí. Pero esto es más de lo que pensaba.



Malex

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En el texto hay: bullying, romance juvenil, romances

Editado: 02.03.2019

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