La ladrona y el hombre lobo

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Capítulo 12

Melisa.

 

¡Maldita sea! Me duelen los pies, ¿Dónde diablos estoy? Llevo más de dos horas caminando en círculos y lo sé porque he estado pasando por el mismo estúpido árbol, más de veinte veces, el horrible licántropo no aparece por ningún lado, lo que es un alivio pero tengo el miedo que pueda estar escondido entre las sombras, esperando para devorarme y ni rastros de Demian. 

 

Solo espero y aspiro que la bestia esa, no le haya hecho nada.

 

Demian.

 

La cabeza me duele, me intento reincorporar, los recuerdos golpean mi mente. 

 

¡MELISA! ¡El licántropo, se la llevo! 

 

Abro los ojos completamente ¿cuánto tiempo estuve inconsciente? Al ver a mi alrededor lo confirmo, Melisa no está pero aun siento su olor, se hace más débil a cada segundo que pasa, me miro y veo que estoy completamente desnudo, estaba tan concentrado en proteger a Melisa, que no me di cuenta que no traigo un cambio de ropa. 

 

Miro hacia la solitaria carretera y veo un auto acercarse, me atravieso en medio del camino y la camioneta frena abruptamente.

 

— ¡Oye! ¡¿Qué te pasa loco desquiciado?! — Grita esa voz que conozco muy bien, me acerco a la puerta del piloto, y saco de golpe al culpable de todo esto — ¡AHH! ¡Suéltame imbécil!

 

Lanzo al primo de Melisa contra el pavimento, y él gime de dolor por el golpe.

 

— ¡¡¿Qué te pasa idiota?!! — Él me mira y desvía el rostro — ¡Duah! Qué asco, ¡vístete por lo menos!

 

Lo sujeto de la camisa y lo alzo en el aire. La mirada del castaño es de miedo total.

 

— Escúchame idiota, Melisa fue secuestrada y todo esto es tu culpa por traerla a este lugar, así que vas a colaborar para ir a buscarla ¡entendiste! —él asiente, lo suelto sin delicadeza — ¿Tienes ropa extra?

 

—So.

 

— Bien, vamos por Melisa, yo conduciré. —él no replica y se sube al asiento del copiloto.

 

Ya voy Melisa, solo espero que estés bien.

 

Melisa.

 

Odio esto, odio mi mala suerte, odio a Jay por convencerme de acompañarlo ¿Hay algo que estoy olvidando? Oh si, ODIO AL MALDITO LICANTROPO QUE ESTUVO A PUNTO DE COMERME HACE UN MOMENTO.

 

Si mucho mejor, ya casi será el amanecer estoy cansada, tengo sueño, tengo frío y mucha hambre, estoy que lloro definitivamente. Me encuentro recostada sobre el tronco de un árbol, cansada de caminar en círculos es mejor relajarme, aunque con mi vestido me es imposible estar caliente, estoy casi congelada y tiemblo. ¡Esto es una porquería!, la mente me comienza a dar vueltas, lo que dijo esa voz en la cueva.

 

"La persona con quien siempre debiste estar."

 

¿Quién era?, cierro los ojos y me duermo pensando en esa ronca e imponente voz.

 

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Ya no siento frío solo un calor acogedor contra mi piel, me aferro más hacía esa fuente de calor. 

 

— Mi bella ángel, duermes apegada a mi como siempre hacías todas las noches —es esa voz ronca y cariñosa.

 

— ¿Quién eres?— pregunto entre sueños, siento caricias en mi rostro.

 

—Tú lo sabes... Solo debes aceptarlo, nunca te olvide pero tú a mí si— dice con dolor que me parte el alma.

 

¿Por qué siento tanta calma cuando estoy a su lado? Siento como sus fuertes brazos me envuelven pegándome a él.

 

Tanto cariño, casi amor pero no se quién es.

 

— No me dejes — susurro.

 

— Nunca lo hice, nunca lo hare siempre fuiste parte de mi... —el roce de unos labios contra los míos, hace que abra los ojos de golpe.

 

No encuentro a nadie, fue un sueño bastante raro, miro a mi alrededor nada, nadie pero ¿por qué aun siento ese calor tan cálido y reconfortante? Este bosque ya debe estar volviéndome loca. Me estiro un poco, la espalda me duele eso es lo que se siente al no dormir en una suave cama, que mierda.

 

El sol ya está empezando a salir, confirmado pase toda una noche lejos de casa.

 

— Demian ¿Dónde estarás? — si pudiera aunque sea escuchar tu ronca y estúpida voz llamándome, me tranquilizaría un poco aunque sea.

 

— MELISA MELISA — ¡A la verga! Tengo una imaginación tan fuerte, que estoy imaginando que de verdad me está llamando, ¡¿Por qué no puedo imaginarme que pruebo una pizza de triple queso?! — MELISAAAAA.

 

Un momento ¡Esa no es mi imaginación! De verdad Demian está cerca, comienzo a correr de donde provienen los gritos.

 

— ¡DEMIAN! ¡DEMIANN! — grito tan fuerte como puedo.



Gabriela aramillo

Editado: 21.09.2018

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