La MaldiciÓn De Los Bahamonde

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DÉCIMA PARTE

Alonso me miró tan dolido que me conmoví y me arrepentí de haber sido tan dura con él. Bajó la mirada.

─¿Me echas la culpa de lo que le pasó a tu hermana?

─No sé qué pensar. No conozco los detalles de su muerte. Me han hecho dudar de que la causa sea el ahogamiento. Y tú has dicho que discutisteis esa noche.

─Yo no hice daño a Amelia ─me miró, enfadado─. ¡Vamos!

Caminó hasta el caballo y le seguí. Me ayudó a montar en el animal, sin dejar de mirarme con gravedad.

Empezó a llover otra vez pero Alonso no se detuvo y llegamos al castillo empapados. Ordenó, con acritud, a la señora Emilia que me atendieran. La mujer nos miró sorprendida pero se apresuró a obedecerle.

No tardé mucho en poder darme un baño de agua caliente y cambiarme de ropas. Más tarde, bajé al comedor donde esperaba encontrarme con Alonso, pero solo estaba su madre. Comimos solas y en silencio.

Después de la sobremesa, cuando estábamos en el pequeño salón tomando café, Alonso se unió a nosotras. Parecía estar más tranquilo. Se había cambiado de ropas y llevaba el cabello recogido. La señora Emilia le ofreció una taza de café, que aceptó.

─¿Ha sido fructífera la mañana? ─le preguntó doña Virginia.

─Sí. Solo tenía que comentar algo con el capataz de los viñedos del norte. Nada importante.

─¿Fuisteis al cementerio?

─Sí ─respondió y me miró.

Yo bajé la mirada y me centré en el café.

─Envié una carta al párroco para pedirle que el próximo domingo celebre una misa por el alma de Amelia ─me miró esbozando por encima de su taza─. Espero que eso la ayude a sentirse un poco mejor. Después podrá regresar junto a su madre.

─La verdad es que… ─empecé a decir pero Alonso me interrumpió.

─Ha aumentado el frío. Seguro que los caminos del norte se llenarán de nieve en estos días. Sería imprudente que Clarisa se marchara.

─No pretendo ser descortés, hijo, pero su madre la echará de menos y querrá saber de ella y de la pobrecilla Amelia.

─Por favor, no discutan entre ustedes por mi causa ─pedí, incómoda─. Solo me quedaré unos días más ─miré a Alonso─. Solo necesito hablar un poco más sobre mi hermana, para tranquilizar mi desasosiego.

Vi como Alonso apretaba las mandíbulas y tensaba los músculos de la espalda. Dejó su taza sobre una mesa y, tras disculparse, se marchó. Yo también me disculpé y le seguí.

─¡Alonso! ─le llamé.

─¡Ahora no puedo hablar contigo!

─¿Y cuándo podrá ser?

─No lo sé.

─Necesitamos hablar.

Se volvió bruscamente y me señaló con un dedo amenazador.

─No. Yo no necesito hablar contigo. No sé qué tienes en la cabeza pero seguro que son ideas absurdas. No voy a hablar contigo de Amelia, ni de Lourdes, ni de nadie. No tengo nada qué decir.

─¿Lourdes? ¿Era tu primera esposa?

No me respondió. Se dio la vuelta y se alejó.

─¿Qué es lo que quiere saber? ─me preguntó doña Virginia.

Abrí la boca, sorprendida y horrorizada. No esperaba que esa mujer se enterase de mi discusión con Alonso pero allí estaba, en el pasillo, contemplándonos.

─Tal vez yo pueda satisfacer su curiosidad ─añadió.

Me di la vuelta. Quise rechazar su ofrecimiento. Intuía que solo me contaría mentiras, pero acepté hablar con ella. Regresamos al salón.

─No me gusta que altere a mi hijo ─me dijo nada más sentarnos─. El pobre ya está sufriendo mucho con su reciente viudedad y no necesita que nadie le cause más problemas.

─Solo quiero saber…

─Sí ─levantó una mano con autoridad para hacerme callar─. Usted quiere saber qué ha sido de su hermana. Parece que se niega a aceptar que Amelia ha muerto ahogada. La pobre tenía un carácter impetuoso y no aceptaba de buenas maneras las normas de esta casa. Se negaba a vivir como una señora, una mujer casada, empeñándose en vivir como una niña. Yo no debería decirle esto. Con ello puedo poner en riesgo la confianza que me tiene mi hijo, pero prefiero arriesgarme a ello para evitar que usted lo siga alterando con su insistencia ─hizo una breve pausa─. Su hermana se negó a aceptar a mi hijo en el lecho de bodas.



A.M. Lomba

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En el texto hay: misterio y amor, romance drama, victoriana

Editado: 07.03.2019

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