La Ley de la Atracción

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Capítulo 6 « El juego por hoy terminó »

      Después de salir del Mall, ya nos dirigimos hacia nuestras casas, mi miserable sorpresa no fue aquella fuga de aceite de la cual me había percatado en la mañana, fue un neumático que se pinchó, claro que esto no era ningún problema ya que usualmente hay un repuesto en el maletero, pero al abrirlo veo una etiqueta amarilla sobre el neumático de repuesto, ¿Se preguntarán que tiene que ver esa etiqueta?, pues resulta que mi padre tiene la costumbre de ponerla sobre las cosas que debe recordar o reparar y está etiqueta decía « favor cambiar el neumático de repuesto» si así es, no tenía con que cambiar el neumático dañado, sólo me quedo llamar a mi padre y el llamaría a una grúa, para después buscarnos, pero mientras esperamos Ann Loren estaba en el asiento del copiloto sentada. 


— Debemos esperar a la grúa y a mi padre —  Le dije mientras abría la puerta y me sentaba en el auto. 
— ¿Qué haremos mientras tanto? — me pregunto estirando sus brazos. 
— No, lo sé — le dije así a secas, pues temía que saliera con otro de sus juegos raros. 
—¿Quieres que hagamos un juego aquí? — me pregunto acercándose a mi y colocando una de sus manos en mi pierna derecha. 
— La verdad no, digo tus juegos son raros. — fue mi respuesta más sincera. 
— Ok. — fue su respuesta y después se dio la vuelta y sólo miraba por la ventana, y la verdad no había mucho que ver, ya que estábamos en la cima de una colina, pero se podía apreciar el océano. Entonces después de unos minutos me sentí culpable y le pregunté qué deseaba jugar, ella sólo levantó su mano y me enseñó su dedo corazón. Después de otros minutos le volví a preguntar y no obtuve respuesta, entonces simplemente me bajé del automóvil, camine por la calle un poco más adelante y en un momento me perdí de su mirada, pues salte la valla de seguridad y me lancé a los matorrales. Ann Loren sólo me observaba al principio, pero cuando vio que no salía de los matorrales se bajó del automóvil y me comenzó a llamar, yo no le respondí, ella siguió caminando hasta donde yo me había lanzado, pero al observar ese sitio vio un pequeño sendero y mirando a todos lados ella también saltó la valla de seguridad y siguió el sendero. Cuando había caminado unos cinco metros de la calle, me encontró sentado frente a un estanque. No era la primera vez que yo visitaba este lugar y sabía que aquí había un estanque con peces. Ann Loren se sorprendió al verlo y sentándose a mi lado me pregunto porque le seguía la corriente en sus juegos, yo siendo sincero procure no ser tan raro o cursi, sólo le dije que lo hacía para ver que pasaba y que me agrada, ella sonrió y luego se quitó los zapatos y metió los pies en el estanque, los peces se acercaron y mordisqueaban sus  pies. 


Después de un rato salimos de ahí, pues debíamos estar en el automóvil cuando llegara mi padre o la grúa. Al llegar al auto ella me dijo que hiciéramos un juego, yo accedí. Sólo que está vez el juego lo prepararíamos aquí, pero lo haríamos después. Las instrucciones fueron estas :


— Ya tienes el sostén de mi mamá, — me decía mientras estábamos sentados en el cofre del automóvil — ahora quiero que lo devuelvas.
— Espera ¿Qué? — fue mi reacción en ese momento levantarme, pero Ann Loren aún no lo había dicho todo. 
— Se lo vas a dar a ella y le dirás que lo encontraste afuera, mi madre te va a creer ella es muy despistada. Así que no te preocupes.
— Espera, ¿Entonces para tome en primer lugar ese sostén? 
— Ehhh ¿Para devolverlo, o lo vas a usar? 
— Obvio no, pero, en fin como sea así será — dije mientras me llevaba las manos al rostro, en eso llegó mi padre y la grúa. Nos subimos al automóvil de mi padre, ya era de noche, pero Ann Loren insistió que hoy debía llevar ese sostén, así que al llegar a casa y darme una ducha, salí nuevamente a verla, esta vez con el sostén de la Sra Brigitte bajo el brazo, por suerte nadie en la casa me vio con eso. 


Al llegar a la puerta de la casa de Ann Loren, estaba algo nervioso al no saber que pasaría, pero aún así toque el timbre y la misma Sra Brigitte abrió la puerta. 
— Hola Sra Brigitte, disculpe la molestia pero e encontrado esto afuera de su ventana, ¿No se si sea suyo? — le mostré el sostén sin mirarla a los ojos, pues realmente estaba apenado. 
— ! Oh mi Dios ! — exclamó ella llevándose las manos a sus pechos — Si es mío, que vergüenza, te lo agradezco mucho. — me dijo mientras me daba un abrazo, era evidente que dicho abrazo era algo complicado, ya que Ann Loren es alta, su padre y hermano también, así que su madre igual y yo no soy tan alto como ellos, además la Sra Brigitte usa tacones casi todo el tiempo y en ese particular abrazo sus enormes pechos estaban en mi rostro, sólo podía ver ese collar que le colgaba en el cual tenía un crucifijo, y para que se hagan una idea de cómo son los abrazos de la Sra Brigitte, ese crucifijo se me quedó marcado en la frente. 
— Pero pasa cariño — me dijo y yo entre a la casa nuevamente. 
Al estar ahí me senté en el sofá y la Sra Brigitte subió a su habitación para guardar el sostén. Mientras ella subía bajo Ann Loren. 
— ¿Se lo as dado verdad? — me pregunto mientras se sentaba a mi lado. 
— Si, ya subió a guardarlo — le dije. 
— Bien, ahora harás lo siguiente. Cuando ella vuelva a bajar lo más seguro es que saque la botella de vino y te invite una copa en agradecimiento, si quieres puedes tomar, pero no mucho, pues te necesito consciente. Pero mi mamá si debe tomarse al menos tres copas para quedar totalmente manipulable, además no hay más nadie en casa que nosotros tres. — Así fueron las instrucciones de ella, algo extrañas y preocupantes, pero cuando ya su madre estaba por bajar, ella se fue de la habitación. 



JmTulier

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En el texto hay: romance juvenil, humor romance pasión, amor

Editado: 28.02.2019

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