La ladrona de almas ©

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Almas oscuras

«El mar es dulce y hermoso, pero puede ser cruel».

— Ernest Hemingway—

 

El océano no es un lugar tranquilo como parece, dentro de él se ocultan criaturas que pondrían a temblar a más de un mortal, tales como los que mantenían en ese momento una discusión. un tanto acalorada, en lo más profundo de esas bellas e inexplorables aguas, una que sin duda daría un giro brusco a sus vidas.

 

— Pearl, ¡¿qué insinúas?! —chilló el enorme tritón enojado, su cabello era negro, su piel bronceada y poseía unos ojos tan negros como su alma.

—La verdad que no eres más que un idiota, ni siquiera puede tomar forma humana—se mofó la joven sirena, su cabellera era tan dorada como el oro, su piel tan clara como una perla y sus ojos tan azules como el cielo con tono.

— ¡No eres más que una mocosa malcriada! ¡No sabes hacer nada! ¡¿Crees que la sangre real te dará la inteligencia de la que careces?! ¡Eres una pobre zorrita de la realeza! —gritó el tritón iracundo.

—Por lo menos yo si demuestro llevar sangre real, porque sinceramente, pareces un recogido, querido tío—escupió ella con tono soberbió. Él tritón la sujetó por los hombros y zarandeó fuertemente.

— ¡Cállate mocosa! —gritó y la abofeteó.

— ¡Te aseguro que yo subiré al trono de la familia Aqua! ¡El abuelo estará senil pero no tan idiota para dejar reinar a un inútil recogido como tú! —chilló la sirenita rubia invadida por la ira. Ella se fue nadando rápidamente del enorme palacio submarino construido con oro y perlas.

— ¿Qué sucede Pearl? —preguntó un joven tritón de cabellos castaño oscuro y ojos grises al verla nadar apresuradamente

—He decidido que quiero el trono de los Aqua—anunció ella y sonrió.

—Eso no pasará, no estás en la línea sucesoria—le recordó él ladeando la cabeza.

—En eso te equivocas Morje, soy la quinta en la sucesión—aseguró la rubia firmemente.

— ¿Quinta? ¿Quién más está en la sucesión? —preguntó Morje confundido.

—Los hijos de mis tíos muertos, el recogido y su idiota hijo—respondió ella mientras mordía su uña.

—No debes decir eso Pearl, nunca lo permitirán.

—Lo haré, así tenga yo misma que cortar su cabeza y luego comérmela—soltó ella y él la sujetó por el brazo.

— ¿Por qué lo haces? ¿Es por las joyas?

—Nunca entenderías porque lo hago y no te lo puedo contar todavía, es peligroso.

— ¡No puedes hacer esto Pearl! —gritó Morje a la espalda de la sirenita rubia, mientras ella nadaba sin parar.

—Lo haré con tu ayuda o sin ella, juro que lo haré por la sangre que ha sido derramada en mi familia—respondió sin mirar atrás.

—Por favor, es peligroso—insistió él con tono preocupado.

—Es más peligroso estar aquí—murmuró ella y se detuvo para mirarlo fijamente—. Lo haré y me gustaría que me apoyes Morje.

— ¿Y no piensas avisarle a nadie? ¿Y tu familia?

—No puedo y tú, no debes decirlo jamás, será nuestro secreto. Prométemelo—dijo ella y luego sonrió.

—Lo prometo—susurró él de mala gana y ella besó su mejilla

—Volveré y cuando lo haga, el bastardo de mi tío aprenderá que nunca debió pegarme. Lo juro—prometió la joven sirena con voz solemne y nado junto a su acompañante, hasta la superficie.

 

***

—Eres lo más importante que tengo—susurró Sinnlich mientras entraba al apartamento y abrazaba fuertemente a Zlo.

— ¡Cursi, falso y mentiroso! Descubrí tu juego Sinnlich, de seguro así les hablas a las humanas, para que caigan rendidas a tus pies—gruñó Zlo disgustada.

—No preciosa, ni siquiera necesito hablarles. ¿Acaso no me has visto? con este cuerpo no necesito decir palabra alguna. Es imposible resistirse a mis encantos—respondió Sinnlich señalando su cuerpo.

—Soberbio—comentó Zlo mirándolo con desagrado

—Realista—respondió él con una sonrisa. Le hubiera gustado seguir hablando sobre sus cualidades, pero en ese momento tocaron a la puerta.

—¿Esperas a alguien? —preguntó Zlo de mala gana.

—No, esta dirección no se la he dado a nadie. Déjame ver quién es—miró por el ojo de la puerta y su semblante cambió—. Es la policía—susurró y la miró, luego abrió la puerta—. Buenas tardes señores agentes—dijo Sinnlich mientras los dejaba entrar



E.I.S. SERRANO

Editado: 17.02.2018

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