La Ley de la Atracción

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Capítulo 4 « Juguemos un juego »

      Bueno después de esa cena con su familia, yo sabía que no tenía ningún terreno ganado, pero de todos modos Ann Loren era una persona enigmática, era como si algo me obligará a buscarla, la verdad no me se explicar. Admito que me gusta, pero no se porque. 


Al día siguiente teníamos clase como es normal, ella estaba vez se sentó más lejos de mi, tal vez buscaba cumplir lo que me dijo anoche, pero tampoco buscaba hacer otros amigos, pues en las clases que tomábamos juntos no la veía socializar con nadie, es más hasta Robinson intento acercase a ella y Ann Loren en frente de todos los ignoró, aún cuando eso fue placentero, no evitó que después Robinson saliera y se desquitará con el más débil que se encontrará en su camino. 


Yo no podía encontrar la oportunidad para acercarme a ella, digo siendo sinceros ¿Qué le podía ofrecer yo? Creo que cuando me pongo a reflexionar así me pongo algo melancólico, pero ese soy yo supongo. 
Cuando el día estaba por terminar y lo más cerca que había estado de Ann Loren era cuando salíamos de clase y en la puerta éramos tantos que nuestros hombros en más de una ocasión se rozaron, pero ella como un ser vacío y sin sentimientos nunca volteo a verme. Pero en la última clase del día era deporte. Aquí tampoco nos veríamos juntos, pero al menos la vería con la ropa de deporte que en mi colegio no deja mucho a la imaginación, es un uniforme que consta de un pantalón corto, realmente corto de color rojo y un suéter blanco, este atuendo le luce perfecto a aquellas que tienen buenos atributos, pero aquellas que bueno digamos no tanto es mejor no mirarlas. 


Cuando Ann Loren entró al gimnasio yo estaba rebotando un balón de baloncesto, pero al verla caminar con ese uniforme que le quedaba perfecto, no se donde terminó ese balón de baloncesto. 
El profesor de deporte nos reunió y nos explico el sentido de la clase, que primero íbamos a correr en círculos unas veinte veces en el gimnasio, después descansamos unos 20 minutos y en parejas realizaríamos ejercicios de estiramiento.  A pesar que iba detrás de ella, yo sólo podía imaginar su cuerpo en movimiento. Entre veces intente rebasarla y así lograr verla de frente, pero fue inútil, y al final terminó el ejercicio y ella pidió un permiso y se retiro antes del estiramiento. 


Cuando íbamos hacia las duchas todos hablaban de Ann Loren, de cómo se veía o como se vería sin nada encima, realmente Ann Loren estaba en boca de todos. 
Cuando salimos de ahí Chino y Tom me acompañaron hasta la casa y en el camino comentábamos sobre nuestra adolescencia. Pues en mi caso y se que en el de mis amigos también, hemos escuchado mucho sobre la tolerancia, aceptación, es más tenemos una consejera especial en el Colegio que cree que todos somos homosexuales a escondidas y nos habla de que es normal, que hay que aceptarse y esas cosas, pero no entiendo porque impulsan algo así, pues mi deseo es formar una familia así como la de mis padres y como la de sus padres, pero decir esto hoy en día puede sonar a una persona retrógrada o así se me etiquetaría, pero aún así ese que el mundo quiere no soy yo. 


Finalmente llegamos a mi casa, a fuera de la de Ann Loren está ella sentada en la acera, me le acerco y le pregunto si le a sucedido algo, pues hoy se había retirado antes de terminar clases. Ella sólo levanta la mirada y sin decir nada sólo estira sus blancas piernas, yo sigo ahí de pie como esperando a ver que sucede y ella me pregunta. 


—¿Porqué eres tan fastidioso? 
Yo trago saliva, pues no quería ser visto como alguien así. 
— No soy fastidioso, sólo que me preocupe, digo ¿No conoces a más nadie aquí? 
Ella moviendo sus pies me responde. 
— La verdad no entiendo porque te importo. 
—¿Quién dice que me importas?— le respondí mirando el cielo algo gris. Entonces ella levantándose y respirando profundo se me acerco y me pregunto.
—La verdad no te entiendo...
—Conoceme. — le respondí sonriendo. 
—¿Qué ganó yo? — me dijo dibujando una sonrisa algo pícara. 
— As la prueba...
—Juguemos un juego ¿Te parece?— me lo dijo mientras se apoyaba sobre mi hombro. 
—¿No entiendo?.
—Yo te pondré unas pruebas y si las llegas a superar, tal vez sea tu novia, digo ¿Eso es lo que quieres, verdad?
Por un momento no sabía que responder, pero un gran «Si» fue mi respuesta, sin saber los líos en los que me metería. 
—Bueno— Dice ella mientras juega con su cabello— comencemos esta misma noche.
—¿Noche?. 
— ¿Asustando Potter?
—Entendí la referencia— le respondí con sarcasmo. 
Ella colocando sus brazos al rededor de mi cuello me dijo al oído.
— Está noche cuando todos duermen, tú entraras a mi casa y tomaras un sostén del cajón de mi mamá.
Mi reacción fue dar un paso hacia atrás, ahogarme con mi saliva y decir «!Qué!». Me separe de ella un poco y mirando mi reloj ya que se estaba haciendo algo tarde y aún no había ido a la casa, ella me sujeto del cinturón y acercándome hacia ella me dijo. 
—¿Lo arás? 
Respirando profundo, cerrando mis ojos le dije «Si», ella sonrió y acercando su cuerpo al mío me  dijo. 
— Bueno, procura hacerlo bien, eso sí serán mis reglas, yo determinare las cantidades de pruebas, si fallas en alguna te costará mucho una segunda oportunidad. 
— ¿Las debo hacer sólo?
—Algunas, se que quieres ser ayudado por tus amigos y en algunas ocasiones podrás hacerlo.
— Bueno y ¿Cómo será todo desde ahora?
— ¿Será? 
— Si...— en ese momento yo me atreví a sujetarla por la cintura y ella humedeciendo sus labios con su lengua me dice.
— Serás bien recompensado, sólo sufrirás un poco. 
Nos despedimos. Sin duda sentía que era demasiado, pero aún así lo debía intentar. 



JmTulier

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En el texto hay: romance juvenil, humor romance pasión, amor

Editado: 28.02.2019

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