La Ira

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El Tercer Descendiente

Carretera hacia la Villa de las Mercedes

 

 

_ ¿Crees que se quede por muchos días? _ a pesar la emoción que su madre había puesto en transmitirle la noticia, no había una gota de curiosidad en el tono de Lara, sólo quería saber por cuánto tiempo tendría que cambiar de manera radical sus costumbres y las de los cachorros.

Noviembre había llegado sin que se diera cuenta y la tan anunciada visita del señor Swels se convertía en una incómoda realidad para la muchacha. Tenía que mantener a los tigres tranquilos, y de algún modo hacer que no se comportaran de forma agresiva con su dueño, lo cual iba a ser difícil ya que él no era más que un desconocido.

_ Pues no lo sé. _ contestó Malena mientras recogía los platos sucios del desayuno de las niñas _ Aparentemente venía solo por unos días, para evaluar los cambios que Hatch le ha estado haciendo a la mansión, pero tu padre me dijo que ayer el señor Swels le preguntó por cierta sección de la biblioteca, al parecer está haciendo algunos estudios importantes y necesita consultar sus libros.

_ ¡Mira eso… _ bromeó Lara _ un millonario estudiando! ¿Y cuándo tiene planeado llegar?

_ Dentro de dos días. Necesito que tengas tu habitación y la de Evelett lo más ordenadas posible, para yo poder encargarme con más tranquilidad del resto de la casa. ¿Será que puedes ayudarme con eso?

_ Por supuesto, madre. No te preocupes,  yo te apoyo. _ le hubiera encantado decir que no, que tenía compromisos importantes ese fin de semana, pero Malena no hubiera descansado hasta saber todo al respecto _ Todo estará impecable para el sábado.

Lara le lanzó un beso mientras recogía sus cosas y se dirigía a la puerta de entrada. Se despidió de Evelett con un apretado abrazo y le deseó la mejor de las mañanas.

Dominic la esperaba a un kilómetro de la casa para darle los buenos días y pasar juntos la acostumbrada media hora matutina antes de la escuela. Había dejado de acompañarla al colegio, Lara no quería forzar más de lo debido sus ganas de estar con ella y tampoco era conveniente que alguien le fuera con la noticia a Malena de que llegaba cada día al instituto con un desconocido. De cualquier forma, no pasaba más de una hora sin que escribiera en su cuaderno lo primero que le pasaba por la cabeza, esperando que Dominic no pudiera verlo.

En las tres semanas que se habían sucedido desde que Lara conociera la cabaña de los fresnos, el tiempo había parecido volar. Dominic hacía todo lo posible por enseñarla a controlar el vínculo, pero ninguno de los dos estaba muy seguro de cómo Lara había logrado convertirse en el eslabón más fuerte en primer lugar. De cualquier manera él no la parecía tan desesperado como antes en tener el poder absoluto sobre la conexión.

La vio estacionar a un costado de la carretera y sintió que su día comenzaba a iluminarse.

_ ¡Hola, pequeña! _ le abrió la puerta y tomándola por la cintura, la sentó sobre el capó del auto _ Estás hermosa ¿Segura que sólo vas a la escuela?

_ Bien segura, _ le contestó con acento picaresco _ pero cuando termine tengo una cita con un chico guapísimo… y creo que le gusto, así que he decidido ponerme sexy para la ocasión. Pensé que quizá le agradarían estos jeans.

_ Ya veo, ya veo. _ el sorian la observó con ademán crítico, le encantaba cuando ella se divertía _ Pero sabes que sin importar lo que te pongas siempre luces sexy para mí.

Lara tomó su cara entre las manos y lo besó sin prisas. Los besos de Dominic eran cálidos y un poco hambrientos, sobre todo cuando no estaban los tigres cerca para ronronear su desacuerdo. Khan y Silver Moon seguían reacios a aceptarlo por completo, pero al menos no habían vuelto a perseguirlo.

_ La próxima semana tal vez pueda sacar a los cachorros un poco antes, _ dijo frotándole la punta de la nariz con la suya propia _ me quitaron las dos últimas clases del día, el profesor de Física está enfermo.

_ ¡Magnífico! Me parece que podemos hacer algo bueno y llevar a tus bichos a conocer la Sierra de Aitana, en serio deberías dejar de llamarlos cachorros, ya son adultos. Hay suficiente frío allá arriba como para que se entretengan, y sólo para darles un poco de diversión esta mañana marqué el rastro de unos jabalíes, creo que disfrutarán cazando.

Lara lo miró calculando sus intenciones, no era normal tanta consideración del cazador para con los animales. Seguía existiendo una desconfianza subyacente que ninguno de ellos lograba superar.



Day Torres

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En el texto hay: traiciones, romance, intrigas

Editado: 30.07.2019

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