La Ley de la Atracción

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Capítulo 5 «Todo lo bello tiene miopía»

   Los días pasaron y el sostén de la Sra Brigitte lo mantenía escondido en mi armario, confiando en que nadie lo descubrirá. 

En esta semana de clases Ann Loren se comportó como bueno una desconocida conmigo, realmente pensé que muy temprano me pediría el sostén o alguna explicación. En toda la semana no encontré un sólo momento para consultar esto de sus juegos, en toda la semana fui evadido por ella. Aún no tenía su número celular ni un correo electrónico, así que si quería hablar con ella, sería cara a cara y ese momento no había llegado. 


Chino y Tom si habían notado que había estado más distante de lo normal, pero no podía contarles lo de los juegos de Ann Loren y menos que había entrado a la casa de ella y ahora tenía un sostén de su madre. Las cosas realmente eran complicadas, es más hasta me cuestione si está "amistad" era digamos buena, ella no me dirige la palabra en el colegio, sólo lo hace cuando quiere algo y ese algo no soy yo, es más las pocas veces que hemos hablado es porque ella quiere que me aleje de ella. Lo sé, sonará como que soy algo masoquista, pero más que decir que me atrae, hay algo que ella oculta y deseo saber que es. 

 

El domingo muy temprano mi madre me fue a despertar, la noticia que me daría sería sin duda muy singular. 
— Cariño — Así me dice siempre en las mañanas—abajo está una amiga tuya y te está buscando. 

¿Buscando? , ¿Una amiga? Dos palabras que no eran comunes en mi vida y menos un sábado por la mañana. Así que me levanté de la cama, me lave la cara y los dientes y bajando un poco me asomé desde la escalera a ver quien era esa " amiga " de la que mi mamá me habló. Y valla sorpresa se trata de Ann Loren, está en mi sala, sentada en el sofá, con un vestido rojo de una sola pieza, el vestido le daba hasta los muslos, unos muy blancos y tonificados muslos. Además llevaba su cabello recogido con una trenza de un lado y un collar de piedras rojas. Bueno al verla así de reojo sólo retrocedí lentamente para no ser visto en las fechas en las que me encontraba, pero mi padre no pudo evitar gritar mi nombre al verme asomado desde la escalera, por lo cual me vi obligado a bajar como un reo condenado a muerte estos escalones, mientras mi padre me esperaba al final con una sonrisa de oreja a oreja. 
Pero se preguntarán ustedes ¿Porque no quería bajar así? Y es que usualmente sólo duermo en pantalón largo y nada más, entonces todo mi torso está al descubierto, además no hago mucho ejercicio, pero aún así tengo mis definiciones y bueno. 
—Hola — dije mirando a mi padre. 
— Buenos días— dijo Ann Loren levantándose del sofá. 
— ¿Sucede algo?— le pregunté. 
— Le estaba comentado a tus padres que como saben soy nueva y no conozco mucho y la única persona que amablemente se me a acercado as sido tú y lastimosamente ayer perdí mis anteojos y les pregunté a tus padres si me puedes acompañar al óptica del Mall y comprar otros. 
Realmente no esperaba algo así, digo ¿Realmente perdió sus anteojos o esto era parte de su juego?  De todos modos no iba a perder está oportunidad, así que ya que mis padres estaban más que dispuestos, sólo me quedaba prepararme. 

Volví a mi habitación, me duche y cuando estaba saliendo en toalla del baño que está en mi habitación...
— ¿Te gusta la literatura de terror? — pregunto Ann Loren mientras revisaba mis libros de Edgar Allan Poe. 
—¿Qué haces aquí?— fue mi pregunta mientras me sujetaba la toalla. Pero ella se acercó a mi y colocando su dedo índice en mis labios me dijo. 
— ¿Crees que estoy vestida así, para que me vean con alguien que sólo usará unos jeans? Estoy aquí por el control de calidad. 
— ¿Calidad? Ahora tú vas a decidir sobre mi...— No termine de hablar cuando Ann Loren colocó su mano en mi rostro y acariciando mi cabello mojado me dijo.
— Más que sólo calidad, ¿O tú dime, cuantas veces puedes tener a una mujer como yo aquí? 
Debo confesar que lo más difícil en ese momento fue contener mi erección, pues debajo de la toalla estaba desnudo y era una mezcla de excitación por tener a Ann Loren ahí y el temor de que mis padres pasarán en cualquier momento y nos vieran así. Pero Ann Loren después de darme un palmada en el rostro, se dio la vuelta y reviso mi armario, mientras me dijo que aprovechará y me colocará el bóxer. Una vez con mi ropa interior puesta y Ann Loren seguía revisando mi armario, bueno ahí estaba yo con las manos en mi entrepierna y cómo cuando era niño y mi madre me vestía, yo sólo podía esperar. 
— Sabes no me sorprende que estés sólo, digo mira toda esta basura.— me decía mientras sacaba mis suéter's y los tiraba a un lado. 
— Bueno, es mi ropa, no todas son malas...— Ann Loren sólo me miro y dijo sorprendida.
— Valla, con que aquí lo tienes— Ann Loren había encontrado el sostén de su madre.
— No se que quieres que haga con él.— le respondí. 
— De momento, nada, después te diré, ahora usa este Joggers con este suéter deportivo y las zapatillas que tienes debajo de la cama. Y procura verte bien. 
Realmente no esperaba algo así, digo me vestí como ella me dijo y ni mis padres me reconocieron, era literalmente otra persona y todo gracias a Ann Loren y su evidente desconocimiento de la intimidad de las demás personas o al menos la mía. Sea como sea, salimos de casa. Pero mi padre que no pierde ninguna oportunidad, nos preguntó. 
—¿Van a ir en autobús? Digo si quieren te puedes llevar el automóvil. 
Cuando mi padre hablaba del automóvil, se refería a un viejo Mitsubishi  Galant que ni el usaba, pero como tengo permiso para conducir y no era mala idea, acepte llevarme el automóvil.  Al sacarlo del garaje me di cuenta que goteaba algo de aceite, pero confiaba que nada malo pasaría, no hoy. 
Cuando ya estábamos lo suficiente lejos de casa detuve el automóvil y le pregunté a Ann Loren la razón de esta peculiar salida. 
—! Si no quieres salir conmigo ! — Me dijo alzando un poco la voz, pero es que era muy extraño, así que me disculpe y maneje hasta el Mall. Al llegar me estacione y caminamos hasta la entrada. 
— Bueno, vamos a la óptica— me dijo. 
Al entrar esperamos un momento y ella fue atendida, realmente su miopía la hace hermosa. Después de pagar los anteojos, salimos pues se los entregarían más tarde. 
—¿Ahora que hacemos? — le pregunté. 
— Juguemos...
—No algo raro, por favor...
— Como eres de perezoso— me dijo mientras me tomaba de la mano. 
— Ni soy perezoso, ¿Pero qué quieres hacer?
— Vamos de compras, algo sencillo.
De nuevo nada era sencillo con ella, había algo raro. 
Después de caminar un momento tomados de la mano, lo que me ponía digamos algo nervioso, además tenía como veinte llamadas perdidas de Chino en mi celular y no les podía decir ni donde ni con quien estaba. 
— Aquí es.— dijo llevando sus manos a su rostro. 
—¿Lencería?
—¿Asustado Potter? 
Con ella esa frase se volvió un reto al cual no me podía negar. 



JmTulier

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En el texto hay: romance juvenil, humor romance pasión, amor

Editado: 28.02.2019

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