La maldición del cliché

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Capítulo 16: Un pueblo al fin

—Hoshi, eso ya no es gracioso, ¿quién rayos me molesta por el teléfono móvil?

—No sé de qué hablas. Déjame seguir con la historia.

—¡Qu-Oye!

…….

Los strippers iban en su bus, con música a todo volumen. María iba con ellos, tomaba una copa de Martini mientras les veía bailar y conversar. El líder se acercó.

—Es curioso cómo las esposas llegaron a él. El mundo es un pañuelo.

—Y nosotros los mocos, Seductor Nike —dijo uno entre risas, por lo que se ganó un golpe de parte de otro.

El líder “Seductor Nike” regresó su vista a la rubia luego de rodar los ojos tras sus lentes oscuros, ese había sido un muy mal chiste. Chocaron copas.

—Te habíamos extrañado en el equipo. Y a él también, debo admitir, pero ahora estamos en su búsqueda, quién lo diría.

—Solo quiero dejar en claro algo —sentenció con aire siniestro—. A la chica pueden hacerle lo que quieran, pero a él lo dejan para mí. Es personal, ya sabes.

—Por supuesto. Con tal de que me devuelva lo que debe.

—Esto es lo que podemos hacer…

 

Uno de los strippers escuchaba junto con uno de sus amigos.

—Por culpa de ese idiota, perdí mi virginidad. ¿Te has dado cuenta de que nunca se saca esos lentes de sol?

—Pero, Semental, ya no eras virgen…

—¡No me refiero a esa virginidad! —Se tapó la boca—. Calla o se darán cuenta de que los espiamos —susurró frustrado—. Y no me llames por mi apodo, joder, Estrella lujuriosa.

—Pues tú tampoco lo hagas.

 

............

 

Los policías habían llegado a la ciudad de Cix. Se arrastraron por un techo, el delgado iba más rápido, pero se detenía de vez en cuando para esperar a su gordo amigo. Llegaron al borde y observaron otra edificación.

—Este es el hotel en donde se supone que están. —Sacó sus binoculares—. Um, no los veo, es probable que ya no estén.

El gordo se exasperó.

—Ay no, Steven, ya se fueron —dijo mirando con sus binoculares.

Dio con otra habitación, encontrándose con una mujer furiosa, y lo próximo que vio, fue un zapato venirle directo hacia él. Su compañero lo vio caer de espaldas con el objeto pegado en la cara.

Se puso de pie y señaló a la mujer usando el zapato.

—¡Oiga usted, está arrestada!

—¡Usted es un mirón!

—¡Soy un policía, estoy en una misión! ¡Porque soy un policía!

—¡Lo denunciaré, mirón! ¡MI CUERPO ES VIRGINAL AÚN!

—¡NO NECESITABA ESA INFORMACIÓN!

El flaco resopló mirando al cielo.

 

............

 

La mañana de caminata hasta el siguiente pueblo fue lo bastante amena. Harry cantando, sobre todo.

Karen no podía dejar de pensar en la noche con Manuel y Adam, dejando de lado el hecho de que antes no había pueblos, si no ciudades, un detalle al que le quitó importancia. Ambos habían cumplido su promesa de no hacer nada, incluso se decepcionaba porque se mantuvieron cada uno a un lado de la cama y ella en medio.

Había escuchado a Manuel murmurar apenas cosas que seguro preguntaba en sus sueños a alguna chica, porque incluían cuestionamientos como: «¿así te gusta?», «no, nena, no». Para ese momento no supo cómo Harry no apareció. Se fue a lavar la cara y al volver se había dejado caer en la cama otra vez. Al despertar, no supo cómo, pero ella estaba a un costado, y ellos abrazados en el otro. Rió, tomó una foto con su teléfono, y los despertó para ver el show. Ambos espantados, empujándose y haciendo muecas de asco mientras ella reía.

 

—¡Pueblo a la vista! —Avisó Daniela.

Estaba sentada en los hombros de Edgar, había accedido a llevarla ahí, ya que Jorge ya no podía más, después de casi dos horas llevándola. El vampiro no tenía problemas en cargar peso las veinticuatro horas del día.



Mhavel N.

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En el texto hay: parodia, aventura, romance

Editado: 13.04.2019

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