La ladrona y el hombre lobo

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Capítulo 8

Melisa.

 

Termino de leer mi libro "orgullo prejuicios y zombis" cuando escucho el sonido de la moto de Jay .

 

— ¿Todavía lees ese estúpido libro? — dice al ver la portada.

 

— ¡No lo llames estúpido, imbécil! Es uno de mis favoritos — me subo a la moto y me aferro a su cintura.

 

— Pero ya esta es la cuarta...

 

— Séptima— corrijo.

 

— ¡Séptima! Has leído esa estupidez ¡siete veces! de verdad que necesitas salir más — le pego un zape en la cabeza.

 

— Mejor arranca, antes de que te deje más bruto de lo que ya eres — él maneja mientras y yo apoyo mi cabeza sobre su hombro.

 

— Mely... — me llama Jay.

 

— ¿Qué? No vez que estoy muy cómoda aquí atrás — le digo y él gruñe — Ya pues, no te molestes estoy jugando.

 

— Necesito tu ayuda — yo lo miro mientras frunzo el ceño.

 

— ¿Qué tipo de ayuda? — él detiene la moto cerca de una acera.

 

— Otro robo — yo me quedo estupefacta, me bajo rápido de la moto y me situó enfrente de él.

 

— ¡Desgraciado! ¡Ya se olvidó que por culpa tuya y del último robo termine trabajando de chicha con tal de que no me demanden! — le grito enojada.

 

— Pero es que a ese tipo, tú le gustas y lo puedes dominar — yo río seca ¡Yo! dominar a un animal como lo es Demián Moreno, ni volviendo a nacer.

 

— El hecho de que tal vez le guste no significa que lo domine Jay, él si quiere puede mandarme a la cárcel así — trueno los dedos —De rápido no me metas en más planes tuyos en lo que reste de mi vida.

 

Le doy la espalda. Escucho como se baja de la moto y siento como me abraza por la espalda.

 

— Melisa anda, sabes que eres mi prima favorita ayúdame — me suplica el maldito interesado.

 

— Jay no seas gilipollas, no puedo meterme en problemas con Demián Moreno, me lo advirtió, nada de robos y si intento algo lo sabrá no quiero saber lo que es capaz de hacer — aunque no lo demuestre le tengo algo de miedo a Demián, he visto sus cambios de humor y de algo estoy segura es que en mi vida quiero verlo de verdad furioso.

 

—Escucha prima, será algo grande...

 

—Eso mismo dijiste hace unas semanas sobre una fiesta de máscaras y mira como termino todo — le recuerdo.

 

No quiero más problemas.

 

— Melisa sabes que quieres hacerlo, además que lo que va de por medio son libros.

 

—¿Libros? — volteo a verlo con una ceja arqueada.

 

— Ya capte tu atención —dice con una sonrisa, frunzo el ceño.

 

— Solo en caso de que acepte... ¿Qué tienen que ver los libros en esto?

 

— Si me ayudas a realizar este robo, te daré a cambio el libro que tanto deseas — yo lo miro con una ceja levantada.

 

— No te creo.

 

— ¡Te lo juro! — Jay nunca jura en vano, tendré que creerle.

 

— Te ayudaré...

 

— ¡Si! — dice emocionado.

 

— Pero estas son mis reglas. 1) Yo no entraré a robar, ni tocaré nada eso lo harás tú. 2) Te ayudaré a infiltrarte y daré la voz de alarmar si las cosas se salen de control. 3) En caso de que te atrapen, lo siento mucho pero yo me iré a la primera oportunidad ¿Entendido?

 

Termino de enumerar mis reglas y él asiente emocionado.

 

— Todo saldrá estupendo ¡ya lo verás!

 

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Demián.

 

Melisa llega a trabajar a las una de la tarde, como siempre pero al verla la encuentro algo pensativa.

 

— ¿Qué tienes? — pregunto y ella niega con la cabeza.

 

— Nada... Solo comenzaré con el trabajo — ella se escapa rápido a la cocina.

 

Le pasa algo eso me lo confirma. La sigo a la cocina necesito saber que le pasa. Ella está mirando por la ventana.

 

— ¡Exijo saber lo que te pasa! — ella se sobresalta y me mira furiosa.

 

— ¡Nada que te importe, ok! Déjame en paz — intenta volver a escaparse pero la detengo agarrando con mis manos sus brazos.

 

— ¡Claro que me importa más de lo que crees! Deja tu odiosidad y dime de una vez que tienes — no me doy cuenta que estoy casi gritando apretando tan fuerte mis manos que la lastimo... la estoy asustando veo sus ojos los cuales están algo aguados, la suelto y sus brazos quedaron marcados por mis manos.

 



Gabriela aramillo

Editado: 21.09.2018

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