La ladrona y el hombre lobo

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Capítulo 4

Suena el timbre, es hora de la salida y de ir a mi "trabajo", ayer se lo conté a Jay y el muy imbécil solo se burló de mí pero se ofreció a llevarme. Salimos de la preparatoria, Jay sube a su moto y la enciende

 

—Vamos prima... ¿Dónde es? —subí y me aferro a él.

 

—En la casa que robamos la última vez, la mansión del "gran" Demián Moreno —él se queda callado, apaga la moto y yo frunzo el ceño.

 

—¡¡¡Y se te ocurre decírmelo ahora!!! ¡¿Tú eres loca o qué?! — se escucha enojado voltea a verme.

 

—Bueno... el tipo prometió no denunciarme si trabajo en su mansión, vamos Jay no es para tanto se cuidarme — él no parece muy convencido pero vuelve a encender la moto y arrancamos rumbo a la mansión de Demián Moreno.

 

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Llegamos hasta la entrada de la Mansión.

 

— Hay que admitir que la casa es impresionante tanto de noche como de día — digo al verla mejor en la claridad del día. 

 

Me bajo de la moto y veo a Jay el cual solamente tiene el ceño fruncido.

 

— Ten cuidado mi Mely, estaré pendiente ten el teléfono contigo siempre si algo te pasa ten por seguro que vendré por la cabeza de ese tipo — sonrió me acerco y beso su mejilla.

 

— Estaré bien Jay me enseñaste a defenderme ¿lo olvidas? Y tendré el teléfono en marcado rápido siempre — camino a la puerta esta se abre y sale el mismo señor que encerré en el baño la última vez.

 

— ¡Hola mi pana tanto tiempo sin verte! — le digo y este solo frunce el ceño enojado — Cambia esa cara te volverás más viejo.

 

Me voy la vuelta y me despido de Jay para entrar a la gran mansión.

 

— ¿Donde está el señor? — le pregunto al tipo que de aun no se su nombre.

 

— Esta en su despacho por aquí y por favor... no intente volver a encerrarme en el baño — me río y el me guía hacia una gran puerta — Entre sin tocar.

 

Eso hago entro como perro por su casa y veo adentro de la habitación su despacho es grande, elegante tipo...

 

— Dejaras de admirar mi despacho o te sentaras — dice él desde su escritorio su voz se escucha brusca y enojada.

 

— ¿No tuvo acción anoche? — le digo en broma y me siento. 

 

— CALLATE — él pega un golpe al escritorio que me hace temblar.

 

— ¡¿Qué demonios le pasa?! — su ojos verdes se ven más oscuros y no me gusta lo que veo. 

 

Se levanta de su asiento y se acerca a grandes pasos mi respiración se acelera.

 

— Mejor aclaremos de una vez nuestro acuerdo yo no te demando con la policía pero tu trabajaras para mi están son mis reglas — esta tan cerca mi corazón late muy deprisa ni siquiera con Miguel me he sentido así de nerviosa.

 

— Soy toda oídos — digo lo más seria que puedo ser.

 

— ¡Uno, no robaras más ni aquí ni en ningún otro lugar!, ¡dos, Carlos te estará vigilando todo el tiempo no intentes algo porque lo sabré!

 

— ¿Quién coño es Carlos?— pregunto confundida.

 

— El hombre que encerraste en el baño.

 

— ¡Ah! — digo entendiendo.

 

— ¡Tres, no quiero que ese chico que te trajo vuelva por aquí! ¡Has entendido!

 

— Si patrón ¿algo más? ¿también quiere que le pida permiso para ir al baño? 

 

— Mejor empieza de una buena vez a trabajar ¡Carlos! — grita él.

 

— Si señor — aparece el tipo de las llaves de la nada.

 

— Dale a la señorita su uniforme y que se ponga a trabajar — ordenó, alejándose de mí.

 

— De acuerdo señor, venga niña tiene mucho que hacer — sigo al tal Carlos dejando atrás al amargado del jefe.

 

El me guía hasta las habitaciones de servicio. Abre la puerta.

 

— En la cama está su uniforme cámbiese y salga que el trabajo la espera — dice para después darse media vuelta y dejarme sola.

 

Entro al cuarto y veo el uniforme en la cama.

 

— ¡ESE IMBÉCIL DEBE ESTAR BROMEANDO!! — grito al ver lo que quieren que utilice...

 

Demián.

 

Soy el imbécil de los imbéciles ¿cómo pude hablarle así a ella? Pero es que verlo con otro me molesta y hace que quiera encerrarla en mi cuarto para que sea solamente yo quien puede verla, tocarla y besarla. Tener a tu mate tan cerca y no poder tocarla es la peor de las torturas para un hombre lobo.



Gabriela aramillo

Editado: 21.09.2018

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