La MaldiciÓn De Los Bahamonde

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DÉCIMO SÉPTIMA PARTE

El fuerte olor a amoniaco me hizo recuperar la consciencia. Abrí los ojos y comprobé que estaba en la cama. Aun me sentía algo confusa y tardé unos minutos en recordar lo que había sucedido.

En la habitación se encontraban Alonso y su madre, ambos sentados en sillas. También estaba la señora Emilia, de pie, al lado de doña Virginia. Me miraban con preocupación.

─¡Ya ha despertado! ─exclamó doña Virginia.

Alonso se levantó y se acercó a mí. Se inclinó para mirarme.

─¿Cómo te sientes, Clarisa? Nos has dado un gran susto. Envié a alguien en busca del médico para que te examine.

─Estoy un poco aturdida, nada más. No necesito un médico.

─Sí lo necesitas ─replicó, tajante─. ¿Qué te ha pasado? ¿Te mareaste?

─¡No! He sido atacada por alguien.

─¿Atacada por alguien? ─preguntó incrédula doña Virginia.

Alonso se sentó en la cama y me miró fijamente a los ojos.

─Cuéntame todo lo que recuerdes ─pidió.

Así lo hice pero, en ese momento, no quise decir que estaba segura de haber herido a mi agresor.

Me abrió el camisón con cuidado y comprobó que tenía marcas en los hombros.

─¡Dios mío! ¿Quién habrá podido hacer esto?

─Sé que fue un hombre ─dije─. Sus manos eran grandes y fuertes.

En ese momento me acordé del vestido y el encaje y miré hacia el armario, preocupada. Alonso también miró hacia allí, preocupado. Se dio cuenta del motivo de mi inquietud.

─¿Guardaste las pruebas ahí? ─me preguntó.

─Sí. En el fondo.

Se levantó y fue a mirar si las prendas seguían guardadas en el sitio donde las había dejado unas horas antes. Al cabo de un rato, Alonso asintió sonriente y me las enseñó. Suspiré aliviada.

─Entonces, no lo entiendo ¿por qué me han atacado? ─pregunté.

Doña Virginia me miró preocupada. La señora Emilia también había perdido su compostura habitual y estaba afligida. En verdad, me conmovieron.

─Deberíamos avisar a las autoridades ─dijo doña Virginia a su hijo.

─No te preocupes, madre. Ya envié recado. El médico y los agentes de la autoridad tienen que estar a llegar.

Alonso, sin importarle lo que pudiera pensar su madre, me acarició una mejilla. Aunque estaba segura de que ella sospechaba que entre nosotros había nacido un sentimiento profundo. Nuestra forma de tratarnos nos delataba.

Entonces, horrorizada, comprobé que los brazos de él tenían arañazos. Me hundí en los almohadones y esquivé su mirada. No sabía si hablar ahora o esperar a que llegara algún agente de la autoridad. Pero, Alonso se percató de mi cambio.

─¿Qué sucede? ─me preguntó.

─No es nada. Estoy cansada.

─Lo entiendo. Deberíamos dejarte sola para que descanses.

Se levantó y ayudó a su madre a salir de la habitación. Tan pronto hubieron salido, me levanté y me vestí. Quería irme del castillo cuanto antes.

Mi corazón me decía que Alonso no era el asesino pero mi razón me indicaba que sí lo era. Si no me hubiesen atacado en la bañera, jamás dudaría de él, pero ¿qué otro hombre que hubiese en el castillo querría hacerme daño? Apenas me había cruzado con los sirvientes varones. Nada indicaba que ellos quisieran atentar contra mi persona, ni contra la familia Bahamonde.

Preparé mi equipaje. Tan pronto llegase el médico o las autoridades, pediría que me acercasen al pueblo y me iría de allí.

Me senté en una silla, cerca de las ventanas, para esperar. Me sentía tan decepcionada, triste y enfurecida a la vez.

Me repetía una y otra vez que las maldiciones no existían, pero no encontraba otra explicación para lo ocurrido. La familia de los Bahamonde estaba maldita. Sus varones eran crueles o perturbados. Sí, me convencí de que ellos eran quienes hacían daño a sus esposas e hijos. Y, luego, la locura podía llevarles al suicidio.

A medida que pasaba el tiempo, el miedo se apoderaba de mí. Estaba sola en la habitación. En cualquier momento podía regresar Alonso para hacerme daño.

Me levanté y empecé a caminar por la estancia, como un animal enjaulado. Retorcía las manos, miraba hacia la puerta, con angustia.



A.M. Lomba

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En el texto hay: misterio y amor, romance drama, victoriana

Editado: 07.03.2019

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